“Hace varios meses
intenté persuadir al mayor Héctor
Quintanilla para que cambiase esta
explicación por un ‘no identificado’,
pero me respondió con énfasis que
cualquier cambio debía proceder del Dr.
Joseph Allen Hynek, y no
de él, puesto que la Aviación no tenía
que ver absolutamente nada con ello. El
Dr. Hynek, cuando le insté a que
considerase por sí mismo la
retractación, indicó que acaso fuese
buena idea, pero hasta la fecha no se ha
hecho nada al respecto”. -
James E. McDonald
Dexter, Michigan, lunes 14 de marzo de
1966, alrededor de las 3:50 a.m., los
sheriffs del condado de Washtenaw,
Michigan, reportaron estar viendo unos
objetos en forma de disco que viajaban a
velocidades fantásticas y hacían giros
en ángulos muy pronunciados. Se dijo que
en la Base Selfridge de la Fuerza Aérea
se captó un objeto sobre el lago Erie a
las 4:56 a.m.
El informe (Complaint No. 00967) del
capitán de policía Broderick y de
su ayudante Patterson decía
textualmente:
“3:50 a.m. Se recibió la llamada de los
policías Buford Bushroe y John
Foster, patrulla 19, diciendo que
estaban viendo un objeto sospechoso en
el cielo, un disco, del color de las
estrellas, moviéndose muy rápido, dando
giros muy agudos, con movimiento de
izquierda a derecha y dirigiéndose en
dirección noroeste.
“4:04 a.m. Condado de Livingston
(oficina del sheriff) se recibió una
llamada diciendo que él también había
visto los objetos, y había enviado una
patrulla al lugar.
“4:05 a.m. El Departamento de Policía de
Ypsilanti también llamó para decir que
el objeto había sido visto en la US-12 e
I-94 (intersección de la autopista 12 y
una carretera interestatal).
“4:10 a.m. Desde el (departamento del
sheriff del) condado de Monroe se
recibió otra llamada diciendo que ellos
también habían visto los objetos.
“4:20 a.m. La patrulla 19 dijo haber
visto cuatro más en el mismo lugar
moviéndose a gran velocidad.
“4:30 a.m. Se llamó al coronel Millar
(Director de Defensa Civil del condado);
justo para que echara un vistazo a los
objetos, que no supo qué eran, y para
que preguntara en el Aeropuerto Willow
Run.
“4:54 a.m. La patrulla 19 llamó y dijo
haber visto otros dos objetos llegando
desde el sureste, sobre el condado de
Monroe. Los objetos volaban lado a lado.
“4.56 a.m. La (oficina del sheriff) del
condado de Monroe dijo que habían visto
el objeto, y que también habían recibido
llamadas de varios ciudadanos. Llamaron
a la Base Aérea de Selfridge, en donde
les dijeron que ellos también tenían
otros objetos (presumiblemente en el
radar) sobre el lago Erie, pero no
podían identificarlos. De la Base Aérea
se llamó a Operaciones en Detroit
pidiendo información.
“5:30 a.m. El policía Patterson y yo
(capitán Broderick) nos asomamos fuera
de la ventana y vimos una luz brillante
que aparecía sobre el área de Ypsilanti.
Se veía como una estrella, aunque se
estaba moviendo de norte a este.
“6:15 a.m. Hasta este momento no hemos
tenido confirmación de la Base Aérea”.
Los policías Bushroe y Foster
declararon:
“Ésta es la cosa más extraña que hayamos
presenciado. No creeríamos esta historia
si no la hubiésemos visto con nuestros
propios ojos. Estos objetos se podían
mover a velocidades fantásticas, y hacer
varios giros. Subían y bajaban y tenían
gran maniobrabilidad. No tenemos idea de
lo que eran los objetos, ni de dónde
venían. A las 4:20 a.m. había cuatro de
estos objetos volando en formación, en
dirección norte a oeste; a las 5:30
estos objetos desaparecieron de nuestra
vista, y no los vimos nuevamente”.
Bushroe subrayó:
“Se movían de adelante hacia atrás, como
un péndulo, luego subieron hacia el
cielo a una gran velocidad, para luego
dejarse caer a la misma velocidad.
“Se veía como un arco. Era redondo.
Giramos alrededor y comenzamos a
seguirlo durante ocho kilómetros. Se
dirigía al oeste cuando paramos. Lo
perdimos en los árboles. No sabemos si
las luces se apagaron o desapareció a
tremenda velocidad. Estaba a unos 500
metros de altura y se movía a unos 150
kilómetros por hora. Nosotros íbamos a
120 cuando lo perdimos cerca de Wylie
Road”.
Dos días después, el sargento Nuel K.
Schneider y el policía David
Fitzpatrick, de Milan, Michigan,
estaban atendiendo un reporte de
accidente de tráfico a unos 20
kilómetros al oeste de Saline, cuando
vieron, a las 4:25 a.m., varios objetos
que se mantenían estáticos en el cielo,
pero luego se elevaban o descendían
rápidamente, a una velocidad similar a
la de un jet. Su brillo aumentaba y
disminuía periódicamente. En un reporte
al NICAP, los oficiales dijeron que los
objetos se movían sincrónicamente, en
una formación de vuelo, mientras que un
tercer objeto permaneció estático a poca
altitud.
Ambos policías descendieron del auto.
Fitzpatrick colocó su cámara miniatura
sobre un trípode y dejó abierto el
diafragma por unos diez a doce minutos.
Los negativos los envió a Forest Hills,
Nueva York, para su revelado (las fotos
se las entregarían el 22 de marzo).
Fitzpatrick dijo que los dos objetos que
él fotografió tenían una luz amarilla.
Los estuvo observando entre las 4:25 y
las 7:00 a.m.
El jueves 17, William (Bud) Van Horn,
director de Defensa Civil, reportó unos
objetos que cambiaban de rojo a azul
verdoso. Su hijo, David, de la
secundaria Davis School, afirmó que,
junto con otros 22 estudiantes, vieron
los mismos objetos.
UNA LUZ EN LOS PANTANOS
Fueron los perros de Frank Mannor
quienes reaccionaron primero. Habían
pasado seis días desde el avistamiento
de los policías Bushroe y Foster. A las
9 de la noche los perros estaban como
locos ladrando hacia unas luces que se
movían por un área de pantanos situada
cerca de Dexter. Mannors, de 47 años, un
camionero que vivía en el diez mil 600
de McGuinnes, a 19 kilómetros de Ann
Arbor, salió a callar a los perros.
“Cuando me volví, vi este meteoro. Se
detuvo, descendió hasta el suelo, y
luego se elevó otra vez. Llamé a mi
esposa e hijos para que salieran, y lo
vimos durante 15 minutos”.
El objeto cambiaba de color del blanco
al rojo, pasando por el azul. Parecía
tener un movimiento de rotación.
Según el relato que más tarde hizo a las
autoridades, Mannor llamó a gritos a su
mujer y al resto de la familia para que
acudieran rápidamente. De haber sido un
asaltante con una lámpara o, incluso,
una nave de otro planeta, ésta hubiera
sido una acción poco conveniente para un
jefe de familia. Pero Mannors, creyó, no
exponía a la suya a ningún peligro. Toda
la familia se precipitó fuera de la casa
(su esposa, la señora Leona Mannor,
su hijo Ronald Mannor, de 19
años, su hija y su yerno).
Leona corrió al interior de la casa y
llamó a la policía a través del teléfono
comunitario de la familia. La llamada
fue escuchada por varios vecinos:
“Tenemos un objeto aquí afuera que
parece lo que llaman un platillo
volante. Está lleno de luces, abajo en
el pantano”.
El sheriff del condado de Washtenaw,
Douglas Harvey, ordenó que todos los
policías disponibles se dirigieran a la
escena y envió varias patrullas al
sitio, a unos 20 kilómetros al noroeste
de Washtenaw. Seis patrullas, con dos
hombres cada una, y tres detectives,
rodearon el área. Estuvieron
persiguiendo el objeto volador a lo
largo del camino a Island Lake, sin
poder alcanzarlo.
Varios policías vieron los objetos,
entre ellos John Foster, quien dijo que
volaban a unos tres mil metros de
altura. El patrullero Robert Huniwell
(en otros reportes aparece como
Hartwell), del Departamento de
Policía de Dexter, informó que uno de
los objetos pasó zumbando a unos tres
metros sobre su patrulla, cuando se
dirigía al hogar de los Mannor. Se
encontraba sobre los caminos a Quigley y
Brand, entre las 9:30 y 9:45 p.m. Dijo
que el objeto tenía luces parpadeantes
de color verde y rojo, voló muy bajo
sobre el terreno, sobre los autos de los
scouts, y luego se elevó, al mismo
tiempo que se le unían otros dos
objetos, para luego desaparecer. Dijo
que parecía un aeroplano con una carcasa
como de waffle y luces en el
centro y en sus extremos.
Los primeros en llegar en respuesta a la
llamada de la señora Mannor fueron el
jefe de policía Robert R. Taylor
y el patrullero N. G. Lee.
Cuando arribaron, el camino estaba
bloqueado por los coches de los vecinos.
Se habían reunido más de 50 personas. Se
les informó que el objeto no tenía forma
de platillo, sino más bien de
pirámide o de gota de agua invertida,
y su superficie tenía aspecto de coral,
y por debajo de él había algo que
parecía girar. Poco después vieron otro
objeto; no era más que un resplandor
rojo. Se le vio con la ayuda de unos
prismáticos. Parecía hallarse en una
franja de niebla y latía con un fulgor
rojo. “Creo que era una ambulancia”,
dijo Lee.
El hijo de Taylor, un chico de 16 años,
también vio el objeto rojo en el cielo,
alrededor de las 10:30 p.m.: “Volaba
hacia el este, muy lento, y de pronto
aumentó su velocidad y cambió su rumbo
al oeste. Parpadeaba con luces rojas y
blancas”.
Tiempo después llegaron también los
comisarios del condado de Washtenaw,
Stanley McFaden y David Fitzpatrick.
Los policías estacionaron la patrulla 34
en un área cercana y comenzaron a
rastrear el lugar en compañía de Mannor.
Hacia la misma hora llegó otro policía
de Dexter: Robert Hunawill.
Los agentes informaron más tarde que el
objeto se “desvaneció” en el pantano
cuando trataban de acercarse a él. En su
reporte indican que:
“En el bosque, a lo lejos, se observaba
una luz brillante, que mientras nos
acercábamos disminuía su brillo…
Entonces, la luz brillante apareció de
nuevo y luego desapareció. Se hizo un
rastreo del área, a través del pantano y
de las altas yerbas, con resultados
negativos. Cuando regresamos a la
patrulla, se nos informó que uno de los
objetos había estado volando exactamente
sobre el área en donde se veían nuestras
lámparas, y luego desapareció en
dirección oeste a gran velocidad”.
El jefe de policía de Dexter, Robert
Taylor, dijo que él vio el objeto en las
cercanías del pantano. Era un objeto
pulsante de color rojo. Sacó sus
binoculares y observó a través de ellos
“un fulgor rojizo en el pantano. Era una
luz roja pulsante que creció. Saqué mis
binoculares y vi que tenía una luz a
cada uno de sus lados”.
El policía Stanley McFadden, de 27 años,
dijo que al menos 60 personas vieron las
luces en el aire o sobre el terreno.
Varios coches repletos de estudiantes de
las universidades de Michigan y de
Eastern Michigan llegaron al sitio,
después de oír en la radio los reportes
del avistamiento.
Se le preguntó a Mannor si no podía ser
alguna broma de los estudiantes y él
negó tal posibilidad. “No pudieron
perpetrar algo así. No había nada ahí.
No hay forma de salir. Sólo había dos
coches de scouts en la colina y más en
la casa”.
Los Mannor indicaron que uno de los
objetos tenían “la forma de una pelota
de béisbol, de color gris amarillento”.
Parecían estar sobre el pantano
envueltos en una especie de bruma o
vapor. Las luces del objeto parpadeaban
y tenían un halo a su alrededor. “No se
veía como en las fotos de platillos
voladores y tenía una superficie que
parecía un coral. Conozco cada
recoveco de este condado y nunca vi nada
como esto. No hay nada malo con mis ojos
y mi hijo tiene una visión 20/20. Ambos
no podíamos equivocarnos”.
La cosa se elevó sobre los árboles y
luego descendió. Cambió de colores, pues
mientras en el suelo era azul, sobre los
árboles se tornó rojo, y luego volvió a
cambiar de color cuando descendió
nuevamente. Su sonido era una mezcla
entre el rebote de una bala y el sonido
de una sirena de alta frecuencia.
“Tenía forma piramidal, con una
luz azul verdosa en el lado derecho, y
una blanca en el izquierdo. No vi
ninguna antena ni escotilla… Luego el
objeto adquirió una intensa coloración
rojo carmín, como de hierro fundido,
mientras nos acercábamos y en el momento
en que Ronald exclamó ‘¡mira esa cosa
tan horrible!’, el objeto desapareció”.
Al día siguiente los policías
registraron el lugar donde parecía
haberse posado el objeto. El hijo de
Mannor ayudó en la búsqueda, ya que
pertenecía al equipo de rastreo de la
Dexter High School. Era justo sobre el
pantano y los policías no pudieron
encontrar ninguna huella, más que restos
en descomposición. Tampoco los
contadores Geiger-Muller revelaron
ninguna radiactividad anormal.
AL DÍA SIGUIENTE…
El lunes 21 de marzo, nuevamente por la
noche, hubo una extraordinaria agitación
en el lugar en que se habían
desarrollado los sucesos de la jornada
anterior. La carretera que conducía a la
casa de los Mannor se hallaba atestada
de coches ocupados por curiosos. Un
individuo dirigió hacia arriba el foco
de su linterna y la estuvo haciendo
parpadear durante una hora conforme a
una pauta que, según dijo, era parte de
una fórmula matemática que los
tripulantes de los OVNIS reconocerían
sin duda alguna. Otro sujeto tocó el
violín para atraer a los platillos. Nada
sucedió.
Mientras tanto, cerca de Hillsdale, a
100 kilómetros al sureste de Ann Arbor,
en la Universidad, y en medio de una
tormenta acompañada de truenos, a eso de
las diez de la noche, varios profesores
y por lo menos 87 de las alumnas de la
secundaria mixta, presenciaron un
fascinante despliegue de luces en un
pantano, no lejos del campus. Entre los
que contemplaron el espectáculo había
varios policías locales y, nuevamente,
el director de la Defensa Civil del
condado de Hillsdale, William van Horn.
Este último vio el objeto a través de
unos binoculares. Van Horn dijo que las
niñas de la secundaria Hillsdale College
(un internado mixto) dijeron haber visto
varios objetos fuera de sus dormitorios.
Su unidad se encuentra entre la calle
Hillsdale y el camino Barber. Van Horn
les indicó que le volvieran a llamar si
el objeto no desaparecía. Tiempo después
las niñas volvieron a llamar y Van Horn
llamó a la policía. Junto con los
policías se dirigió al internado.
“Íbamos al sitio en donde las
estudiantes habían reportado haber visto
el objeto, pero no pudimos encontrar
nada que nos indicara su existencia, por
lo que me dirigí al dormitorio para
hablar con las niñas y ellas me llevaron
hacia una ventana del segundo piso desde
donde observaron el objeto. ¡Y ahí
estaba!”.
Van Horn dijo haber visto el objeto
desde las 10:30 p.m. hasta la 1:30 a.m.
Luego regresó a su casa con la intención
de volver al día siguiente a
investigar.
Las chicas dijeron que el objeto pasó
zumbando por la ventana de su
dormitorio, se estrelló en el suelo y
luego se volvió a elevar para
desaparecer detrás de la arboleda. “Se
desvió, se tambaleó y brilló” fueron sus
palabras textuales. Los objetos
desaparecieron cuando llegó la policía
para investigar, y reaparecieron cuando
ésta se fue.
Los testigos afirmaron haber visto
pequeñas esferas de fuego que lanzaban
destellos rojos y verde azulados.
La señora Kelly Hearn, profesora
de inglés y directora del dormitorio,
pidió a sus alumnas que tomaran notas de
lo que habían visto.
Barbara Kohn,
de 21 años, de New Castle, y Cynthia
Poffenberger, de 18, de Cleveland,
fueron las primeras que los vieron. Lo
describieron como una especie de balón
de fútbol americano.
La señora Roger Norton, residente
en el 308 de Barber, también vio un
objeto indescriptible a través de su
ventana, entre las 10:00 y las 11:00
p.m.
La señora Jason L. Merrill, del
263 de la calle Union, su hija de doce
años, Susan, y la señora Jimmie Jones,
del 276, de la misma calle, vieron tres
objetos al noreste de Hillsdale la noche
del martes 22, entre las 7:30 y las
8:00.
La señora Merril dijo que los objetos
volaban en formación. Uno de ellos se
separó y se apagó en la distancia. Los
otros permanecieron volando “como si
fueran unos cometas al final de su
cuerda”. La señora Jones dijo que el
movimiento “parecía estar controlado”.
Ambas mujeres vieron las luces durante
unos diez minutos desde sus respectivas
casas, mientras que la hija de Cerril
estaba en Simpson Field, un área
pantanosa, cercana a su secundaria. Ella
sólo vio un objeto. Lo dibujó en forma
de balón de fútbol americano, con tres
círculos de luz en su centro. Se movió a
la derecha, arriba, de nuevo a la
derecha, abajo, y finalmente a la
izquierda, desapareciendo en los
árboles.
Cientos de personas se aglomeraron en
las calles de Hillsdale la noche del
miércoles 23. Susan Merrill dijo
haber visto de nueva cuenta el OVNI. Ese
mismo día un adolescente de Monroe
aseguró haber tomado fotos de lo que
parecía una gran gota cerca de un molino
de viento, pero que en realidad era un
lensflare.
Frederick E. Davids,
comisionado de la policía estatal, quien
también dirigía la Defensa Civil en
Michigan, inició una investigación.
LA FUERZA AÉREA ENTRA EN ACCIÓN
Jacques Vallée,
el astrónomo y ufólogo francés, para
entonces ya residía en los Estados
Unidos. El 21 de marzo escuchaba una
estación de radio de Chicago y se enteró
de los sucesos de Michigan. De inmediato
habló con el doctor Joseph Allen
Hynek y éste, a su vez, se comunicó
con la Fuerza Aérea. A la mañana
siguiente Hynek estaba en Michigan.
Las autoridades de la cercana Selfridge
Field, perteneciente a la Fuerza Aérea,
remitieron el caso a Washington. El
martes 22 de marzo, la Fuerza Aérea
anunció el envío del doctor Hynek,
director del Observatorio de Dearborn, a
la Northwestern University, Evanston,
Illinois, para que investigara el enigma
de las apariciones de Dexter e
Hillsdale. Hynek viajo por dos horas y
45 minutos, para llegar ese mismo día.
El doctor Hynek dio una conferencia el
25 de marzo en el Club de Prensa de
Detroit. Indicó que, de acuerdo con sus
investigaciones, las apariciones de
Hillsdale College eran obra de unos
bromistas que habían jugado con
bengalas. Explicó que la fotografía
tomada por un policía de Milan
(Michigan), “no era más que una
fotografía de larga exposición de la
Luna naciente y el planeta Venus”. Los
policías que habían tomado la placa
siguieron insistiendo que eran los
“OVNIS” que ellos habían observado.
Hynek hizo notar que los únicos dos
testigos que habían estado lo
suficientemente cerca del teatro de los
acontecimientos como para poder
describir bien el fenómeno, habían
reconocido haberse hallado a una
distancia mayor a los 500 metros.
“Demasiado lejos –observó– para que
alguien pudiera determinar los
detalles”.
“Un sombrío pantano es el lugar más
impropio para ser visitado por seres del
espacio exterior. No es el lugar que un
helicóptero sobrevolaría durante varias
horas, ni en el que fuera probado un
silencioso ingenio secreto”.
Manifestó que una explicación verosímil
consistía en que se trataba simplemente
de “gas de los pantanos” y explicó que
era causado por la putrefacción de
sustancias orgánicas de los vegetales y
animales en las áreas cenagosas, “las
cuales generan metano, que se inflama al
entrar en contacto con el oxígeno del
aire”.
“Si (el objeto) estaba en ambos casos en
un lugar muy localizado, creo que este
punto es el más importante. El destello
fue visto aquí (señalando a los
periodistas en un mapa). Esto se pudo
deber a la emisión de cantidades
variables de gas.
“Las llamas surgían en un lugar y de
pronto aparecían en otro, produciendo la
ilusión de movimiento. No se notaba
calor, y las luces no quemaban o
chamuscaban el suelo. Pueden aparecer
durante horas, y a veces durante toda
una noche. Generalmente no se notan
olores, y a menudo tampoco sonidos,
excepto el ruido burbujeante de pequeñas
explosiones, como el de las palomitas de
maíz o similar a la ignición de un gas.
Este producto se forma por la
descomposición de la vegetación”.
Concluyó con estas palabras: “Enfatizo
que no puedo demostrar ante un tribunal
que ésta es la explicación plena de esos
avistamientos”.
El astrofísico subrayó que su
explicación no “cubría todo el fenómeno
OVNI visto en los pasados 20 años” y que
sólo algunos casos podían atribuirse al
gas de los pantanos. Los periodistas no
esperaron más y publicaron esta
explicación en un tono amarillista.
Cuando le preguntaron a Mannor su
opinión sobre la teoría de Hynek, dijo:
“Yo no soy profesor, no tengo su
educación, pero creo que está
equivocado. Yo sólo soy un tipo común y
corriente, pero vi lo que vi y nadie me
va a decir lo contrario. Eso no era el
foxfire ni una ilusión. Era un
objeto”.
Tiempo después, el 17 de diciembre de
1966, el doctor Hynek manifestaba al “Saturday
Evening Post” que, cuando
investigaba los sucesos de Dexter, le
fue indicado por la Fuerza Aérea que
debía celebrar una conferencia de prensa
y preparar una explicación, si bien él
afirmaba que no tenía idea de cuál había
sido la causa de los fenómenos
observados. Se quedó petrificado al ver
que los periodistas daban como solución
la hipótesis del gas de los pantanos,
pero la sacaban de contexto porque no
habían entendido el concepto.
“Inmediatamente después de la
conferencia vi con horror cómo un
reportero leyó rápidamente (el
comunicado de prensa), encontró el
enunciado ‘gas de los pantanos’, lo
subrayó, y corrió hacia el teléfono”.
Echando más leña al asunto, otros
periódicos habían publicado titulares
como “La Fuerza Aérea insulta al público
con su teoría del gas de los pantanos”,
publicado por el “South Bend Tribune”.
“Siempre nos hemos mantenido en la
primera línea de los escépticos cuando
surgían noticias acerca de objetos
volantes no identificados –indicaba el
periódico–. Pero hemos de reconocer que
algunas de las explicaciones dadas por
el investigador oficial de la Fuerza
Aérea sobre las recientes apariciones,
parecen casi tan descabelladas como las
historias de los ‘hombrecitos verdes’.
“La reciente conclusión oficial de que
una serie de apariciones de OVNIS en
Michigan podían ser explicadas como gas
de los pantanos es, por decirlo con
suavidad, un tanto forzada.
“Los que consideramos tales apariciones
como insuficientes para quitarnos el
sueño, preferimos que nuestro sentido
común no resulte insultado por
disparatadas teorías ‘oficiales’”.
John F. Sullivan,
ingeniero químico, comunicó el 26 de
marzo al “Daily Tribune of Royal Oak”,
de Michigan que “el metano (gas de
los pantanos) no se eleva en el aire, ni
permanece suspendido, ni se mueve a
grandes velocidades. Como máximo,
ardería sólo durante unos minutos.
Tendría el aspecto de una antorcha…
nadie podría confundirlo con una llama”.
Sullivan añadió que el empleo de esta
hipótesis por parte del doctor Hynek
revelaba que éste sabía muy poco acerca
del gas de los pantanos, o que no decía
la verdad, o que sus credenciales no
eran auténticas.
Poco después de los incidentes de
Dexter, Johnny Carson entrevistó
en su programa “Tonight Show”, de
la NBC, al doctor Albert Hibbs,
científico del Instituto Tecnológico de
California. Se le preguntó al doctor
Hibbs si estaba de acuerdo con la teoría
del gas de los pantanos. Hibbs
respondió: “Las características del gas
de los pantanos no concuerdan con lo que
se dijo allí”.
El “NICAP Investigador”,
publicación distribuida regularmente
entre los miembros del NICAP (Comités
Nacionales de Investigación de los
Fenómenos Aéreos, por sus siglas en
inglés), citó el libro de Marcel
Giles Josef Minnaert, “The Nature
of light and colour in the open air”,
en el que se dice que:
“El gas de los pantanos o de las
marismas se compone de metano, dióxido
de carbono y nitrógeno, desprendidos de
materias vegetales en putrefacción en
zonas cenagosas. Estos gases pueden
producir luces que son conocidas como
fuegos fatuos”.
De las luces producidas por estos gases
dice:
“Semejan a veces pequeñas llamas, cuya
longitud oscila entre uno y doce
centímetros y cuya anchura no rebasa los
cinco centímetros. Unas veces reposan en
el suelo; otras, flotan a unos diez
centímetros por encima de él. No parece
ser cierto que dancen en el aire… aunque
ocasionalmente el viento los impulsa
unos centímetros antes de que se
extingan”.
LA VERSIÓN DE HYNEK
En el “Saturday Evening Post” del 17 de
diciembre, Hynek explicó los
antecedentes de su teoría. Dijo que,
cumpliendo órdenes de la Fuerza Aérea,
llegó a Michigan, en donde el ambiente
estaba tan caldeado que le fue imposible
realizar ninguna investigación.
“A veces tuve que abrirme paso con
grandes esfuerzos a través de enjambres
de reporteros que rodeaban a los
testigos clave a quienes tenía que
interrogar. Además, toda la región se
hallaba al borde de la histeria. En
medio de esta confusión, recibí un
mensaje de la Fuerza Aérea: se iba a
celebrar una conferencia de prensa, y yo
tenía que dar públicamente una
explicación acerca de la causa de los
fenómenos. De nada me sirvió protestar,
decir que no tenía la menor idea de qué
era lo que podía haber causado los
fenómenos vistos en los pantanos. Lo
quisiera o no, se celebraría la
conferencia de prensa”.
La noche del 24 de marzo, Hynek estaba
dentro de una patrulla que le servía de
guía, cuando escuchó un informe acerca
de un OVNI en el radio de la patrulla.
Rápidamente se dirigieron al lugar.
Todos en la calle señalaban un objeto
brillante en el cielo. “¡Allí está! ¡Se
está moviendo! ¡Lo veo, lo veo!”, eran
los gritos de los testigos.
Hynek, astrónomo profesional, reconoció
en el objeto a la estrella Arturo.
“No se estaba moviendo –dijo Hynek a la
prensa–. Era la estrella Arturo,
innegablemente identificada por su
posición en relación al mango de la
constelación de la Gran Taza. Una
soberbia demostración para mí”.
Claramente se estaba viviendo una
psicosis OVNI.
Hynek tenía que dar la conferencia en
medio de toda esta psicosis, y no estaba
preparado. Para complicar más las cosas,
la conferencia se pospuso varias veces.
Originalmente estaba preparada para las
10:30 a.m., luego se pasó para las
12:00, las 13:00 y, finalmente, las
14:00 horas.
Hynek recordó una llamada telefónica de
un botánico de la Universidad de
Michigan, en la que le había llamado la
atención sobre el fenómeno del gas de
los pantanos. Hynek no sabía más que lo
elemental sobre esas manifestaciones,
por lo que centró su investigación en
este punto.
“Después de recoger más datos de otros
científicos de Michigan acerca del gas
de los pantanos, decidí que era una
‘posible’ explicación que podía ofrecer
a los periodistas.
“Sin embargo, la conferencia resultó ser
un lugar en el que no cabían las
discusiones académicas; fue un circo.
Las cámaras de televisión me querían en
una pose, los periodistas en otra, y
durante un momento los dos grupos
estuvieron tirando de mí. Todo el mundo
reclamaba a gritos una explicación única
y espectacular para los avistamientos.
Querían pequeños hombrecitos verdes.
Cuando ofrecí una declaración que
consideraba el gas del pantano, muchos
simplemente ignoraron el hecho de que yo
dije que era una explicación
‘posible’”.
Los periodistas no sólo ignoraron lo
anterior sino que, además, dejaron
entrever la posibilidad de aplicarla a
todo el fenómeno OVNI, pero Hynek sólo
la había aplicado para el caso de la
familia Mannor. Comprendo la situación
de Hynek, porque en lo personal me he
enfrentado al mismo asunto. Cuando
intento una explicación para cierto
caso, los ufólogos, muy orondos, me
dicen: “sí, pero el caso fulano de tal
no se puede explicar con lo que tú estás
diciendo”, y creen que con eso
descalifican la explicación (pobres
descerebrados). En ningún momento he
mencionado que exista una explicación
simple del fenómeno OVNI. Aquí hay que
utilizar la explicación caso por caso.
“Demasiados reportajes el día siguiente
no sólo dijeron que el gas del pantano
era definitivamente la causa de las
luces de Michigan, sino que daban a
entender que también era la causa de
otros avistamientos de OVNIS. Salí de la
ciudad tan rápida y silenciosamente como
pude”.
Mucho tiempo después de los sucesos de
Dexter, a principios de 1967, Hynek dio
una conferencia en el acto de
celebración del Día de los Fundadores de
la Asociación de Alumnos de la
Universidad de Nort Western. Ahí
presentó varias diapositivas de los
chistes que había dado lugar la famosa
explicación del gas de los pantanos. Uno
de ellos representaba una nave espacial
en forma de disco y muy adornada, que
había aterrizado en el campus de la
universidad. Por una escotilla del
aparato salían unos curiosos humanoides
mientras otro, con una especie de arma
extraña, corría por un sendero tras una
pareja de asustados estudiantes,
gritando “llévenme con ese profesor que
nos ha llamado gas de los pantanos”.
Los caricaturistas llamaron a Michigan
“el estado del gas de los pantanos”.
EL CONGRESO
Las burlas llegaron al Capitolio. El
entonces líder de la minoría
republicana, Gerald R. Ford (que
posteriormente llegaría a ser
presidente), y el representante de
Michigan (segundo distrito del
Congreso), Weston E Vivian,
pidieron una investigación del Congreso,
y otros legisladores apoyaron su
petición.
Un comunicado interno de la Fuerza Aérea
muestra que el congresista Vivian fue
muy persistente en sus demandas:
DE: FTD, Wright Patterson AFB, Ohio.
PARA: AFSC, Andrews AFB, Md.
INFO: USAF, Wash, D.C.,
Unclass FM TDEW/UFO 14644 Marzo 1966.
Para SAFOI-CC, para SCFA (Mayor
Gregory).
De acuerdo con la comunicación entre el
Mayor Gregory (SCFA) y el Mayor
Quintanilla (TDEW). El congresista
Vivian (Michigan) llamó al Mayor
Quintanilla el 24 de marzo de 1966 a las
11:20 y le pidió le informara si se iba
a realizar una conferencia de prensa por
parte del doctor J. Allen Hynek. Vivian
pidió que le informaran al menos tres
horas antes de la conferencia de prensa.
SAFOI-CC fue informado de la
conversación con Vivian y ellos dijeron
que se ocuparían del asunto. El 28 de
marzo, a las 15:20, Vivian llamó al
Mayor Quintanilla y preguntó por qué no
le había informado de la conferencia de
Hynek. El Mayor Quintanilla informó al
senador que SAFOI quedó en avisarle. El
senador comenzó a molestarse y
pidió el número telefónico del SAFOI.
Luego le preguntó al Mayor Quintanilla
si tenía estudios universitarios, y de
ser así, en qué campo. El Mayor
Quintanilla le dijo que tenía una BS en
física. Luego el senador preguntó por
cuánto tiempo había estado a cargo del
Proyecto Libro Azul el Mayor
Quintanilla. El Mayor dijo que tenía 32
meses en el cargo. Nuevamente Vivian
preguntó a quién reportaba Quintanilla,
y se le informó que al Coronel Eric
T. De Jonckheere. El senador
preguntó a quién reportaba el Coronel De
Jonckheere, y se le dijo que al B/G
Cruikshank. Luego Vivian preguntó
quién asistía al Mayor Quintanilla en
sus investigaciones. El Mayor informó
que el Sargento Moody, que tenía un
grado en psicología, con un trabajo de
postgrado de 24 horas. El Mayor
Quintanilla informó al senador Vivian
que le asistían también otros
departamentos de la Fuerza Aérea. El
senador pidió que se le enviara el
número de personas trabajando para el
proyecto y sus credenciales, y de qué
manera hacían sus reportes.
(Firmado) Mayor H. Quintanilla, Jr.
29 de marzo de 1966.
Ford escribió una carta fechada el 5 de
abril:
Congresista L. Mendel Rivers
Director, Comité de Servicios Armados
Congreso de los Estados Unidos
Washington, D.C.
Querido director Rivers:
No dudo que haya notado el reciente
torbellino en los periódicos sobre los
objetos voladores no identificados
(OVNIS). Yo tengo un interés especial en
estos casos porque muchos de los que se
reportaron últimamente ocurrieron en mi
estado natal, Michigan.
La Fuerza Aérea envió a un consultor, el
astrofísico doctor J. Allen Hynek, de la
Universidad Northwestern, a Michigan, a
investigar esos reportes; y se concluyó
que todos eran debidos a bromas
estudiantiles o gas de los pantanos o a
una impresión creada por la elevación de
la Luna y el planeta Venus. Yo no estoy
de acuerdo con que esos reportes se
puedan explicar tan fácilmente.
Ya que creo que en esos reportes puede
haber algo sustancioso, y porque también
creo que los ciudadanos americanos
requieren de una explicación más
profunda que las dadas por la Fuerza
Aérea hasta la fecha, propongo que el
Comité de Ciencia y Astronáutica o el
Comité de Servicios Armados del
Congreso, realicen consultas sobre los
OVNIS y pidan el testimonio tanto de la
parte ejecutiva del Gobierno como de
algunas personas que afirman haber visto
OVNIS.
Incluyo materiales que creo le ayudarán
a estimar la viabilidad de una
investigación de los OVNIS.
Quiero llamar su atención a la columna
de Roscoe Drummond, publicada el
pasado domingo en la que el señor
Drummond dice: “Tal vez todos estos
avistamientos son errores, imaginarios o
irreales; pero necesitamos un
acercamiento más creíble de lo que se
nos ha dado”. El señor Drummond va
al punto: “Necesitamos tener todos
los datos juntos en un solo sitio para
examinarlos más objetivamente de lo que
nadie lo ha hecho antes. Se obtendrá una
opinión pública estable observando con
detenimiento la evidencia, y no
menospreciándola.
“Ha llegado el momento en que el
presidente del Congreso nombre un panel
objetivo y respetado, que investigue y
reporte todas las evidencias presentes y
futuras para saber qué es lo que está
pasando”.
Estoy completamente de acuerdo con las
declaraciones del señor Drummond.
También sugiero que revise la serie de
seis artículos, que incluyo, de
Bulkley Griffin, del “Griffin
Larrabee News Bureau”. En el último
de estos artículos, publicado en enero,
el señor Griffin dice: “Se puede
establecer una conclusión principal: Que
la Fuerza Aérea está engañando al
público en su continua campaña de
producir y mantener la creencia de que
todos los avistamientos pueden
explicarse como malas identificaciones
de objetos familiares tales como,
globos, estrellas y aviones”.
Hoy recibí varios telegramas urgiéndome
a una investigación por parte del
Congreso sobre los OVNIS. Una es del
Coronel de la Fuerza Aérea (retirado)
Harold D. Brown, de Ardmore,
Tennesse, quien dice: “Yo he visto
OVNIS. Estoy disponible para
testificarlo”.
Otro, de la señora Ethyle M. Davis,
de Eugene, Oregon, dice, “nueve de
cada diez personas quieren OVNIS
verdaderos. Presione para que se
investigue hasta el fondo”.
Ronald Colier,
de Los Ángeles, quien se identifica a sí
mismo como un científico del MIT, me
apremia para que usted haga todo lo que
esté a su alcance para que los archivos
del Proyecto Libro Azul de la Fuerza
Aérea (el nombre del estudio de la
Fuerza aérea sobre los reportes OVNI)
los conozca la gente. ¿Debemos suponer
que todo aquel que diga que ha visto
OVNIS es un testigo no confiable?
Una historia publicada por la UPI, del
avistamiento del 21 de marzo de 1966 en
Ann Arbor, Michigan, dice que “al
menos 40 personas, incluyendo doce
policías, dijeron hoy haber visto un
objeto volador extraño, cuidado por dos
naves hermanas en un pantano cerca de
aquí, la noche del domingo”.
Matt Surrell,
de la estación WJR, de Detroit, cita un
testigo presencial de un reciente
avistamiento OVNI. Emile Grenier,
un ingeniero aeronáutico de Ann Arbor,
empleado en la Ford Motor Company Co. Y
dice que un ingeniero aeronáutico no se
puede considerar como un testigo no
confiable.
En la firme creencia de que el público
americano merece una mejor explicación
que la hasta hoy dada por la Fuerza
Aérea, recomiendo encarecidamente que se
forme un comité de investigación sobre
el fenómeno OVNI.
Creo que se lo debemos a la gente para
establecer la credibilidad de los OVNIS
y producir el mayor conocimiento posible
sobre este tema.
Con mis más sinceras consideraciones,
Atentamente
Gerald R. Ford, Miembro del Congreso.
El Comité de Servicios Armados de la
Cámara (House Committee on Armed
Services), presidido por el
congresista de Carolina del Sur, L.
Mendel Rivers, se reunió aquel 5 de
abril y ahí, como veremos más adelante,
comparecieron Harold D. Brown,
secretario de la USAF; el comandante
Héctor V. Quintanilla Jr., director
del Proyecto Libro Azul; y J. Allen
Hynek, asesor del mismo.
Con un juego de palabras Rivers les
espetó: “Veamos si ustedes pueden
arrojar alguna luz sobre estos objetos
tan iluminados”.
El panel de consultores científicos del
Proyecto Libro Azul había recomendado
que se iniciara un nuevo estudio sobre
el tema OVNI. Este comité era dirigido
por el doctor Brian O’Brien. El
congresista Rivers concluyó haciendo
públicas las recomendaciones del Comité
O’Brien: Se debía organizar un estudio,
independiente de la Fuerza Aérea, que
investigara lo que eran los OVNIS. Había
nacido el Proyecto Condon.
LA VERSIÓN DE QUINTANILLA
En 1963 la nueva cabeza del Proyecto
Libro Azul era el Mayor Héctor V.
Quintanilla. A su cargo estaban un
oficial (Hill Marley), un
sargento (David Moody) y un
civil, como secretaria (Marilyn
Beaumer Stancombe). Casi al entrar
Quintanilla comenzó a tener problemas
con el doctor Hynek, e incluso le
comenzó a llamar “Doctor problemas”.
“Antes de abril de 1964, sólo había
tenido unos cuantos problemas con el
doctor Hynek. Él se quejó de que Dave
Moody no lo trataba de acuerdo con su
nivel científico o alguna puerilidad
como ésa. Yo hablé con Dave acerca de
esto un par de veces y él me dijo que,
de ser así, estaría tan ocupado en ser
su niñera o en besarle el trasero que no
tendría tiempo en evaluar los casos que
le llegaran, por lo que había decidido
en olvidarse de la ‘estatura’ científica
del doctor. El doctor Hynek y Dave
tenían que resolver sus propios
problemas.
“Después de analizar la situación,
estuve de acuerdo con Dave. El doctor
Hynek venía a la oficina y pasaba las
dos primeras horas socializando o
chismorreando o contándonos muchas
tonterías acerca de quién había escrito
libros, artículos, etcétera. Fue en una
de estas sesiones de chismes que le dije
firmemente a Hynek que se limitara a
estudiar los casos y dejara al resto del
personal hacer su trabajo.
“Hasta este momento, Hynek no había
tomado tan en serio los OVNIS ni los
fenómenos relacionados. Pero así como el
viento cambia el desierto, Hynek comenzó
a cambiar y yo nunca supe lo que estaba
por venir. Él nos avergonzó a la Fuerza
Aérea y a mí en varias ocasiones; pero
me mantuve ecuánime ante el público, y
no gasté palabras con él en privado.
“Varias veces le pedí que clarificara
sus comentarios y observaciones y todo
lo que obtenía era una débil explicación
en un tono chillón. Comencé a
preocuparme porque en varias ocasiones
no podía creer lo que veía escrito. Por
ejemplo: en abril de 1966, el doctor
Hynek dijo, ante el House Armed
Services Committee, que tenía 20
casos que él podía ‘certificar como
buenos reportes’ que no tenían
explicación. En una carta a la revista
‘Science’ del 21 de octubre de 1966,
escribió ‘tengo en mis archivos varios
cientos de reportes que son realmente
rompecabezas y fácilmente podrían ser
sujeto de discusión entre físicos y
científicos sociales’.
“El 17 de diciembre de 1966, en un
artículo en el ‘Saturday Post’, declaró
que ‘de los 15 mil casos que he
revisado, cientos son enigmáticos, y
algunos de los incidentes más raros,
quizás uno de cada 25, son aturdidores’.
De acuerdo con mis cálculos estos
podrían ser unos 600 casos. Eso no me
sorprende, algunos de los casos que le
maravillaron a él, no eran tan
impresionantes para mí, Dave Moody, Hill
Marley o el doctor Menzel. El
artículo del ‘Post’, que fue firmado
como ‘J. Allen Hynek’, decía lo
siguiente: ‘Por años la Fuerza Aérea los
ha relegado como fraudes, alucinaciones
o errores. Hoy el mismo consultor
científico de la Fuerza Aérea declara
que muchos de estos avistamientos no son
tan fáciles de explicar’.
“Yo quisiera reiterar que el doctor
Hynek nunca fue un buen consultor de la
Fuerza Aérea sobre OVNIS… En varias
ocasiones trató de minar mi posición.
Envió una carta al doctor Harold Brown,
secretario de la Fuerza Aérea, en la
cual recomendaba que me reemplazaran por
el teniente coronel Robert J. Friend,
mi antecesor. Tengo una copia de la
respuesta de Brown a Hynek, fechada el 7
de febrero de 1967, en la que le expresa
estar satisfecho con mi trabajo y al año
siguiente recibí dos cartas de
recomendación del general LeBailley y
del general Giller”.
Hynek, quien inicialmente no quería
saber nada de la prensa, pronto le
encontró el gusto a aparecer en los
encabezados de los periódicos. Cuando
Quintanilla le envió a investigar el
caso de Socorro, el reporte que redactó
era muy pobre.
“Era uno de sus típicos reportes que
contenían pocos detalles técnicos y que
no añadían nada a lo que ya me habían
enviado Connor y Moody. Realmente Hynek
añadió muy poco a la investigación, sin
embargo, sus típicas entrevistas de
prensa sí añadieron más leña al fuego”.
Aún más frustrante fue lo que ocurrió en
Dexter.
“Hynek llamó temprano en la mañana (del
23 de marzo) y me dijo que los
reporteros y camarógrafos de la
televisión le estaban siguiendo por
doquier que él iba. Le dije que debía
parar eso y hacer su mejor trabajo, pero
me di cuenta que hizo un mohín. Me dijo
que no podía hacer el trabajo con tanta
gente alrededor. Me preguntó si podía
dar una conferencia de prensa y yo le
dije que no. Esto ya había ocurrido
anteriormente y a mí no me gustaba.
“Al día siguiente Hynek llamó de nuevo,
y me informó que tenía una posible
solución al avistamiento de Frank
Mannor, y yo le pregunté los detalles.
Mi secretaria, Marilyn Beaumer
Stancombe, estaba en la línea tomando
toda la información en taquigrafía. Él
me dijo que la solución era ‘gas de los
pantanos’. Le dije que verificara eso
con sus colegas en la universidad y
luego me dijera su reacción. Al mismo
tiempo yo lo revisaría con los químicos
y botánicos de la base. De nuevo me
pidió que arreglara una conferencia de
prensa en la Oficina de Información de
la Base de la Fuerza Aérea de Selfridge.
Yo estaba en contra de esto desde el
principio, pero él insistió y yo le dije
que lo verificaría con el Pentágono.
Hablé con el mayor Davis y Sara Hunt
del SAFOI sobre la conferencia de prensa
y a ninguno de ellos les pareció una
idea apropiada, aunque, en este caso
particular, podía tener algunos méritos.
Ya que esto iba a sentar precedente, la
decisión debía venir de los altos
mandos.
“Esa tarde, a las 6:30 p.m., tuve una
llamada del Pentágono. Era el mayor
Davis, quien me dijo que el general
Garland había aceptado la
conferencia de prensa, con ciertas
recomendaciones. En esta ocasión él
haría una excepción, pero yo no volvería
a hacer solicitudes de este tipo en el
futuro. Hynek me llamó a mi casa
alrededor de las nueve de la noche y yo
le di la noticia. A primera hora de la
mañana llamé a Selfridge y les dije que
arreglaran la conferencia. Alguien
sugirió el Club de Prensa de Detroit
como el sitio para la conferencia y no
tuve ninguna objeción al respecto. La
razón para cambiar el sitio fue por
conveniencia de los reporteros. El Club
de Prensa de Detroit es mucho más
accesible que la Oficina de Información
de Selfridge.
“Le di instrucciones específicas a Hynek
de que quería ver una copia de su
declaración a la prensa antes de que la
distribuyera a los reporteros. También
le pedí que leyera ese documento a Sara
Hunt para el SAFOI, dos horas antes de
la conferencia, para que así se
prepararan copias para la Prensa
Nacional de parte del Departamento de
Defensa. Hynek leyó su comunicado a Sara
y se distribuyeron las copias al tiempo
asignado. Mientras Hynek llevaba a cabo
su conferencia en Detroit (el 25 de
marzo), el Pentágono enviaba las copias
a los periódicos de Washington D.C.
“El proyecto tuvo sus contratiempos
porque mucha gente no había oído sobre
‘el gas de los pantanos’, Miasma,
Fogtails, Jack o’ Lanterns,
Will o’ the Wisp, Foolish Fire,
o Ignis Fatuees. Los periódicos
pusieron este avistamiento en la primera
plana. La publicidad que recibió el
avistamiento fue increíble. Hynek se
transformó en una celebridad y los
avistamientos comenzaron a derramarse a
cántaros por todo el país. Tuvimos un
total de mil 112 avistamientos en 1966 y
ese total nunca ha sido igualado desde
entonces”.
El flap de Michigan llegó hasta el
congreso con el resultado de que tanto
Quintanilla como Hynek fueron llamados a
reunirse con el general Corbin y
con el secretario de la Fuerza Aérea. De
acuerdo con Quintanilla, el general le
pidió a Hynek que hiciera una
declaración pública durante su audiencia
en el Congreso, pero Hynek le dijo que
no. Sin embargo, en la audiencia, Hynek
inició su plática con una declaración
pública.
“El general Corbin estaba sentado detrás
mío y a mi izquierda. Cuando Hynek
anunció que quería hacer una
declaración, oí que el general dijo ‘¡Oh
demonios!’. No lo dijo fuerte, pero supe
que estaba disgustado. Nadie maldijo
mientras Hynek hacía su declaración.
Recuerdo que estaba muy disgustado. No
estaba disgustado por su declaración; la
verdad es que, desde que estuve en el
programa, Hynek nunca hizo una
observación profunda o con sentido con
respecto a los OVNIS. Estaba enojado
porque sentí que Hynek estaba siendo
desleal al general Corbin. Le había
dicho al general que no iba a hacer una
declaración y luego leyó una de cinco
páginas. Del modo en que lo entiendo, él
tenía motivos premeditados y deliberados
para mentir al general Corbin. Perdí la
confianza en Hynek y él nunca la
recuperó”.
Los continuos esfuerzos de Hynek para
que tanto el mayor Quintanilla como la
USAF se vieran mal, llevaron a que no
renovaran su contrato en junio de 1969.
Antes de la comparecencia de Hynek había
hablado Quintanilla. El mayor utilizó un
mapa y señaló los puntos en donde se
habían visto los OVNIS.
“Hubo dos avistamientos: uno en
Hillsdale y otro en Dexter. Tomando en
cuenta los reportes originales de la
Oficina del Sheriff, éste comenzó a las
8:35 p.m. del 20 de marzo, cuando Frank
Mannor llamó a esa oficina y reportó un
objeto extraño sobre el área del
pantano, al final del camino”.
Luego leyó parte del reporte del
Sheriff, que decía:
“Atendiendo al llamado, me dirigí, sobre
el camino Dexter Pinckney hacia el
camino Territorial y luego di vuelta en
el camino Quigley... En donde se tenía
un buen punto de observación (…) en
línea directa con la casa. En este punto
bajé del vehículo y me adentré en el
bosque, en un intento de localizar el
límite del pantano y el objeto.
“Lejos de los límites del área boscosa
se veía una luz brillante. Mientras me
acercaba, la luz disminuía su brillo.
Cuando llegué al límite del bosque, en
la parte superior del risco, volvió a
aparecer la luz, y luego desapareció. Se
realizó una búsqueda continua en el
área, sin ningún resultado.
“Cuando regresé a la patrulla me
informaron que uno de los objetos estaba
sobre el área a donde apuntamos nuestros
reflectores, pero que se había alejado
hacia el oeste a gran velocidad”
Quintanilla continuó con los
antecedentes del caso:
“Una entrevista con Frank Mannor reveló
la descripción del objeto, que tenía un
color café y una aparente superficie
aborregada. Parecía tener un fondo plano
y terminaba en una especie de cono. Sin
embargo, cuando estaba más bajo se podía
ver una especie de ventana en el centro.
En ambos extremos parecía tener dos
pequeñas luces, destellando con luz azul
verdosa y de un tono rojo intenso. Otros
reportes concuerdan con el de Mannor”.
Poco después de que el OVNI dejó de ser
visto en el área de Dexter, el
departamento de policía de Chelsea
recibió reportes similares de un objeto
que se movía a gran velocidad sobre el
pueblo. El patrullero Robert Huniwell
reportó: “Los objetos voladores que vi
tenían luces rojas y verdes y uno bajó
hasta unos tres metros de mi patrulla.
Cuando se volvió a elevar, se juntó con
otros objetos similares”.
El policía de Milan, John Stewart, dijo
que el objeto siguió a su patrulla y
cuando intentó comunicarse a su base “no
pude utilizar la radio... El aparato
continuó a unos 25 metros sobre mí
durante media milla. Parecía un enorme
pastel, bien iluminado con luces rojas,
azules y blancas que giraban a su
alrededor”.
Quintanilla añadió: “Debido al gran
número de reportes de diversas fuentes
respetables, le pedí al doctor Hynek
fuera al lugar a investigar el caso”.
RESUMEN Y CONCLUSIONES
El excelente “The New York Times”
siempre ha evitado, en lo posible, el
tema de los OVNIS, pero en el caso de
Michigan tuvo que enviar a sus
reporteros para que investigaran el
asunto. En uno de sus editoriales,
escrito por Russell Baker, se
puede leer lo siguiente:
“Los entusiastas de los platillos
volantes muestran debilidades humanas
que probablemente seguirán siempre entre
nosotros… La posibilidad de los
platillos volantes es un sano antídoto
contra el aburrimiento humano. Los
cuidadores de los zoológicos de
Pittsburg y Nueva York han estado
buscando recientemente un antídoto
similar para sus gorilas enjaulados”.
En el flap de Michigan, todo comenzó con
algunos rumores sobre luces que
maniobraban en los pantanos de Dexter
(14 de marzo). Mannor se enteró de ello
a través de unos amigos. Era una persona
muy sugestionable. Campo fértil para
convertirse, él mismo, en testigo OVNI.
No tardó en ocurrir un hecho fuera de lo
común que, para la mente condicionada de
Mannor, se transformó en una nave de
otro planeta.
Las condiciones eran adecuadas: informes
previos que prepararon el terreno,
psicosis de OVNIS, un pantano con
materiales putrefactos (según el informe
de los patrulleros de Dexter), pésima
visibilidad (había bruma), y una
distancia de observación mayor a los 500
metros. La descripción de los objetos
coincidía, según Hynek, con la de los
fuegos fatuos: forma de “pirámide o de
gota de agua invertida”, fulgor rojizo,
blanco o azul, desaparición súbita…
Pero existe un suceso al que se le dio
poca difusión y que podría dar un giro a
la interpretación del avistamiento de
Mannor y al flap de Michigan. Varios
vecinos de Whitcomb, cerca de North
Campbell, observaron tres objetos
circulares con una cola luminosa que se
movían en forma de espiral,
circundándose unos a otros. Un reportero
del “Daily Tribune of Royal Oak”
también vio los objetos pero dijo que
eran anuncios luminosos del Universal
City Shopping Center. Se trataba de
reflectores que anunciaban la apertura
del Key Oldsmobile, en el ala
este del centro comercial. Dick
Hodges, gerente de la agencia de
autos, dijo que efectivamente tenían en
operación esos reflectores el día de la
observación, pero que uno de ellos se
apagó. Los reflectores consistían de
luces blancas, rojas y azules.
Si recordamos la mayoría de los
avistamientos hablaban de, precisamente,
luces blancas, rojas y azules. Quien ha
tenido oportunidad de ver este tipo de
reflectores en días nublados o con
bruma, puede confundirse fácilmente. En
esas fechas los cielos en los
alrededores de Ann Arbor tenían bruma.
Los giros, subidas, caídas, movimientos
espirales, paradas abruptas, etcétera,
son típicos de las luces de los
reflectores.
La apariencia “como de waffle” o “coral”
podría ser la reflexión de los conos de
luz sobre la superficie irregular de las
nubes o en la bruma misma. Las
velocidades increíbles no tendrían mayor
complicación en una velocidad angular
pequeña en el reflector: mover
ligeramente el reflector produce un
movimiento acelerado en el cono de luz.
Las desapariciones abruptas se obtienen
con sólo apagar la luz. ¿Pudieron
haberse confundido los testigos? Tal vez
sí, ya que este tipo de publicidad no
era muy conocida por entonces.
Mannor, aunque confundido, actuó de
buena fe, sin tratar de mistificar. Esto
no ocurrió en el caso de la escuela de
Hillsdale, en donde unos bromistas,
aprovechando la psicosis, lanzaron luces
de bengala, tratando de engañar a los
estudiantes.
Luego llegaron los locos: los que
trataban de entrar en contacto con los
OVNIS a través de fórmulas matemáticas o
de tonos musicales. O también aquel otro
que trató de hacer pasar una fotografía
de exposición prolongada de objetos
astronómicos como un auténtico OVNI. O
el que mostró una foto de un reflejo en
la cámara como si fuera una nave de otro
planeta.
Por otra parte Hynek no actuó de buena
fe, ni con la Fuerza Aérea ni con la
opinión pública. Se comportó como un
oportunista. La idea del gas de los
pantanos no fue de él sino de dos
profesores de física, los doctores
Chihua Wu Hsiung y Tyler Pett,
del Departamento de Física de Hillsdale
College, quienes supusieron que se
trataba de fuegos fatuos o fuegos de san
Elmo, cuyo efecto se había magnificado
por una condición de inversión de
temperatura.
Su explicación apareció en “The
Hillsdale Daily News” del 23 de
marzo. Alguien se lo comentó a Hynek o
él mismo lo leyó en el periódico. Llamó
a un amigo botánico de la Universidad de
Michigan y luego a Quintanilla. A este
último le pidió que organizara una
conferencia de prensa. Ya había
experimentado lo que era estar ante los
micrófonos y las cámaras y eso le había
gustado. Por el resto de su vida buscó
ávidamente estos espacios. Se dejaba
fotografiar tomando poses de gran
científico o intelectual, con su
inseparable pipa. Pero en su carrera
profesional como astrónomo nunca hizo
nada interesante, y de no ser por los
OVNIS no hubiera pasado a la posteridad.
Sin embargo, después de que todo mundo
se burló de su explicación del gas de
los pantanos, Hynek invirtió las cosas,
quiso dar a entender que por las prisas
y presiones había dado esa declaración.
Acusó a la Fuerza Aérea de ser ella la
que le había obligado a dar la
conferencia, pero la realidad fue otra.
Los ufólogos pensarán que la culpa la
tuvo la Fuerza Aérea y no Hynek, pero
hay más datos que nos pueden orientar
sobre la verdadera imagen del astrónomo.
Su explicación sobre el caso de los
policías que habían visto la estrella
Arturo tampoco fue de él. La doctora
Helen D. Prince, del Observatorio
McMath Hulbert, en Lago Angelus,
atribuyó los avistamientos a la estrella
Arcturus, una estrella de primera
magnitud que en ese momento se
encontraba a unos 20 grados sobre el
horizonte.
Hynek nunca dio crédito ni a los
profesores de física ni a la astrónoma.
Por la burla que le generó, Hynek trató
de desligarse del asunto echándole la
culpa a la Fuerza Aérea. Sin embargo
nunca se desdijo, a pesar de la presión
de James McDonald, y siguió sosteniendo
su idea del gas de los pantanos como
explicación a los sucesos de Dexter.
Visto así, parecería una confrontación
entre las versiones de Hynek y la de
Quintanilla. Sin embargo, hay un hecho
muy importante ha considerar. Allan
Hendry, quien fuera el director de
investigaciones del CUFOS, fue el mejor
investigador de OVNIS de todos los
tiempos. Su obra “The UFO Handbook”
es un libro imprescindible para la
comprensión del fenómeno OVNI. Hynek
contrató a Hendry para hacer las
investigaciones de campo. Cuando Hendry
publicó sus conclusiones, que
derrumbaban la hipótesis extraterrestre,
Hynek lo corrió del CUFOS. Ésta es la
verdadera personalidad del “Galileo de
la ufología” (sic).
Las luces de Michigan fueron una serie
de confusiones, bromas y malas
interpretaciones de hechos naturales
como los fuegos fatuos, las estrellas,
reflectores luminosos, luces de bengala
y otros. Pero los lectores pro OVNI
dirán “ninguna de esas explicaciones
toma en cuenta la detección en los
radares de la Base Selfridge”. Pero la
verdad es que eso también fue una
mentira. Los periodistas del “Daily
Tribune of Royal Oak” (25 de marzo)
lograron entrevistar a los controladores
aéreos de la base, quienes informaron
que los objetos nunca se detectaron en
el radar.
“Sí, pero todos sabemos que los
militares siempre ocultan la verdad”.
Tal vez, ¿pero los civiles? Los
controladores del aeropuerto de Willow
Run dijeron no haber captado nada
anormal en el radar (“The Hilsdale
Daily News” del 21 de marzo).
Los avistamientos de OVNIS se siguieron
presentando en Grand Haven, Macomb,
Oakland, Bad Axe. Flint y Ann Arbor, (“The
Hillsdale News” del 29 de marzo),
pero todos eran fraudes obvios que
copiaban el avistamiento original,
incluyendo los “avistamientos” del ex
sheriff de Ann Arbor, Richard Sober,
y del jefe de policía Ford Wallace
de Linden. O como el del globo de
cantoya que construyeron unos bromistas
en Yipsilanti.
En abril se vieron unos destellos
marinos en Frankfort y Marquette. Van
Horn dijo que para ese entonces su
organización se había concentrado en los
objetos que se movían, ya que los
estacionarios habían sido identificados
como estrellas.
Al año siguiente se dio el fraude de las
fotografías de los hermanos Grant
y Dan Jaroslaw. Al poco tiempo
Hynek regresó a Hillsdale y continuó
sosteniendo su teoría del gas de los
pantanos. Hynek le dijo a la periodista
Vivian M. Baulch que él seguía
creyendo que el gas de los pantanos era
la explicación lógica para este
avistamiento. Cuando Guillermo Bravo,
director del CIIIFOP y organizador del
Primer Congreso Mundial de OVNIS en
Acapulco trajo a Hynek a México, para
promocionar el congreso, como redactor
del boletín del CIIIFOP le pregunté
sobre el asunto del gas de los pantanos.
No cambió su opinión, pero con una
sonrisa forzada me contestó que prefería
olvidar el asunto.
- - -
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Anónimo. “El fenómeno
OVNI”. Colección Misterios de lo
desconocido.
Ediciones del Prado.
Madrid. 1993.
- Anónimo. “40 in Michigan report
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- Anónimo. “87 coeds saw a flying
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marzo de 1966.
- Anónimo. “AF calls in expert in UFO
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22 de marzo de 1966.
- Anónimo. “AF expert filters UFO
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Oak. 23 de marzo de 1966.
- Anónimo. “Air Force claims open mind
about UFOs, denies hush up efforts”.
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Este artículo es una versión actualizada
de uno de los capítulos de la tesis de
maestría de Luis Ruiz Noguez: “Análisis
Discriminante para una población de
Fenómenos Aéreos Anómalos”. |