Corría el año 1976 cuando la sonda
espacial Vikingo 1 sobrevolaba Marte y
tomaba fotos con el fin de localizar el
mejor lugar para que su hermana, la
Vikingo 2, descendiera sobre el planeta
rojo. Las misiones Vikingo enviaron a la
Tierra más de 60 mil fotografías de la
superficie marciana, y una de ellas, la
tomada el 25 de julio de aquel año (foto
035A72) causó una revolución. La foto
mostraba una región de Marte conocida
como Cidonia (el nombre antiguo de
Candia, capital de la isla de Creta). En
este lugar hay una formación geológica
que recuerda una cara humana (por lo
menos en dicha imagen).
El efecto es una ilusión óptica debida
al ángulo de iluminación muy bajo. En
ningún momento la NASA trató de ocultar
la fotografía, como pretendieron y
afirmaron algunos ufólogos, ya que tan
solo seis días después la dieron a
conocer a la opinión pública emitiendo
el siguiente comunicado de prensa:
“NATIONAL AERONAUTICS AND SPACE
ADMINISTRATION
VIKING NEWS CENTER
PASADENA, CALIFORNIA
(213) 354-6000
Viking 1-61
P-17384 (35A72)
July 31, 1976
PHOTO
CAPTION
Esta fotografía es una de las tantas que
obtuvo el Orbitador Vikingo 1, en las
latitudes del norte de Marte, cuando
buscaba un lugar para que aterrizara el
Vikingo 2.
La fotografía muestra mesetas
erosionadas. La formación rocosa en el
centro, que parece una cabeza humana, se
formó por las sombras que crean en el
observador la ilusión de estar viendo
ojos, nariz y boca. El objeto tiene unos
1.5 kilómetros de largo (una milla), con
el Sol en una posición aproximada de 20
grados. La curiosa apariencia de la
imagen se debe a errores en los bits,
enfatizados por la ampliación de la
foto. La fotografía se tomó el 25 de
julio a unos mil 873 kilómetros de
altura (mil 162 millas). El Vikingo 2
llegará a su órbita marciana el próximo
sábado (7 de agosto) con la intención de
aterrizar a principios de septiembre”.
UNA CARA MUY FOTOGÉNICA
Esta fotografía no fue la única de la
“Cara en Marte”, como comenzó a ser
conocida popularmente. La siguiente
Tabla, del Malin Space Science
Sistems, muestra las imágenes
obtenidas por el Vikingo ordenadas de
manera decreciente en cuanto a su
resolución. Las imágenes que se muestran
son aquéllas que tienen una resolución
mayor a los 400 metros por píxel.
FOTO RESOLUCIÓN
*070A13 43 m
*035A72 47 m
*561A25 163 m
*673B56 226 m
673B54 226 m
*753A34 233 m
753A33 233 m
753A05 578 m
859A05 582 m
753A06 588 m
753A03 596 m
717A04 723 m
771A94 735 m
257S41 780 m
220S38 808 m
257S69 821 m
220S37 863 m
590A24 889 m
* Estas imágenes se incluyen en la
página del MSSS.
Tres años después, dos técnicos que
trabajaban para un contratista de la
NASA (el Goddard Spaceflight Center)
en Greenbelt, Maryland, un ingeniero
eléctrico, Vincent Di Pietro, y
Gregory Molenaar, un analista de
cómputo, ambos sin experiencia en
trabajos de geología marciana o
fotointerpretación, volvieron a
encontrar las fotos en los archivos
fotográficos de la misión Vikingo. Las
sometieron a ciertos programas de
mejoramiento de imagen y concluyeron que
eran artificiales.
La fotografía original de la “cara en
Marte” está llena de puntos negros.
Estos puntos corresponden a áreas que se
perdieron durante la transmisión. Estas
pérdidas de transmisión son un problema
común en las comunicaciones espaciales.
Si vemos con detenimiento las
fotografías encontraremos que uno de
esos puntos negros cae justo en donde
esperaríamos encontrar uno de los
orificios nasales. Esto hace que la foto
se parezca más a una cara. Esto no les
importó a Di Pietro ni a Molenaar y
concluyeron que ese punto en realidad
era la fosa nasal. Además dijeron que en
el ojo derecho se podía ver una pupila,
y debajo de él una lágrima. Incluso
afirmaron que cerca de la “cara” se
encontraban ciertas figuras piramidales
que demostraban la tecnología marciana.
En efecto, en las regiones de Cidonia y
Ellysium existen cierto número de
pequeños montículos que parecen
pirámides. Los geólogos que se
especializan en desiertos conocen bien
este tipo de estructuras, que aquí en la
Tierra se forman por la acción de los
vientos. La ciudad marciana muestra este
tipo de estructuras orientadas, todas,
hacia la misma dirección.
Carl Sagan
notó que este tipo de formaciones,
llamadas Dreikanters (de una palabra
alemana que significa tres lados),
también son comunes en la Antártica. Los
fuertes vientos que fluyen siempre desde
la misma dirección, durante años o
siglos, van esculpiendo sobre montículos
amorfos, curiosas pirámides de tres
lados. Aunque los Dreikanters son
pequeños, las “pirámides marcianas” son
más altas debido a que en ese planeta
los vientos son muchísimo más fuertes,
alcanzando incluso poco más de la mitad
de la velocidad del sonido
Como no todas las pirámides marcianas
son completamente simétricas. Los
crédulos sostienen que fueron dañadas
durante alguna guerra marciana.
En los ochenta Richard Hoagland,
un periodista especializado en temas
científicos, tomó la estafeta de la
“Cara en Marte” y publicó varios libros
y artículos, y también apareció en
diversos programas de radio y
televisión.
Según Hoagland la “cara” y las
“pirámides” están alineadas hacia el
solsticio marciano (como si fueran una
especie de Stonehenge) de hace miles de
años. Para Hoagland, hace 500 mil años,
si uno se paraba en medio de la “Ciudad
Inca”, el Sol caía directamente sobre la
“cara” en el solsticio de verano.
La “Cara en Marte” se encuentra a 41°
latitud norte y 9.5 longitud. Si uno
procesa estos datos en un programa
astronómico, tarde o temprano encontrará
alguna alineación interesante. El
problema se presenta cuando vemos que
hace 500 mil años las condiciones del
planeta Marte eran menos adecuadas para
la vida.
LAS FOTOS DE 1998
Mark Kelly,
un artista gráfico, hizo un reproceso de
la imagen (reposicionando algunos
detalles y añadiendo sombras a los
“ojos”), lo que le da un aspecto más
humano. Hoagland se refiere a este
procesamiento de la imagen como “la
versión adecuadamente procesada y orto
rectificada”, es decir la fotografía más
cercana a la imagen real (según
Hoagland).
Diecinueve años después de las primeras
fotografías, el 5 de abril de 1998, el
Mars Observer sobrevoló nuevamente
Cidonia. Poco después de la media noche
de aquel domingo 5 de abril (12:39 AM
PST) la Mars Orbiter Camera (MOC),
colocada sobre el Mars Global Surveyor
(MGS) obtuvo una fotografía de alta
resolución de la “cara en Marte”. La
imagen fue transmitida ese mismo día y
dada a conocer el lunes, después de
haber sido procesada en el MSSS.
Las fotos del Surveyor van cubriendo por
fajas el terreno marciano y se
amplifican y resaltan.
La foto se tomó 375 segundos después de
la 220 vuelta sobre Marte. En ese
momento la sonda se encontraba a 40.8° N
y 9.6° W y a unos 444 kilómetros sobre
la “cara”. El Sol se encontraba a unos
25° sobre el horizonte marciano.
Michael Manlin, del MOC, y su grupo
tomaron una nueva fotografía, unas diez
veces más clara y en ella se veía que la
cara era una formación natural. La foto
tiene una resolución de 4.3 m por cada
píxel, es decir, la máxima resolución
obtenida hasta ese momento. La imagen
cubre un área de 4.4 kilómetros de ancho
por 41.5 kilómetros de largo.
En esta nueva foto se observa que el
“ojo” es en realidad la sombra de un
pequeño promontorio, casi inadvertible
en la fotografía de 1976, la cual
muestra un par de barrancos paralelos
que parecían ser la “boca” y la
“barbilla” del supuesto “rostro”. En las
nuevas imágenes del Surveyor, el Sol
alumbra dicha formación desde el lado
contrario a como lo hacía en las tomas
de 1976, eliminando así el casual efecto
de sombras que daban cuerpo a la
ilusión.
Era invierno y una de las imágenes
tomadas justo un día antes del sitio en
donde había aterrizado la Vikingo 2,
apareció completamente obstruida por las
nubes. Este detalle hizo que los
ufólogos no aceptaran el hecho de que la
“cara en Marte” era, simplemente, una
formación natural. Estos ufólogos
dijeron que las nubes habían ocultado
los detalles “artificiales”.
Los científicos del MSSS resultaron
tener una enorme paciencia con esos
ufólogos sonsos. Cualquiera los hubiera
tirado de locos (lo que realmente son),
pero en el MSSS se determinó volver a
sacar fotos de esa zona con equipo
sofisticado que muestra el relevamiento
topográfico.
Nuevamente el 8 de abril del 2001, esta
vez un día despejado de verano en
Cidonia, para evitar las anteriores
críticas, se tomó una nueva foto. El
objetivo era tratar de resolver de una
vez por todas el “misterio”. Jim
Garvin dijo:
“Debimos
girar la nave 25 grados para centrar el
área en el campo de visión de la cámara.
El grupo de Manlin capturó una
fotografía extraordinaria utilizando la
máxima resolución de la cámara. (Cada
píxel de la imagen cubría 1.56 metros,
en comparación a los 43 metros de la
fotografía de 1976). Por lo general, los
objetos se pueden distinguir cuando la
imagen digital es tres veces el tamaño
del píxel. Por consiguiente, si hubiera
objetos en la fotografía, tales como
aviones sobre el terreno o pirámides
semejantes a las egipcias, o aún casas
pequeñas, ¡podríamos reconocerlas
fácilmente!”.
UN MAPA TRIDIMENSIONAL DE LA CARA
La foto se tomó a las 20:54 UTC (8:54
p.m., hora de Greenwich). El MGS estaba
a 24.8° a la izquierda de la cara, y a
unos 450 kilómetros. La imagen
resultante tiene una resolución de 1.56
metros por píxel.
Esta fotografía se combinó con otra
obtenida en junio del 2000 para procesar
una tercera imagen, “en estéreo o en
tercera dimensión”, con una visión desde
la porción oeste de la meseta.
Utilizando lentes de tercera dimensión
(con un lente rojo en el lado izquierdo
y uno azul en el derecho se puede
observar el anaglifo de la meseta
marciana en tercera dimensión).
Otros miembros del grupo del MGS (Garvin
y Jim Frawley, del Herring Bay
Geophysics), han estudiado
cuidadosamente las mesetas utilizando un
altímetro láser llamado MOLA a bordo del
Observador Global de Marte. Este equipo
puede medir la altura de los objetos con
una precisión vertical de 20 a 30 cm, y
una definición horizontal de 150 m. Las
mediciones de la “cara de Marte”
concuerdan con las de otras mesetas en
la misma zona.
Con estas mediciones se pudieron hacer
mapas tridimensionales de elevación que
revelan la verdadera forma de este
objeto, sin ninguna alteración por
sombras y luces. En estos mapas no
aparecen ni ojos, nariz ni boca.
Las imágenes de alta resolución
proporcionadas por la MGS eliminan
cualquier teoría esotérica edificada
sobre ellas, mostrando con gran detalle
el aspecto de las estructuras geológicas
implicadas.
LA CARA DETRÁS DE LA CARA EN MARTE
Después de conocer las nuevas
fotografías, Hoagland se refirió a la
misión de la NASA para el 2005 y dijo
que la nueva sonda a Marte “llevará una
cámara que dará una resolución de unas
cuantas pulgadas –y no de metro y medio.
Verán la estructura y las vigas de los
cubículos con los que está hecha la cara
en Marte”.
Gary P. Posner,
quien ha sido uno de los críticos más
conspicuos de Hoagland, se pregunta qué
dirá éste cuando se obtengan las nuevas
fotografías y en ellas no aparezca nada.
Él mismo responde y dice que, tal vez
Hoagland reaccione así: “No me importa
en absoluto, ya que estas fotos no
pueden deshacer la matriz matemática en
la que la cara en Marte está embebida”.
Posner, en un tono socarrón, encuentra
dos nuevas interpretaciones a la famosa
“Cara en Marte”:
“Ahora usted puede ver lo que intentaron
construir los arquitectos de este
inmenso monumento. Girando 180° la
fotografía, tomada en abril del 2001,
observamos una figura humana que abraza
a una entidad tipo ‘gris’. El mensaje
es, obviamente, muy profundo. Aunque,
tal vez, no estemos viendo la foto en el
ángulo correcto. Girando unos 65°
podemos ver una cara de un gato
monstruoso. ¡Hoagland tenía razón en lo
referente a la componente felina de la
cara!”.
Tiempo después, muy probablemente el
mismo Posner, puso en Internet una serie
de fotografías en la que se veía,
indudablemente, el notable parecido de
Hoagland con la “Cara de Marte”. ¿Será
ésta la razón por la cual Hoagland
insiste tanto sobre el asunto? ¿Es una
especie de vanidad de su parte el tratar
de encontrar el reconocimiento, a través
de la “cara”, que nunca obtuvo por sus
escasos conocimientos científicos? ¿O
tal vez fue él quien hizo la cara
utilizando sus “matrices matemáticas”,
“física ultradimensional” y “máquinas de
movimiento perpetuo”? Chi lo sa.
En
la secuencia fotográfica siguiente
podemos encontrar el verdadero origen de
la cara de Marte.
A.
Una foto con mucho grano de Richard
Hoagland obtenida de un programa de
televisión de la CNN.
B.
La cara de Hoagland colocada sobre una
superficie similar a las fotos de Marte
en blanco y negro.
C.
Confundiendo los rasgos y fusionando las
capas.
D.
Continuando con la confusión y
reorientando la “cara”, con falso color.
a.
La vista del Mars Global Surveyor (1998)
de la “cara”.
b.
Ampliación del negativo de la misma
imagen del MGS.
c.
Esta versión es de Mark Nelly y muestra
la “cara” iluminada desde la parte
superior izquierda, una dirección de
iluminación más normal para ver la
“cara” y que se asemeja más a la foto
original de 1976.
d.
La famosa imagen de 1976 del Vikingo 1,
en falso color.
e.
Capas fusionadas D y d sugieren una
semejanza más que aleatoria entre
Richard Hoagland y la “Cara en Marte”.
X.
Después de varios mejoras con
computadora se ve que la imagen se
parece más a una cara humana (¿o será
realmente la de un alienígena?).
MÁS “EVIDENCIAS” DE LA CIVILIZACIÓN EN
MARTE
Sin embargo la “cara de Marte” no fue la
única “prueba” que presentaron los
cultores de lo paranormal de la
existencia de vida en Marte. Recordemos
los famosos “canali” de Schiaparelli.
Cuando el Vikingo 2 envió las primeras
fotografías de la llanura de Utopía (25
de julio de 1976), muchos creyeron ver
un mofle, un volkswagen, un castillo, un
carburador y una letra B y los números 2
y 8.
Jhon Brandenburg
“descubrió”, en el Atlas of Mars,
una “estructura artificial” en la foto
86A10 del Vikingo 1, en la planicie de
Utopía (latitud 35°, longitud 212°). Se
encuentra en un canal llamado Hrad
Vallis que corre hacia la base de un
volcán llamado Recates Tholus. La base
del volcán se encuentra rodeada de
mesetas y despeñaderos. Al final de la
línea de despeñaderos se encuentra una
meseta muy erosionada en donde se
encuentra este objeto, una especie de
cruz ank combinada con una cara con un
tocado egipcio (según la interpretación
del dibujante Tom Talley)
Los astrónomos ven la “cara de Marte”
simplemente como una ilusión óptica, una
pareidolia o un fenómeno conocido como
Simulacra, prueba del poder de la
imaginación humana. Pero los ufólogos y
crédulos piensan que es una prueba de
una civilización marciana. Incluso
acusan a la NASA de haber destruido
deliberadamente el Mars Observer (de mil
millones de dólares) como una maniobra
de encubrimiento.
Existen muchos otros ejemplos de
patrones aleatorios que semejan figuras
de animales o humanas. Están, por
ejemplo “el panda” y el “hombre
gritando” (¿George Washington?)
que también fueron fotografiados en
Cidonia por el Vikingo 1.
Algunos
también creen ver al senador Ted
Kennedy en una de las fotografías
del Vikingo 1 en Utopía.
“El Corazón” es una oquedad en forma de
corazón de 2.3 kilómetros de ancho. Se
trata de un graben con un flujo cercano
de lava, situado cerca del flanco este
del volcán Alba Patera, al norte de la
región de Tharsis. Pero éste no es el
único corazón. Existe otro, no tan bien
formado, pero que demuestra las
intenciones pacíficas y amorosas de los
marcianos.
Otro cráter marciano muestra una carita
feliz, pero nadie, en su sano juicio
pensaría que tales objetos fueron
creados de manera deliberada por una
tecnología terrestre o extraterrestre.
Entonces, ¿por qué debería ser diferente
con la cara marciana?
La primera foto de esta carita feliz la
tomó el Vikingo 1 en 1976. En 1999
durante la expedición del Mars Global
Surveyor (MOC2-89) se tomó una segunda
foto.
El primer día de la segunda semana de
marzo de 1999, durante los trabajos de
relevamiento topográfico de la MOC se
fotografió la “carita feliz” (Happy
face) en el lado este de la Argüiré
Planitia.
El
cráter en donde se encuentra la carita
feliz se llama, oficialmente, Cráter
Galle y tiene unos 215 kilómetros de
longitud. La fotografía se tomó con las
cámaras de gran angular rojo y azul de
la MOC. El tono blanco azulado se debe a
la escarcha invernal. La iluminación
proviene de la parte superior izquierda.
Hay otra región de Marte en la que una
formación natural adopta la forma de la
rana René. Esta formación se encuentra a
un lado del Alba Patera, un volcán en el
hemisferio norte de Marte. Un pequeño
cráter es lo que forma el ojo. Esta
formación fue fotografiada por primera
vez por el mismo Vikingo 1.
TAMBIÉN EN VENUS
Una imagen de radar de Venus parece
contener una vista de la cara de
Joseph Stalin.
Es
más, Fotla Corona es una formación
volcánica en Venus que se parece a Miss
Piggy. Se formó cuando la lava caliente
hizo una burbuja de magma (un domo) que
luego se hundió dejando un anillo como
si fuera un soufflé cocinado por manos
inexpertas. En esta imagen el terreno
rugoso aparece brillante, mientras que
los colores oscuros indican el terreno
plano. Es visible la figura de Miss
Piggy, si uno observa detenidamente. El
centro del cráter es la nariz, los dos
cráteres en la parte inferior derecha,
sus orejas, y las cicatrices que la
circundan son sus cabellos. Esta
formación tiene unos 200 kilómetros de
diámetro. Los oídos y los ojos son
formaciones volcánicas llamadas “pancake
domes”.
Estas imágenes muestran que Venus es un
planeta geológicamente activo.
Lo anterior implicaría, siguiendo la
lógica de los crédulos, que existe una
supercivilización que va de planeta en
planeta esculpiendo las figuras de los
Muppets. Llevando esta absurda
suposición hasta sus últimas
consecuencias, un escéptico español
escribió un delicioso artículo en
Internet (“La CIA y la NASA utilizaron
un programa infantil de televisión para
desprestigiar las Caras de Marte”) en el
que se burla de los ufólogos y los pone
en su lugar, enviándolos a ver “Plaza
Sésamo” con el fin de elevar su nivel
cultural.
De acuerdo con esta página, la NASA y la
CIA confabularon contra la humanidad al
contratar a Jim Henson e instarlo
a crear un programa que presentara los
personajes (Blas y la Rana Gustavo, en
España; o Beto y la Rana René, en
México) que aparecían en las caras de
Marte y en los círculos de las cosechas,
con el fin de desacreditar tan
trascendental prueba de la existencia de
vida en otros planetas.
ILUSIONES DE ÓPTICA
De acuerdo con los psicólogos, el
sistema visual humano está organizado
para buscar objetos cotidianos,
principalmente antropomorfos, en
patrones aleatorios. Es decir, existe
una tendencia humana natural de ver
caras en los más mínimos detalles y
trazos.
Por ejemplo, los aztecas veían un conejo
en la Luna, los europeos veían en ese
mismo cuerpo estelar la cara de un
hombre (“El hombre de la Luna”, como se
le llamaba). Es un pasatiempo muy común
en todo el mundo el tratar de ver
animales o cosas en las formaciones de
nubes. “El Viejo de la Montaña”, de New
Hampshire, se ve a un lado del
despeñadero. La bandera de Canadá
muestra dos rostros enfrentados. Hace
algunos años se tuvo que reimprimir los
billetes canadienses de a dólar porque
curiosamente la cabellera de la Reina se
transformaba en un demonio. Todos estos
son ejemplos de pareidolias.
Millones
de personas cada día observan figuras de
animales en las nubes, pero no hay en
realidad ningún animal gigante en el
cielo. El sentido de correlación del
cerebro llena los detalles faltantes
para dar esta ilusión (simulacra).
De vez en cuando la revista “The
Journal of Irreproducible Results”,
editada en Cambridge, Massachussets,
publica fotografías como éstas de
objetos vistos bajo el microscopio. Un
grano de polen de una cebolla común,
ampliado 4 mil 400 veces, se ve como una
carita feliz estilizada. Dos
protoplastos de plantas dan la
apariencia de un par de enamorados
besándose. El retículo endoplasmático
del nervio óptico de un ratón parece la
cara de un payaso.
En
mis años en la Facultad de Química
coleccioné varios de estos retruécanos
visuales, siguiendo los pasos de
Martin Gardner. Aquí muestro algunos
de ellos, como una pepita de oro
encontrada en Rusia que parece una bota
(con todo y perforaciones para las
agujetas) y que se le ha puesto el
nombre de “La gran bota de oro”; una
mariposa formada por los escurrimientos
de calcita dentro de una caverna o gruta
en Francia; un iceberg que tiene la
forma de una mujer de espaldas con larga
cabellera; un demonio triste y con
chapas, que en realidad es la larva de
un mosquito. Del reino vegetal también
obtuve algunos ejemplos de estos
curiosos fenómenos. Unas zanahorias se
dan un abrazo amoroso. Un coco que tiene
forma de foca.
Algunos lectores tal vez todavía
recuerdan los billetes de cinco pesos
que circularon desde 1925 a 1970. La
emisión que circuló en la década de los
sesenta tenía una curiosa firma, del
Consejero
del Banco de México, que parecía el
perfil de Charles de Gaulle.
Otro
autor que también presentó una buena
cantidad de figuras encriptadas en el
paisaje fue el caricaturista y viajero
norteamericano Robert L. Ripley.
Tenemos barcos, elefantes, caras y otras
muchas figuras.
FIGURA Y FONDO
El primero en experimentar con la
relación entre figura y fondo fue el
psicólogo danés Edgar Rubin en
1915. Veinte años después publicaría “Principles
of Gestalt Psychology”, en
colaboración con K. Koffka. Por
otra parte Molly R. Harrower,
estudioso de los patrones de Koffka,
relacionados con la cristalografía y la
geometría, también llegaría a resultados
similares: la relación entre las figuras
y el fondo depende, entre otras cosas,
de los antecedentes del observador, sus
recuerdos, esperanzas, creencias, y de
la forma en que estos antecedentes
influyen en su observación.
La
figura más conocida de Rubin es la copa
con las caras, en la que se puede ver,
indistinta y alternativamente, una copa
o dos perfiles encontrados. Cuando se
observan los perfiles, la copa se
transforma en fondo, y viceversa. Esta
ambigüedad en la figura llegaría a ser
uno de los puntos de partida para los
trabajos de Maurits Cornelius Escher,
uno de los grandes pintores del siglo
pasado.
En su trabajo de 1915 Rubin cita a
Wassily Kandinsky, pintor abstracto
que jugó con la forma y el color. Rubin
llegó a la conclusión de que, excluyendo
el color, las formas humanas o de
animales son los principales puntos de
atracción en patrones aleatorios. Esto
quiere decir que el ser humano tiende a
buscar este tipo de formas en lugares en
donde no las hay. En el caso de la copa
y las caras, la mayor parte de la gente
observará los perfiles humanos por más
tiempo, en lugar de la copa.
Rubin afirmó que las personas tienden a
aceptar como fondo la parte mayor en
contraste con la figura que cubre la
parte más pequeña de una escena. La
figura, escribió Rubín, “tiene una
cualidad de objeto sólido, mientras que
el fondo posee una cualidad de
película”. La figura sobresale, el fondo
ocupa un segundo plano.
El pintor mexicano Octavio Ocampo
ha desarrollado y llevado al extremo la
aplicación de este fenómeno ilusorio
para cultivar un estilo iniciado por
Salvador Dalí.
ILUSIONES DE ÓPTICA EN EL MUNDO DE LO
PARANORMAL
Muchos ufólogos creen ver en un enorme
macizo rocoso, conocido como Peña
Bernal, que se encuentra en el Estado de
Querétaro, multitud de figuras. Como la
mayoría de este tipo de ilusiones
ópticas, es necesario que alguien nos
señale, en un dibujo o mediante trazos y
descripciones in situ, para que podamos
“ver” las figuras.
Así, en Peña Bernal tenemos un virgen,
un anciano, una tortuga, un águila, una
morsa, un rotweiller, un elefante y un
chango. Todo lo anterior está aderezado
con supuestas apariciones de OVNIS en el
sitio y con tours de new agers para
cargarse de energía. Las figuras son
ilusiones ópticas mientras que los
avistamientos son producto de la
insolación.
Hace algunos años aquí en México y en
parte de Latinoamérica se hizo muy
famoso el peruano Daniel Ruzo,
quien afirmaba ver figuras
pertenecientes a una antigua
civilización antediluviana (cultura
masma, como él la llamó). Louis
Pauwels y Jacques Bergier se
ocuparon de su trabajo en “El retorno de
los brujos”. Ruzo escribió un librito
sobre sus “hallazgos” en Tepoztlán.
Estuve con él antes de que muriera,
pero nunca me convenció de la existencia
de su “cultura masma”, y mucho menos de
sus enrevesadas interpretaciones de las
centurias de Nostradamus. Las
tonterías de Ruzo ya estaban casi
olvidadas hasta que el ufólogo argentino
Alejandro Chionetti las exportó a
España y ahí las revistas especializadas
han tratado de revivir el asunto. Cuando
Chionetti estuvo en México quiso que le
acompañara a visitar a Ruzo, pero yo ya
estaba cansado de los desvaríos del
viejito.
En
los setenta la revista especializada
“Contactos Extraterrestres” publicó
algunos artículos sobre lugares con
formaciones rocosas peculiares, como
Zacatecas o Puebla. Ahí se pueden
observar figuras como perfiles humanos o
una esfinge. Figuras similares se han
ido publicando en una revista española
después del artículo de Chionetti, y de
otro artículo en donde mostraban una
falsificación por computadora de las
montañas aledañas a Machu Pichu.
Durante la boda civil de Joseph
Gabardós y Verónica Lecha, de
Cerdanyola del Vallés, se tomó una
fotografía en la que muchos afirman ver
una calavera. Pero todo es un efecto
luminoso en las paredes de madera
barnizada. Pura pareidolia que recuerda
las famosas caras de Bélmez de la
Moraleda.
ILUSIONES DE ÓPTICA EN EL CAMPO
RELIGIOSO
Además del mundo de lo paranormal es el
religioso, tal vez, el que más acapare
casos de objetos inanimados en los que
se quiere ver signos de Dios.
Durante poco más de dos semanas,
Óscar García y quien esto escribe
visitamos diversos sitios localizados en
los Estados de México, Puebla, Hidalgo,
Querétaro, Michoacán y el D.F. Vimos
entre uno y cuatro sitios por día. En
cada uno de ellos nos mostraban una
figura religiosa (casi siempre la Virgen
María) en lugares tan extraños como
comales, árboles, piedras, sandías,
puentes de autopistas, nopales… Cada vez
que visitábamos un sitio, en el mismo
lugar nos informaban de otros en donde
habían ocurrido “milagros” similares.
Muchas veces los sitios de referencia ya
los habíamos censado. Llegó el momento
en que decidimos parar esta
investigación porque veíamos que no
tenía fin.
La Virgen del Risco se encuentra en una
pequeña iglesia del Municipio de
Tlalnepantla. La Virgen del Comal
apareció en la parrilla de una estufa de
marca muy conocida. Estas formaciones
son muy comunes en metales que son
sometidos a altas temperaturas y no
tienen nada de milagroso.
La Virgen del árbol (enésima versión).
En esta ocasión se encontró en un árbol
sobre el canal de aguas negras (que es
en lo que se ha convertido el Río de los
Remedios). Un sitio nada apropiado para
la aparición de la madre de Cristo. Las
ramas de los árboles, al desprenderse
del tronco, dejan una figura que
remotamente parece la silueta de la
Virgen de Guadalupe.
La famosa Virgen del Metro. Una
formación en un patrón aleatorio de los
mosaicos en el piso de uno de los
andenes de la estación Hidalgo del
Metro. Otro lugar muy poco adecuado para
que se aparezca la Virgen.
En
ocasiones es la luz la que forma las
figuras. En la iglesia de
Atotonilquillo, Jalisco se veía este
efecto lumínico sobre las paredes del
templo. Si observamos detenidamente los
ventanales de la iglesia, sería un
milagro que, por su configuración, no
formaran una figura que, con algo de
imaginación, parece la de una persona
con la cabeza inclinada (¿la Virgen?).
Gran sensación causó la supuesta
aparición de la Virgen María en los
cristales de un centro comercial en
Clearwater, Florida. La imagen tenía
unos 15 metros de altura por 10.5 de
ancho. Nuevamente encontramos más fe que
un fenómeno real. La Virgen, como tal,
no se encuentra en esos cristales, pero
sí una ilusión óptica debida a la
interpretación de los fieles de manchas
producidas por productos químicos de
limpieza.
EPÍLOGO
La naturaleza ha encontrado un sinfín de
aplicaciones en el mimetismo. Algunos
animales engañan a sus depredadores
echando mano de ilusiones de óptica
debidas al efecto Rubin. Un ejemplo es
la fotografía de un búho al lado de una
mariposa. El quiróptero ha adoptado
ciertas manchas en sus alas que semejan
los ojos del búho, lo que intimida a sus
enemigos.
La naturaleza genera estas curiosidades,
pero detrás de la pepita de oro no hay
ninguna bota, como tampoco se esconde la
Virgen en las ramas de los árboles. Las
zanahorias obviamente no hacen el amor,
y los protoplastos nunca se besan. En
todas y cada una de estas figuras no hay
nada físico, sino simples
interpretaciones mentales de figuras,
manchas, trazos u objetos aleatorios.
Pero los ufólogos no se han dejado
derrotar por los nuevos descubrimientos
de la NASA en Marte. Ellos continúan
buscando caras, señales y formas
“artificiales” en el planeta rojo. Lo
más reciente es la aparición de un video
en el que se muestra una nueva cara
llamada “El Rey de Marte”.
También han hecho malabares digitales.
Dividiendo las fotografías de la cara en
Marte en las dos mitades que se forman
mediante un eje vertical, y luego
uniendo las partes resultantes han
encontrado otras “caras” aún más
misteriosas. Una de ellas es la de
Osiris, que porta una corona cónica y
una barba crecida. Al girar 180 grados
esta foto vemos que se transforma en un
halcón.
Otra
manipulación muestra al gato Sekmet, que
los ufólogos presentan como el dios de
la guerra. Pero todas estas son, como
hemos dicho, manipulaciones que no
demuestran ni que los antiguos egipcios
estuvieron en Marte ni que haya una
civilización tecnológicamente adelantada
en ese planeta, ni que haya existido
alguna vez.
Lo único que podría demostrar una
civilización tal sería encontrar
monumentos como los que vemos abajo.
Como las manchas de Rorschach, la “cara”
marciana nos sugiere el deseo de la
humanidad de no estar solos en el
universo. Los OVNIS, en su mayoría, al
igual que la “cara en Marte”, son
ilusiones de óptica debidas a una mala
percepción de fenómenos naturales (o
artificiales creados por el hombre).
Pero para aquellos que se preocupan y
que realmente creen que hay una “cara en
Marte” y que deberíamos responder al
“mensaje”, les decimos que no hay nada
de qué preocuparse, la misma naturaleza
ya se encargó de responder por nosotros.
Un globo terráqueo (como el que se
muestra en la figura) le da nuestra
mejor “cara” a los marcianos.
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Las fotografías de Marte son de Manlin
Space Science Sistems / NASA. |