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Bertrand Méheust: Un Etnólogo a Bordo de un Platillo Volante
publicado en 07/02/2005

Autor: Sergio Sánchez R.

“El mito es, por ello, ingrediente indispensable de toda cultura. Constantemente se regenera; cada cambio histórico crea su mitología, que está, sin embargo, sólo indirectamente relacionada con el hecho histórico. El mito es un residuo de la fe viviente, necesitada de milagros...”.- Bronislaw Malinowski

 

EL “POLÍGRAFO CURIOSO” 

Nuestro autor trata a las abducciones, ante todo, como “material empírico”. Como un tecno-psico-drama que expresa los recovecos de nuestra imaginación, los relatos de seres humanos secuestrados, supuestamente, por extraterrestres antropomórficos es el folklore, la mitología de nuestro tiempo: nuestro trato contemporáneo con los que habitan en el alto cielo. 

¿Qué dirían Malinowski, Lévy-Bruhl o Bateson si leyeran los relatos abductorios que inundan los libros de Jacobs, Mack o Hopkins? Algo parecido a lo que dice Bertrand Méheust, quien muestra estos relatos en la única perspectiva que los vuelve inteligibles: la etnológica. Enuncia su cometido: “Si hemos de creer a ciertos sociólogos, el occidente contemporáneo habría perdido el sentido de lo sagrado, y no guardaría de esta dimensión perdida más que una nostalgia exprimida por sustitutos profanos” (1). Pero, a la vista, de la imaginería desatada en torno a los actuales “espíritus del aire” (2) que campean en las creencias populares, podemos decir que la experiencia de lo sagrado “no subsiste sólo en formas anacrónicas sino que prefigura el movimiento mismo de nuestra civilización" (3). 

Méheust es un personaje curioso dentro de la ufología internacional. De nacionalidad francesa, profesor de filosofía de enseñanza secundaria, de una impresionante competencia en cuestiones de etnología y folklore, doctorado en sociología por La Sorbonne, se las ha ingeniado para aportar decisivamente con cada uno de sus meditados y eruditos libros. En 1978, la editorial Mercure de France le publicó “Science-fiction et soucoupes volantes”, uno de los textos más influyentes de la nueva ufología europea. ¿La razón del suceso? Méheust había logrado documentar, en impresionante despliegue, la evidencia de que los escenarios ovnísticos posteriores a 1947 habían sido desarrollados por la ciencia ficción de la primera mitad del siglo XX. Los paralelismos eran estremecedores, sobre todo considerando que la literatura usada por Méheust era de autores poco conocidos, con ediciones en oscuras revistas cuya memoria se perdía en la vorágine de la cultura de masas. Nuestro autor, entonces adscrito a la paraufología de Vallée y Vieroudy (con reservas), sugirió la idea de un “banco de imágenes” primordial, que habría alimentado tanto a la ciencia ficción como a la imaginería ufológica. 

En 1985, Méheust vuelve a estremecer la vanguardia platillista francesa, y europea en general. Lo hace con su segunda obra, “Soucoupes volantes et folklore” (4), en la que demuestra que los relatos de abducción son, en gran medida, reactualizaciones de mitos arcaicos, bajo un aspecto tecnológico. El notable archivista de 1978, habíase convertido en el antropólogo de mediados de los 80. Se trató realmente un trabajo originalísimo, entrometido en los intersticios a que ningún estudioso había llegado antes. 

Pero, ¿por qué dijimos que Méheust era un personaje curioso? Pues, porque sus indagaciones le ganaron  el aplauso de creyentes y escépticos por igual. Fue tan extraño lo que descubrió y sugirió, que toda diatriba debió sentirse inhibida y neutralizada. Nadie podía encajonar a ese intelectual francés heterodoxo –de exasperante lucidez y erudición, autor de libros de impecable factura académica– en los clichés habituales de la subcultura ufológica. Había que sopesar cuidadosamente sus ideas, so pena de estar perdiéndose algo importante. 

Obviamente, a mediados de los 80, Méheust se encontraba en medio de la ola teórica que  conocemos por “hipótesis psico-social”. Su nombre ya aparecía ligado a la nouvelle vague de la ufofilia francesa, es decir, a una nueva forma de escepticismo. Incluso hoy sigue siendo uno de sus miembros más relevantes, valedor de una “tercera vía” entre la HPS “clásica” (Michel Monnerie, Claude Maugé, Jacques Scornaux, Thierry Pinvidic) y la HPS “revisionista”  (Pierre Lagrange). 

Dos años después de “Soucoupes volantes et folklore”, comenzó a desatarse una nueva forma de ensoñación (o delirio), colectiva pero subterránea, arcaica y tecnológica, proveniente de los Estados Unidos de Norteamérica: la “fiebre de las abducciones”. En 1987, en efecto, se corporizó un ambiente que se había venido preparando desde fines de la década previa, bajo la dirección precisa de autores tan influyentes como Leo Sprinkle y Budd Hopkins y, luego, Whitley Strieber.  

Quizás por la avalancha de libros, testimonios y estudios dedicados a la singular manía de los secuestros cósmicos, Méheust optó por reeditar su obra de 1985, agregando nuevos elementos, aunque manteniendo la argumentación central. Esta nueva versión de 1992, con el título de “En soucoupes volantes. Vers une ethnologie de recits d'enlevements”, es la que he tenido a la vista desde hace un lustro. Y es curioso, pero se trata de uno de los enfoques más documentados y magistrales de “hermenéutica ufológica” que he tenido oportunidad de leer. Y ello pese a que, con una modestia encomiable, Méheust se declara un profano en folklore y se autodefine, a lo sumo, como un “polígrafo curioso”.

 

LA ETIMOLOGÍA ARCAICA DE MÉHEUST 

Lo que más impacta y fascina al lector de Méheust, aparte de su elocuente erudición en antropología, es que allí las abducciones pueden ser aprehendidas como una estrambótica dramatización de contenidos “permanentes” de la psique humana. Los paralelismos del “escenario de abducción” con visiones extáticas de todos los tiempos y de las más inesperadas geografías son, en gran medida, innegables. 

Bajo su guía de folklorista, de sonámbulo en medio de la oscura noche de los sueños colectivos, lo cierto es que con Méheust literalmente subimos también nosotros a los platillos volantes, atisbamos su interior y, por decirlo así, nos reconocemos en su mobiliario. Pero lo hacemos con un método distanciado tanto de la ilusión de tomarnos la visión demasiado en serio... como del reduccionismo de traducirlo a categorías puramente racionales, como la interpretación psicoanalítica, por ejemplo. 

En tal sentido, en una excelente semblanza llamada “Méheust, el folklorista”, Rubén Morales lo resume así: “(...) es posible penetrar más profundo en estos cuadros interiores pasando del enfoque psicoanalítico individual a la generalización mitológica: el espacio ovoide no es sólo el vientre femenino sino también simboliza el universo total. La ascensión y la escalera vertical no solamente evocan el coito, representan el vínculo que comunica a los mundos. En cuanto a la operación quirúrgica, sin duda es un sentimiento de culpa por un fantasma de autocastigo, pero también es una prueba transfiguradora. Es la operación ritual en la que el antiguo aspirante a brujo era iniciado por los demonios en una gruta chisporroteante. El iniciado volvía a la vida con una personalidad distinta. Igual que nuestro raptado cuando despierta sobre la ruta" (5). 

El imaginario platillista da cuenta, por tanto, de una fantástica reactualización de temas folklóricos. Tomaremos, de paso, uno de los más sugestivos ejemplos de Méheust. Primero, la teatralidad. “La noción de teatralidad es esencial para la comprensión de este libro. No se puede penetrar más allá en el imaginario platillista si no se sabe percibir en las peripecias alegadas los elementos de un drama” (6). 

En todas las tradiciones de encuentros con seres sobrenaturales aparece esta dramaturgia primitiva. Y ello también puede predicarse de los encuentros contemporáneos con los ocupantes de los OVNIS, como la chocante tradición de “diálogos” entre desprevenidos granjeros con los ufonautas (desde Gary Wilcox en más). El absurdo de tales situaciones no sólo arranca de su imposibilidad, sino del carácter sospechosamente onírico de cuanto se relata en esas circunstancias. Entonces, “el tema de la confusión no se reduce a un elemento dramático propio del estilo oral de las leyendas, puesto que surge en un suceso vivido, que encuentra espontáneamente los accesorios en la realidad empírica. La trama del relato platillista está constituida de motivos cargados de un valor expresivo análogo, que se refuerzan como los decorados de una pieza de teatro, pero sin la intervención consciente de un director de escena” (7). 

Méheust recuerda que, sobre todo desde Nietzsche, se ha producido una nueva valoración del sueño como una especie de "acto espontáneo de la naturaleza", que surge sin necesidad de la intervención del artista. Algo de esa atmósfera onírica y creativa se da en los relatos de abducciones, lo que les da esa doble característica de infantilismo y maravilla, ya que los sabemos creaciones humanas o, al menos, terrestres, pero nos asombramos del despliegue de una imaginación que, según parece, sobrepasa al individuo concreto.

 

EL CRONISTA DEL "TRANCE APÁTRIDA" 

Se ha dicho, no sin razón, que el ufólogo es una suerte de folklorista contemporáneo. La lectura de Méheust nos obliga a reafirmar este aserto, sobre todo cuando la compuerta del plato volador se abre y fisgoneamos en el interior: “Los historiadores y los folkloristas, en efecto, abordan raramente la hipótesis de una encarnación subjetiva de las creencias” (8). Pero eso no inhibe a nuestro autor de realizar un esbozo histórico del folklore abduccionista, en cuatro etapas reconocibles, a saber (9): 

- Los años de incubación (1947 a 1966). Nos encontramos con los relatos pioneros, con las primeras abducciones, como los casos de Villas Boas y Barney y Betty Hill. 

- La existencia marginal (1966 a 1973). Aquí se da la popularización del caso Hill –John Fuller mediante– y la incorporación tímida de este tipo de historias en los escenarios ufológicos "aceptados". 

- La consolidación (1973 a 1981). En términos generales, aquí la incorporación ya es irreversible. 

- La invasión (desde 1987 a nuestros días). Desde la publicación de “Comunión”, de Whitley Strieber, la suerte universal estaba echada... 

¿Se ha producido aquella encarnación subjetiva que Méheust cree identificar? Para nosotros la respuesta sólo puede ser afirmativa, puesto que el material empírico sometido a la consideración del folklorista-ufólogo es abrumador. De cualquier modo, esto nos remite a una bella enunciación de Méheust sobre los que alegan la experiencia onírico-visionaria de la abducción: la del “trance apátrida”: 

“Al retorno de su periplo iniciático, el aprendiz de chamán regresa transfigurado: él ha vivido la muerte y la resurrección” (10). Ciertamente, ha vuelto en alas de la sabiduría y, como consecuencia de haber visto el otro mundo, asume una función reconocida socialmente: por haber viajado a las esferas celestes, encuentra en el seno de la comunidad su morada terrena. Su experiencia es valorada y asume un sentido trascendente que toda la sociedad comparte. 

En cambio, el abducido moderno no encuentra más que la burla o la indiferencia. El carácter dramático de lo vivido tiende a transformarse, como apunta Méheust, en un “secreto doloroso”. Está entre dos mundos, el de los sueños y el cotidiano, el del imaginario arcaico y el de la vida urbana contemporánea. Permanece entre ambos mundos, sin poder reclamarse habitante absoluto de ninguno de ellos. Ha vivido un trance que a duras penas puede traducirse en términos convencionales, sin perjuicio de que, al caer en manos de algún ufólogo, lo traduzca desde el mito extraterrestre. Pero no dejará de ser una “legitimación” forzada; es decir, no dejará de ser un apátrida.

- - - 

NOTAS: 

(1) Méheust, Bertrand. “Soucoupes volantes. Vers une ethnologie des récits d'enlévements”. Imago. París. 1992. Página 16.

(2) Viegas, Diego. “Los espíritus del aire”. Fundación Mesa Verde. Rosario. 2001.

(3) Op. Cit., pág. 16.

(4) Mercure de France, París.

(5) En “Cuadernos de Ufología”. N° 6. Segunda época. Santander. 1989. Página 80.

(6) Op. Cit., pág. 48.

(7) Op. Cit., pág. 49.

(8) Pág. 133.

(9) Méheust, Bertrand. “Des 'voyage interrompu' aux grossesses interrompus: l'irrésistible montée des

enlévements soucoupiques aux Etats-Unis”. En Pinvidic, Thierry. “OVNI. Vers une anthropologie d'un myth contemporain”. Heimdal. París. 1993. Páginas 431 a 454.

(10) Pág. 187.

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Portada de uno de los libros de Bertrand Méheust

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Bertrand Méheust en un programa radial

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