Que los contactados
anuncien la "salvación ET" no es
novedad. Menos conocidas son las
expresiones políticas de la misma
creencia. Ahora se dice que un poderoso
político argentino recibe mensajes del
espacio exterior, que luego plasma al
lienzo. No es el primer caso. Una
historia de visionarios cósmicos,
revolucionarios o no, en la vida
política del país sudamericano.
El Hermano Alberto
trabaja en silencio, sobre granito o
lienzo, y se apasiona cuando deambulan
por las nubes de su mente criaturas
fantásticas, que parecen recién
liberadas de un extraño zoológico
galáctico. “En alas de una imaginación
prepotente, viajó hasta Xilium y fue no
sólo su primer visitante, sino que oyó,
como nadie más podrá hacerlo, los
extraños Sonidos del Tiempo, que son la
manifestación característica de este
planeta, tal vez inexistente, y las
planicies de piedra de tan distintos
colores...”, escribió el crítico de arte
Enrique Horacio Gené. “Sus obras
–continúa– nos entregan trozos de
realidades virtuales que parecen salir
desde la tierra o desde adentro de él
mismo, para convertirse en mapas de
países ignorados, tal vez del planeta
Xilium que sólo él ha conseguido
visitar? ¿Son las palabras de un poeta
sobre un visionario o las de un
periodista describiendo a un médium?
A mediados de octubre de
2003, los medios de difusión argentinos
se convirtieron en la caja de resonancia
de un fenomenal platillo circus: el
cerebro oculto del político que en su
momento parecía más próximo a acceder al
poder en las elecciones –denunció la
revista “Noticias”– había resultado ser
un artista que busca inspiración a
través de mensajes que recibiría de
seres de otro mundo. Del planeta Xilium,
para ser precisos.
Alberto Rodríguez Saá es
el hermano menor de “El Adolfo”, el
político que por entonces lideraba todas
las encuestas. Gobiernan San Luis desde
los 70. La
provincia es un feudo familiar. Alberto,
el presunto visionario, fue senador
nacional y tiene 51 años. Cultor del
perfil bajo, esta vez rompió el silencio
y rechazó en redondo la condición de
contactado. Irónico, celebró las
sospechas: ahora que se les atribuye un
impulso metafísico, la cotización de sus
obras –cuyos precios oscilan entre 500 y
ocho mil dólares– iba a subir. ¿Cómo
definir a su producción artística?
¿Alienígena o alienada? “Ni lo uno ni lo
otro: está alineada en el expresionismo
abstracto norteamericano”, respondió una
marchand consultada. Lo que nadie puede
negar es que la temática del Hermano
Alberto gira obsesivamente alrededor del
planeta Xilium.
XILIUM DORADO
¿Cuál es el mejor
argumento de quienes desconfían de la
versión cósmica? Bueno, que la especie
fue difundida por medios afines al más
feroz opositor del clan Rodríguez Saá,
el ex presidente Carlos Saúl Menem (n.
1930). Hasta hace un año, Menem y Adolfo
eran aliados. Sin embargo, Xilium ya
había salido en los diarios: en febrero
de 2001, el senador opositor Juan José
Laborda Ibarra había denunciado a
Alberto Rodríguez Saá por
enriquecimiento ilícito, reclamando que
se investigara, precisamente, a
Xilium... como bautizó a su mansión en
Punta del Este. Por entonces, un
periodista de “Clarín” escribió: “Lleva
ese nombre porque sería el del planeta
imaginario en que el senador se inspira
para pintar”. En 1999, la residencia de
Uruguay había sido valuada nada menos
que en 500 mil dólares.
Así, la polémica se
partió al medio. ¿Rodríguez Saá
escamoteaba su faceta contactista para
cuidar su prestigio, o en verdad todo
era una operación política? La sociedad
argentina, por cierto, tiene baja
tolerancia a las heterodoxias. Pero la
afición de Alberto por la numerología,
las brujas y el ocultismo es vox
populi. Si sus obras estaban
“desconectadas del Universo”, esta
promoción inesperada le dejaría buenos
dividendos. Si, en fin, había algo más,
su eventual “conexión espiritual” debía
ser minimizada.
Aparte de aquellos que
ven con preocupación los delirios de
grandeza de los Rodríguez Saá –bastante
propensos, según dicen, a construir
mundos ideales–, sólo Fabio Zerpa (n.
1928) defendió la naturaleza
extraterrena de Xilium. Para el ufólogo,
Xilium sería un astro antiguamente
situado en la constelación de Sirio. Y
dobló la apuesta: “En una época se pensó
que la humanidad podía proceder de
Xilium...”. Zerpa y Alberto se conocen
desde en 1978, cuando el ufólogo viajó a
San Luis para entrevistar a un grupo de
pescadores que juraron haber visto un
OVNI con su ocupante en el Dique La
Florida. Rodríguez Saá le confió que
aquel caso lo había impresionado. Y
siguieron en contacto. En 1995, Zerpa
deslizó a “El Adolfo” una profecía:
“Usted será presidente”. Efectivamente,
Adolfo Rodríguez Saá heredó la
presidencia en diciembre de 2001, en
medio del temporal político más
tormentoso de la Argentina reciente.
Pero renunció una semana después. Zerpa
no le avisó, claro, que su mandato
también iba a ser el más corto de
la historia...
EL BRUJO DE PERÓN
La Revelación Xilium
puso los pelos de punta a la clase bien
pensante. Sin embargo, las más bien
promiscuas relaciones entre el
esoterismo y la política no son novedad.
José López Rega (1916-1989), un gris
cantante de boleros y ex cabo de
policía, trepó a la cima del poder
siendo, primero, chofer del ex
Presidente Juan Domingo Perón
(1895-1974) y luego custodio de la
segunda esposa del General, Isabel
Martínez. En 1965 ya compartía la
intimidad del político argentino más
relevante del siglo XX. Nombrado en 1973
ministro de Bienestar Social, López Rega
fue el artífice de la Triple A, la banda
parapolicial que inició el trabajo sucio
que luego profundizó la dictadura que
derrocó a Isabelita en 1976. Para
entonces, el Hermano Daniel –como se lo
conocía en los círculos herméticos– ya
había fundado Anäel, una logia que
combinaba umbandismo, rosacrucismo y
fascismo inspirada en la secta de Thulé
y lecturas de A. Krumh-Heller
(1876-1949). Relacionado con la logia
italiana Propaganda Due, la mafia y el
Vaticano, López Rega se pretendía
discípulo de Abel, Moisés, Krishna,
Buda, Jesús y Mahoma. El Brujo confiaba
que su obra, “Astrología Esotérica”
(1962), había sido inspirada por “Seres
Superiores” que habían evolucionado
“mediante la elevación constante de sus
vibraciones moleculares...”.
López Rega fue un mago
activo en el entorno del General. En
1972, cuando el cadáver de Eva Duarte
(1919-1952) reposó en la residencia de
Perón en Puerta de Hierro, Madrid, el
Hermano Daniel ofició ceremonias donde
pretendió traspasar a Isabel “la energía
áurea y los flujos de poder” de Evita.
Jorge Taiana, ex médico de Perón,
describió cómo, durante la agonía del
caudillo, López insistía con sus
trabajos esotéricos en su lecho de
muerte. Luego, cuando la viuda asumió la
presidencia, López se anticipaba
murmurando cada frase que ella iba a
pronunciar en su discurso. Cualquier
cosa que eso pudiera significar, intento
de dictado mental o mera demostración de
poder, aquella pantomima, inmortalizada
en un noticiero, mostró que Isabelita
tenía a su lado a un titiritero
siniestro. El Brujo, según el periodista
Miguel Bonasso, estaba convencido de que
Perón era la reencarnación de un
emperador egipcio y que él –López Rega–
“había sido elegido por los dioses para
cargarlo de energía positiva”. López se
creía el “heredero natural” de Perón. La
historia no sólo le negó esa
oportunidad, sino que le pagó con el
desprecio popular.
López Rega no fue el
único fascista visionario. Otros, como
el antropólogo Guillermo Alfredo Terrera
(m.1998) combinaron sus experiencias
contactistas con el nazismo mágico. El
osteópata griego Ángel Cristo Acoglanis
(m.1989) maestro de Terrera y fundador
de la tradición esotérica del cerro
Uritorco, contó entre sus pacientes al
dictador paraguayo Alfredo Stroessner.
El aún preso militar golpista Mohamed
Alí Seineldín concibió la Operación
Virgen del Valle, el alzamiento que
protagonizó en 1990, después de caer
extasiado ante una visión de María. Y
siguen las firmas...
ESPÍRITUS
PLANETARIOS
Introducido en la
Argentina entre 1869 y 1870 por el
malagueño Don Justo de Espada, el
espiritismo tuvo entre sus prohombres
locales a Cosme Mariño (1847-1927),
primer director del diario “La Prensa”.
Para Mariño, el socialismo era “un
capítulo del espiritismo”. Y así como el
presidente Hipólito Irigoyen (1850-1933)
hizo prácticas mediúmnicas en su
juventud, Juan Domingo Perón (1895-1974)
tuvo una estrecha relación con otro
inmigrante español, Hilario Fernández
(1905-1974) o Hermano Lalo. Fernández
dirigía la Escuela Científica Basilio,
un culto espiritista argentino fundado
en 1917 por los franceses Eugenio
Basilio Portal (1867-1927) y Blanca
Aubreton de Lambert (1867-1920). En
1954, en pleno conflicto con la Iglesia
Católica, Perón autorizó los
espectaculares actos que este culto
oficiaba en el Luna Park. Allí, la
muchedumbre presenciaba extasiada cómo
el Hermano Lalo, en trance, describía
sus alucinantes travesías astrales a
otros sistemas planetarios. “Los platos
voladores –aseguraba Lalo– provienen de
Marte. Jesús de Nazareth me lo ha
revelado”.
Las influencias de
visionarios espiritistas no acaban ahí:
cuando resultó electo diputado, el
dirigente socialista Alfredo Palacios
trabó amistad con un joven espiritista,
Adolfo Bononi (n.1914), luego director
de la Escuela Científica Basilio en
Entre Ríos. En 1978, cuenta Bononi,
viajó vía astral al interior de un OVNI
donde su comandante le reveló que él se
hallaba entre “los diez mil humanos
preparados para percibir a las naves”.
En 1988, Bononi abandonó a la Escuela,
pero siguió recibiendo mensajes ET. Los
espíritus preparados para el contacto,
dice ahora, alcanzan a dos millones.
Ricardo Frondizi (1900-1973), hermano
del ex presidente, fundó en 1967 la
Asociación Argentina de Sky Scouts “para
el estudio de los seres espaciales” y,
cinco años después, la Hermandad Cósmica
de la Cruz del Sur. El contactado del
grupo era el dirigente político Armando
Pellegrini (1907-1995), para quien los
OVNIS eran “aparatos impulsados por
ondas transmisoras y receptoras”
disparados desde el centro del Universo.
LA REVOLUCIÓN
CELESTE
En 1962, J. Posadas
(1918-1981), líder del Partido Obrero
Revolucionario Trotskista, conmovió a la
izquierda local. Pese a la escasa
visibilidad de la agrupación, ése, el
único año que logró presentarse a
elecciones, obtuvo 52 mil votos sólo en
la provincia de Buenos Aires. El
discurso ufológico de Posadas –seudónimo
de Homero Cristali, ex jugador de fútbol
y dirigente sindical de la industria del
calzado– era ciertamente marginal. Pero,
para su desgracia, fue el que lo hizo
popular. Posadas creía íntimamente que
los OVNI no sólo demostraban que ellos
habían alcanzado el más alto desarrollo
tecnológico sino que, además, habían
superado las contradicciones de clase. Y
predicaba no temer a los visitantes del
espacio sino “crear las condiciones para
favorecer su desembarco”. En una curiosa
voltereta ideológica de la consigna
“salvar a los elegidos”, convocó al
proletariado a que, si se desataba una
guerra atómica, organizar refugios donde
plantarían lechugas (¿atraen radiaciones
benévolas?) hasta la llegada de los
extraterrestres, quienes “acudirían en
su ayuda”.
Para el historiador
Osvaldo Coggiola, Posadas se habría
inspirado en M. Pablo (ex secretario
general de la IV Internacional), quien
en 1952 había esbozado teorías
similares. Pero Coggiola no conocía al
militante Dante Minazzoli (1918-1996).
Minazzoli, además un aguerrido escriba,
relató con detalle el distendido clima
de las charlas platillistas que mantenía
con Posadas desde… ¡1947! El periodista
volcó su visión marxista del tema en
“Por qué los extraterrestres no toman
contacto públicamente” (El Francotirador
Ed., Buenos Aires, 1996). Dante falleció
ignorando que había dejado herederos
(ver recuadro). Posadas, por su lado,
nunca se repuso del estigma alienígena.
El periódico partidario “Voz
proletaria”, por ejemplo, fue
rebautizado “Voz planetaria”. Lo cierto
es que, por aquellos años, el contexto
social era fértil para que prosperaran
tales ideas: en plena guerra fría, el
mundo se sentía al borde del holocausto,
mientras en los EE.UU. no pocos
cineastas filmaban películas de
marcianos invasores como metáforas de la
magnificada pesadilla comunista.
Esa extravagante alianza
entre el misticismo espacial y la
política también surgió con Mario
Rodríguez Cobo (n. 1938), alias Silo.
Perseguido por “pensar raro”, lideró
sucesivos grupos que mudarían de nombre
(Cronos, Religión Interior, etcétera)
hasta recalar en La Comunidad. Silo
también impulsó iniciativas políticas,
como Poder Joven, germen del actual
Partido Humanista, que hoy se extiende
en 55 países. Silo, en sus inicios, era
visto como una suerte de “profeta
extraterrestre”. Pero, a la vez, se
mofaba de la etiqueta de gurú. “¿Se
imagina un mesías fumando cigarrillos
negros o tomando café?”, le dijo
sonriendo a un periodista.
El abogado Diego Viegas
recuerda que el 4 de mayo de 1969
–cuando dio su famoso sermón en Punta de
Vaca, al pie de la cordillera de los
Andes– algunos dijeron haber visto OVNIS
en Mendoza. Lo mismo sucedió en Jujuy,
cuando la policía prohibió otra arenga.
La ufología no le era ajena a Silo.
“Basta que (los OVNIS) tengan validez
psicológica para millones de
personas –dijo– para que constituyan un
símbolo colectivo, una idea fuerza de
significativa importancia”. No en vano,
su primer boletín interno se llamó
“OVNI”. “Éramos raros como OVNIS”,
justificó años después. El
lopezrreguismo, embebido en una mística
de signo opuesto, fue uno de sus peores
enemigos.
LOS AGENTES
GALÁCTICOS
Carlos Menem no está a
resguardo de sostener creencias
controvertidas. Su ex esposa, Zulema
Yoma, reveló que –antes de asumir la
presidencia– deliraba creyéndose poseído
por el espíritu de Juan Facundo Quiroga
(1778-1835), un caudillo del siglo XIX a
quien Menem emulaba en los 70,
explicando las pobladas patillas que
usaba cuando todavía reivindicaba la
“patria socialista”. En “Menem, la vida
privada” (Ed. Planeta, 1999), la
periodista Olga Wornat publicó jugosas
partes del expediente del juicio de
divorcio donde Yoma y otros testigos –a
propósito de supuestos maltratos
físicos– afloró este secreto a voces. El
comisario riojano Héctor García Rey, por
ejemplo, declaró que en 1984 “Zulema me
dijo que (Menem) andaba preocupado y
practicaba el vudú. Vagaba en los
jardines de la residencia en busca del
alma de Quiroga, implorándole que venga
a él. Ella me contó que caía en estados
de éxtasis porque creía en la
reencarnación”. Durante su primera
presidencia, Menem recibió la bendición
de un gurú new age chileno que se
jactaba de estar “reclutando agentes
para la GIA (Agencia de Inteligencia
Galáctica)”. Carlos Warter –seudónimo de
Carlos Livio Arter Goldaker– se
presentaba así: “Soy alguien que ha
sufrido una transmutación y éste es un
aspecto de mi expresión. Yo soy Zarkar,
he adquirido conciencia de un maestro
interdimensional”.
Ésta era la identidad
que declaraba en el boletín “Mensajes
cósmicos”, editado por el grupo
contactista Alfa. Pero, ante el gran
público, se presentaba como un
respetable psiquiatra. En un seminario
que dictó en 1992 y difundió “Tiempo
Nuevo”, el programa político de TV con
más rating de esa época, Zarpar dijo:
“Los que somos extraterrestres,
conscientes de lo cósmico... ¿qué les
está diciendo nuestro agente Menem? Les
dice: miren la realidad del otro lado.
No es un político tradicional. No, es un
agente. Lo pusimos acá para que haga una
transformación que sólo se puede hacer
con afecto...”. Menem y Warter se habían
conocido a través de amistades comunes
en el mundo de la farándula. El 3 de
octubre de 1992, de visita en Hamburgo,
Menem improvisó: “Si todo lo que Julio
Verne contaba, ante la incredulidad
general, después se comprobó cierto,
¿por qué los científicos de hoy no van a
estudiar la posibilidad de la existencia
de formas de vida en otros planetas? Eso
marca la aparición del universalismo”.
El circo
ufológico-menemista se completó cuando,
en 1997, irrumpió el autoproclamado
comandante Clomro, un guerrillero
galáctico con su rostro cubierto por un
pasamontañas y enfundado en ropa de
fajina. El walk-in, como definen
los especialistas a los “iluminados” que
dicen haber intercambiado su alma
terrestre con la de un ser de otro
mundo, desafió al entonces presidente
Menem desde un talk show que
rebotó durante semanas. Aún así, la
sangre no llegó a la arena. El rebelde
estelar luego emigró al país de la
revolución chiapaneca y Carlos Menem
regresó al ruedo a buscar revancha, sin
imaginar que sus nuevos adversarios, los
hermanos Rodríguez Saá, también le iban
a presentar batalla en un escenario
cósmico.
- - -

Uno de
los cuadros de Alberto Rodríguez Saá.
REFERENCIAS
- Agostinelli,
Alejandro. “¿Ciencia humanizada o
charlatanismo?”. “El Talismán a
transistores”.
- Airton, Carlos. “A
verdade sobre ets, governo secreto,
bases aliens”. Artículo en Internet.
http://www.google.com.mx/search?
q=cache:iZfo3fPdKp0J:www.infinitetv.com.br/biblioteca/
Shining%2520the%2520Light%2520I.htm+carlos+airton
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PAGINAS EN INTERNET
http://doctorcarlos.com/spanish/Heartnet_Web_Frames/
extraterr.html
http://www.doctorcarlos.com/
http://www.geocities.com/TelevisionCity/Studio/9758/
Una_Princesa_Cosmica.htm |