Un artículo del “Casper
Tribune Herald” del 22 de octubre de
1932, titulado “Mummified dwarf is
found near Pathfinder Reservoir”,
describe la forma en que se descubrió
una momia que, según el autor de dicha
nota, demostraba las leyendas de los
indios crow y shoshones de Wyoming.
Estas tribus tienen una tradición que
indica que una raza de gente pequeña
vive en las Rocky Mountains.
En 1932 Cecil Main y
Frank Carr buscaban oro en las montañas
de San Pedro, en Wyoming, a 94
kilómetros al suroeste de Casper.
Después de haber estado trabajando una
veta que parecía continuar dentro de la
roca, decidieron utilizar dinamita para
demoler una sección de la montaña. Luego
que el polvo se asentó, encontraron que
la explosión había abierto un hueco que
daba a una pequeña cueva, de unos cinco
metros de longitud por 1.2 metros de
alto y 1.2 de ancho. Estaba totalmente
sellada y, de no ser por la dinamita,
nunca se hubiera tenido acceso a ella.
Dentro de la caverna
estaba una pequeña criatura sentada en
posición de loto, con sus piernas y
brazos cruzados. Era una momia diminuta,
de unos 18 centímetros de alto. Se
calculó que con las piernas extendidas
podría llegar a medir 35 centímetros. Su
color era como el del bronce y pesaba
unos 360 gramos.
Su cara era como la
de un viejo: arrugada. La cabeza estaba
aplanada y cubierta con una sustancia
gelatinosa y oscura. Sus labios eran
gruesos y sus párpados eran muy
evidentes. La nariz era abultada, como
la de los boxeadores. Se podían ver
claramente sus uñas.
La momia de Wyoming
fue la sensación en las décadas de los
40 y 50. Apareció en numerosos
periódicos y se decía que era el
representante de una raza desconocida de
humanos prehistóricos de sólo 35
centímetros de alto.
Los mineros llevaron
la momia al pueblo de Casper, donde fue
estudiada por diversos especialistas.
Uno de ellos, el doctor Henry Fairfield,
de la Wyoming State Hystorical
Society, le puso el nombre de
“Hesperopithicus”. Pero el nombre
que sería más popular fue el de Pedro
(por las montañas San Pedro, en donde
fue descubierta).
Fairfield dijo que
Pedro había tenido una muerte violenta.
Alguien le había aplastado el cráneo. La
sustancia gelatinosa en su cabeza era
parte de su cerebro y sangre congelada.
Afirmó que las fontanelas estaban
cerradas, por lo que no se trataba de un
bebé, sino de un adulto. Los dientes
también lo confirmaban. Pedro poseía la
dentadura completa de un adulto, con la
curiosa diferencia de que los caninos
eran puntiagudos. Estimó que murió a los
65 años, pero no explicó cómo supo que
las fontanelas estaban cerradas, si su
cráneo había sido machacado con un mazo.
Tampoco explicó cómo era posible que
existiera aún parte del cerebro y que la
sangre hubiese permanecido congelada
después de siglos de haber sido
enterrado.
También se dijo que
fue enterrado en un ceremonial ritual.
Esto no está confirmado.
Los especialistas del
Departamento de Egiptología del Museo
de Boston dijeron que se trataba de
la momia de un feto.
UN P. T. BARNUM
LOCAL
Durante algunos años
la momia fue exhibida en el local de un
tal Floyd Jones. Jones contaba a los
papamoscas que la diminuta momia era un
ejemplo de una raza de gente pequeña que
alguna vez habitó el área. Los mineros,
cowboys y rancheros vinieron a
ver la rareza, que posteriormente fue
exhibida en una de las ventanas de la
casa de Yvan P. Goodman.
Se decía que en 1952
la momia de Pedro, que era exhibida en
el Wyoming Museum of Natural History,
había desaparecido, y que actualmente se
desconocía su paradero. La verdad es que
la momia se exhibía en un local de
Casper, perteneciente a Goodman, un
próspero hombre de negocios del pueblo,
quien la envió a Nueva York para un
profundo estudio en el American
Museum of Natural History. Se llegó
a la conclusión de que era una momia
auténtica.
Goodman era una
especie de P. T. Barnum local: Cobraba
por exhibir su momia. Incluso hizo
correr el rumor sobre una supuesta
leyenda de los indios locales. Según
Goodman, los indios shoshones de Wyoming
tenían una leyenda sobre los
nimerigar, una raza de gente
diminuta que solía atacarlos con
diminutos arcos y flechas envenenadas.
También se decía que mataban a sus
parientes cuando llegaban a viejos o
cuando sufrían alguna enfermedad
terminal. Para ello utilizaban una maza
con la que golpeaban en la cabeza.
Tratando de conseguir
publicidad, dijo que un grupo de
científicos estaba interesado en
estudiarla. Por años Goodman creó una
mitología en torno a la momia. Una de
sus historias decía que “notables
científicos” (se refería al doctor Henry
Fairfield) afirmaban que la momia era un
“Hesperopithicus” posterior a una
“forma de antropoide que supuestamente
habitaba el continente americano a
mediados del Plioceno”.
Goodman poseyó la
momia por varios años. Imprimió
fascículos y tarjetas postales: “¡Es
educativa! ¡Es científica! Lo fascinará
y espantará. ¡Es un pigmeo preservado
tal y como vivía realmente!”.
Durante muchos años
la momia no pasó de ser una curiosidad
local hasta que Raymond Palmer, director
de Fate, la presentó a los fanáticos de
lo extraño en el número de diciembre de
1950.
“Darwin pudo
haberse movido en su tumba (y
probablemente lo hizo) al mirar la
momia. Ciertamente la evolución pudo
haber dado un salto en el tiempo para
producir este hombre diminuto. No encaja
dentro de la escala de la evolución”.
Palmer hizo una gran
cantidad de declaraciones dramáticas,
ninguna de ellas corroborada por todos
aquellos que han tenido oportunidad de
estudiar a Pedro. Palmer afirmó que las
autoridades creían que el hombre
diminuto tenía unos 65 años.
Evidentemente la mayor parte de su
información provenía del folleto editado
por Goodman.
Pasaron los años y en
1959 el periodista y ufólogo Frank
Edwards escribió “La misteriosa momia de
Wyoming” como uno de los capítulos de su
“Más extraño que la ciencia” (Ediciones
Peuser, Argentina, 1963, 247 páginas).
En esta obra retomaba el material de
Palmer, diseminando nuevamente la pésima
información del ufólogo.
En febrero de 1968,
una versión editada del capítulo de
Edwards apareció en el “National
Enquirer”, ampliando el mito a millones
de lectores.
A la muerte de
Goodman, en 1950, la momia fue vendida a
Leonar Waller, quien la guardó durante
algún tiempo sin exhibirla.
MISTERIO SIN
RESOLVER: ¡RESUELTO!
La explicación al
misterio de la momia de Wyoming ya se
conocía desde 1950. En efecto, en abril
de ese año, “The Chicago Natural
History Museum Bulletin” anunció:
“Resuelto el misterio de la momia de
Wyoming”.
Se trataba de los
resultados de la investigación efectuada
en marzo de ese año por el doctor Rainer
Zangeri, curador del Museo de Chicago
(área de Reptiles Fósiles) y el doctor
Dwight Davis (área de Anatomía de los
Vertebrados). Al mando de la
investigación estaba el doctor Paul S.
Martin (curador en jefe del área de
Antropología).
Los científicos
sometieron a rayos X a la momia y
concluyeron que no era una momia real,
sino el cuerpo disecado de un infante.
Se estimó que había sido enterrado hacía
no más de 25 años. “Los rayos X muestran
concluyentemente que el supuesto
enano no puede ser un adulto. El
desarrollo de los huesos es exactamente
como el de un niño recién nacido”.
A las mismas
conclusiones llegó el doctor Henry
Shapiro, del departamento de
Antropología del American Museum of
Natural History, quien también
sometió a la momia a un estudio de rayos
X.
Originalmente creyó
que se trataba de una especie de muñeco
hecho por un taxidermista con múltiples
retazos de animales, e incluso de fetos
humanos. Pero los rayos X mostraron que
Pedro poseía un esqueleto perfectamente
formado. También se comprobó que poseía
una espina dañada, los huesos del cuello
estaban rotos, y la cabeza estaba
hundida.
Se trataba de un bebé
anencefálico (deformación congénita en
la que el cráneo y el cerebro no se
desarrollan). Los niños con esta
deformación viven unos pocos minutos
después de su nacimiento, si es que no
nacen muertos.
El resto del cuerpo
es normal, sólo la cabeza resulta
extraña, lo que les da una apariencia de
una persona anciana.
Algunos ufólogos
ponen en labios de Shapiro la siguiente
declaración a la prensa (no he visto en
donde fue publicada): “El ser es muy
antiguo, hablando históricamente, y es
de un tipo y estatura desconocida para
nosotros. No se puede afirmar que sea o
no humano”.
Es probable que sea
una mentira.
Sin embargo los
buscadores de misterios no se dejaron
derrotar. En el número de julio de 1973
de la revista “Pursuit”, órgano de la
Sociedad Forteana, apareció una nota
anónima. En ella el autor pedía un
estudio de los dientes de la momia: “Si
la momia tiene dientes de adulto,
tenemos un problema entre manos; si los
dientes son dientes de adulto, podemos
olvidarnos del asunto”.
La momia,
simplemente, no tiene dientes.
No obstante, la
explicación de los científicos del Museo
de Historia Natural de Chicago se vio
confirmada con otros estudios. En el
número de mayo de 1965 del “Exploring
the unknown”, apareció un artículo
escrito por Lance Robbins. Este autor
contactó con el Smithsonian
Institution y supo que su
departamento de Antropología había
tenido la oportunidad de estudiar la
momia. Éste fue el reporte:
“Juzgándola por su
apariencia y por los rayos X, parece ser
un monstruo humano, es decir, le
falta la parte superior de la cabeza. El
estado de preservación sugiere que
estuvo conservada por algún tiempo (en
algún líquido), y por tanto, tal vez
provenga de alguna colección médica. El
espécimen nunca ha pertenecido a esta
institución y su paradero actual nos es
desconocido”.
En 1979, otro
profesor de Antropología de la
Universidad de Wyoming, el doctor George
Gill, hizo otra serie de placas de rayos
X. Luego de otros estudios, llegó a la
conclusión de que era un feto deforme.
Probablemente fruto de algún aborto de
una india de la localidad. Gill informó
que la fontanela no estaba cerrada,
contradiciendo los resultados de
Fairfield.
Gill concuerda en
que, a pesar de su apariencia “antigua”,
la momia es de un infante o de un feto.
UN MITO QUE SE
NIEGA A MORIR
La historia es
reflotada una y otra vez. Incluso el
“Weekly World News” la utilizó para
uno de sus encabezados. Según el
tabloide, un granjero local, llamado
Phil Merleson, de Casper, Wyoming,
encontró la momia de un infante
enterrada en el piso de su granero.
Durante algunas
noches escuchó un extraño zumbido
proveniente del granero. Incluso en
ciertas ocasiones logró ver luces que
sobrevolaban el área.
Fue entonces que
decidió escarbar en el piso y encontró
un ser diminuto con piel apergaminada
que emitía esos extraños sonidos, como
los de las ballenas. Afirmó que podía
romper los vidrios con su sonido.
El periódico informó
que la criatura tenía dos cerebros y
tres corazones, pero no se explicó la
forma en que se llegó a esos datos. Ann
Atanasio, agente especial de FBI, dijo
no estar enterada del bebé
extraterrestre, “pero le sugiero que
dirija sus preguntas a las oficinas del
FBI, y pregunte por los agentes Mulder y
Scully”.
El sheriff del
condado de Natrona, Mark Benton, dijo
que tampoco estaba enterado del hallazgo
de la criatura.
“Desearía encontrar
un bebé extraterrestre, pero no hemos
encontrado nada y no estamos buscando
uno”.
Recientemente los
cultores de lo insólito han afirmado que
se trata de una momia de un ser del
espacio exterior, tal vez emparentada
con la existente en Morganton, Carolina
del Norte, de la que hablamos en otro
artículo. No cabe duda de que la
ignorancia y la estupidez humana no
tienen límite.
- - -
REFERENCIAS
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among us”. Llewellyn Publications.
Minnesota. 1993. Pps. 44-45.
- Anónimo. “Alien Baby found in Casper”.
“Wyoming” o “Tabloid Trash” (?).
- Anónimo. “Mummified dwarf is found
near Pathfinder Reservoir”.
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octubre de 1932.
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http://www.anomalies-unlimited.com/Pedro.html
- Anónimo. “Wyoming’s mystery mummy”.
En Pursuit. USA. Julio de 1973.
- Anónimo. “Wyoming’s mystery mummy”. En
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Unidos. 1974.
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Estados Unidos. 1979.
- Chorvinsky, Mark. “Wyoming’s mystery
mummy”. “Fate”. Vol. 48.
No. 11. Estados Unidos. Noviembre de
1995. Páginas
22-24.
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Estados Unidos. 1994.
- Edwards, Frank. “Stranger than
science”. Bantam Books. New York.
Estados Unidos. 1959.
- Edwards, Frank. “Wyoming’s mystery
mummy”. “National Enquirer”. Estados
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- Hatcher, David.
“Lost cities of North and Central
America”. Adventure Unlimited Press.
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- Lawrence, Dewey. “Photo of non-human
being discovered in 1932 Wyoming mining
expedition”. En Internet. Septiembre de
1997. http://www.dldewey.com/ufonews.htm
- Lolik4. “Pedro, the mystery being”.
Internet.
http://www.para-normal.com/nuke/html/modules.php?
name=News&file=article&sid=892
- Martin, Paul; Zangerl, Rainer y
Dwight, Davis. “Wyoming ‘Mummy’ mystery
solved”.
“The Chicago Natural History Museum
Bulletin”. Estados Unidos.
Abril de 1950.
- Palmer, Raymond. “Mystery of the
Midget mummy”. “Fate”. Vol. 4.
No. 12. EE.UU. Diciembre de 1950.
- Robbins, Lance. “Wyoming’s mystery
mummy”. “Exploring the Unknown”. EE.UU.
Mayo de 1965.
- Ver los periódicos “The
Casper Star Tribune” de los días 22 y 24
de julio de 1979. |