Poco se sabe de esta
fotografía. La revista venezolana
“De Todo”, de fecha 20 de octubre
de 2000, publicó un artículo con tres
fotografías que mostraban un supuesto
feto extraterrestre. El ser habría sido
encontrado en Dosquebradas, Risaralda,
al occidente de Colombia, por cuatro
trabajadores de recolección de basura.
Uno de ellos, de nombre Jairo,
abrió una bolsa negra de basura y en el
interior encontró el cuerpo de la
extraña criatura.
"Jamás pensé
encontrarme una criatura así. Tenía la
cabeza alargada y la piel como de
celofán. Dicen que es un feto deforme,
pero yo no se qué pensar", declaró.
Rápidamente se
barajaron varias hipótesis, pero don
Miguel, director de uno de los
organismos de seguridad colombianos dijo
a la prensa “No insistan amigos, yo creo
que es un feto deforme y la explicación
a esos rasgos seguramente la puede
encontrar la gente de medicina legal".
El ufólogo venezolano
José Iglesias escribió una nota
en su boletín electrónico “Código
secreto: inexplicable”, en la que
sugería que podría tratarse de “una
extraña forma extraterrestre,
posiblemente una alteración de una
criatura humana”.
Luego la noticia
llegó a Europa. Luis R. González
Manso recibió una petición de ayuda
para tratar de identificar lo que
aparece en la fotografía. El 9 de julio
del 2001, Miguel Alcaraz escribió
lo siguiente:
“Asunto: solicitando
ayuda para interpretar figura
encontrada.
“Estimado amigo, te
envío una fotografía de una figura
encontrada en Colombia, junto a dos más
similares. La persona que las encontró
me pidió ayuda para identificar lo que
se veía; aparte de su pequeña estatura
llama la atención la forma de su cabeza
y la de los ojos.
“Podrías ayudarme
desde Fundación Anomalía, creo que hay
varias personas que tienen conocimientos
adecuados entre vosotros.
“Sin nada más recibid
cordiales saludos de Miguel Alcaraz”.
Con tan sólo una
fotografía y prácticamente cero datos,
es difícil aventurar una identificación.
No obstante, de la lista de correo
Anomalist, Antonio Bueno comentó
(12 de julio del 2001):
“Según mi opinión, en
la cabeza se aprecia una malformación
congénita fronto parietal que parece
extenderse hacia el occipucio de la zona
derecha del cráneo, y se pueden ver
claramente ojos, boca, nariz,
mandíbulas, y orejas.
“En el tórax se
observan costillas (parece que en número
adecuado), el esternón, las clavículas y
la articulación del hombro derecho. En
el abdomen al estar el individuo
momificado y empezar a desenfocarse la
imagen no se aprecia con detalle, pero
sí se observa la articulación de la
cadera con la cabeza del fémur del
miembro inferior derecho al igual que
las rodillas de ambos miembros, incluso
a pesar del desenfoque se ve que existen
las articulaciones de los tobillos y
ambos pies, y sin aumentar la imagen
pueden diferenciarse la tibia y el
peroné del miembro inferior derecho. En
resumen en mi opinión es una fotografía
de un feto humano con malformaciones
congénitas momificado, sin más”.
En efecto. El sujeto
que aparece en la fotografía está
momificado. No se indica su peso ni
estatura, pero se presume que es un ser
diminuto. El entramado de la tela nos
puede dar una idea de la estatura: pocos
centímetros. Presenta una posición poco
natural. Con los brazos hacia atrás de
la cabeza. Las extremidades son
desproporcionadamente largas, comparadas
con las de los seres humanos. Se dijo
que presenta una especie de membrana en
la parte posterior del cráneo. Poco más
se puede añadir a la descripción de
Antonio. La caja torácica parece
desproporcionada en su lado izquierdo, y
las cavidades oculares son casi
romboidales. Aún cuando la imagen nos
recuerde un feto humano, y la
descripción del lugar del hallazgo (un
albañal) nos haga pensar en un aborto
clandestino que fue a parar a un
basurero, varios datos apuntan a la
posibilidad de que se trate de un mono
momificado.
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