A
principios de marzo de 1977, la
desaparecida revista mexicana “Contactos
Extraterrestres” publicaba en su
portada una impresionante fotografía de
un cuerpo óseo con un pie de foto por
demás elocuente: “¿Es esto un esqueleto
extraterrestre? Descúbralo en este
número”. En el interior de la misma
aparecía un artículo de Fernando
Téllez Pareja en el cual hacía
referencia a un “esqueleto
extraterrestre” encontrado por el
licenciado Humberto Romero y Valencia
en Playa Eréndira, Baja California.
Según la historia, un
trabajador había hallado el esqueleto en
la playa en medio de una “hogaza de
arena” y se lo había dado al licenciado
Romero. Los restos eran de un tamaño
pequeño, pero contaban con una cabeza en
forma de pelota de ping-pong con una
trompa diminuta que tenía perforaciones
a ambos lados. Según Romero,
desgraciadamente se había perdido la
cabeza, pues un niño la había confundido
con un juguete y la había extraviado.
Así pues teníamos en México un extraño
esqueleto, al parecer extraterrestre,
según el licenciado Romero.
No
podemos afirmar que el artículo de
Téllez haya dado la vuelta al mundo,
pero sí estamos seguros de que se
distribuyó, y muy bien, entre los
interesados en el fenómeno OVNI de habla
hispana. Tanto es así que pronto hubo
una oleada de descubrimientos de
osamentas “extraterrestres” en diversos
lugares de América Latina.
El artículo de
“Contactos Extraterrestres” y las fotos
del esqueleto de Playa Eréndira fueron
un duro golpe para mi escepticismo:
¿Tendríamos, al fin, la tan ansiada
prueba de que estamos siendo visitados
por seres de otros planetas? ¿Era éste
el Objeto Ufológico Permanente?
Mi sentido crítico me
impedía aceptarlo… tan fácilmente… y sin
embargo ahí estaba el esqueleto…
Pronto tuvimos nuevas
noticias. Esta vez venían del Perú. En
el número 6, del 15 de septiembre de
1977, de la revista “Lo Insólito”,
dirigida por Álvaro Ruiz de
Somocurcio y Zizi Ghenea,
apareció el artículo “Enigma de Tumbes”.
Se trataba, en esencia, de la
trascripción de una carta, remitida a
esta revista por el señor Jaime E.
Rosillo M., acompañada de una foto
“de un ser idéntico al de México”. La
parte más importante de la carta decía:
“Aprovechando
el descanso de fin de semana en mi
trabajo viajé a Tumbes, donde tengo a mi
familia, y conjuntamente con un grupo de
amigos decidimos hacer un paseo a la
playa de la ciudad de Zorritos; esto
sucedía por el día 29 de julio del
presente año. Ahí nos hemos quedado a
pasar la noche en la orilla del mar. Al
día siguiente, o sea el día 30,
decidimos caminar hacia el norte hasta
el balneario Santa Rosa en el mismo
Zorritos. Siendo aproximadamente las
11:00 a.m. encontramos escondidos entre
las arenas del referido, un esqueleto
casi idéntico al que ustedes sacaron en
el número 2 de su revista ‘Lo Insólito’
en las páginas 6 y 7 que tiene como
nombre el artículo ‘De las extrañas
cosas que se encuentran al seguir un
rayo de Sol’ (1).
“En realidad la
impresión que me causó fue muy grande ya
que tenía en mis manos un ser hasta
ahora desconocido y más que todo igual
al encontrado en Playa Eréndira en Baja
California por el abogado Dr. Humberto
Romero y Valencia.
“Allí le envío una
fotografía del mencionado esqueleto que
tiene un largo de 8 cm, no tiene
costillas ni espina dorsal como
apreciará, el ancho del plexo solar es
de 2.5 cm; la longitud entre los muñones
de punta a punta es de 7.2 cm.
“Difiere del
encontrado en Playa Eréndira como verá
en la foto en sus muñones, tiene sólo
dos vértebras cervicales, la parte del
cóccix está incompleta, posee la misma
ala ósea y bajo ella tiene 6 orificios
en cada lado.
“Es mi mayor
inquietud brindarles mayor información,
pero me he visto obligado a mandarles
una sola fotografía en una sola pose y
la descripción por falta de tiempo y
medios necesarios como para hacerle un
análisis completo como el que le han
hecho al encontrado en Playa Eréndira.
“El esqueleto lo
tengo en mi poder en espera de que algún
entendido en la materia analice, observe
y trate de esclarecer su misterioso
origen, pues aquí en Talara como en
Tumbes lo han visto médicos, un
paleontólogo y hasta un arqueólogo con
el consiguiente misterio…”.
La anterior
información no hubiera llegado a mis
manos de no haber contado con la valiosa
colaboración del investigador peruano
Carlos Vega Ballón.
APARECEN MÁS
ESQUELETOS
El siguiente golpe
vino desde Ecuador. En la playa Tarqui,
que pertenece al conjunto de playas
localizadas en Manta, en ese país
hermano, encontraron los restos de otro
“extraterrestre”. Nuevamente la osamenta
era muy parecida a la hallada en Playa
Eréndira.
El 9 de septiembre de
1978 la agencia EFE distribuyó el
siguiente cable:
“EXTRAÑA OSAMENTA
ENCUENTRAN EN ECUADOR
“Manta, Ecuador.-
Osamentas de extrañas características
encontradas en esta ciudad portuaria han
hecho pensar que puede tratarse de
restos de un ser extraterrestre. El
hallazgo ocurrió el mes pasado, pero fue
dado a conocer hoy por la prensa local,
que señala que se trata de un cuerpo
óseo sin forma definida, ancho en la
parte alta y baja, y reducido en la
cintura. La versión precisa que estas
características son similares a las
descritas en una crónica sobre seres
extraterrestres, publicada recientemente
por una revista mexicana”.
Era
evidente que se refería a “Contactos
Extraterrestres” y que la osamenta de
Tarqui era muy parecida a la de Playa
Eréndira. Pronto solicité mayor
información a mis corresponsales en el
extranjero y fue precisamente mi buen
amigo, el ufólogo argentino José Luis
Di Rosa, quien me haría llegar la
declaración de Juventino Marcelo
Montalbán Andrade, descubridor de
este nuevo esqueleto. Juventino dijo lo
siguiente a un medio de comunicación
argentino:
“El
día jueves 9 de febrero de 1978 me
encontraba en las playas de Manta con mi
familia y unos amigos. En un punto
llamado Playa Tarqui hallé un caballo de
mar; empecé a deambular en busca de más
animales, mirando entre los desperdicios
que arrojaba el mar. Pero de pronto vi
algo que me atrajo mucho la atención y
pensé que yo había visto antes aquel
objeto; al acercarme comprobé que
efectivamente era lo que imaginaba. Se
trataba de tres esqueletos muy parecidos
al publicado en la revista ‘Insólito’
del Perú. El más grande, que parecía ser
el más completo, daba la impresión de
ser una pequeña escultura de mármol, era
muy blanco y muy duro (2), de estructura
cartilaginosa… Tenía unos ‘huesos’
blandos ligados entre sí por esas fibras
cerca del esqueleto; su tamaño era de
unos 30 centímetros. No muy distante del
esqueleto se hallaba otro más pequeño y
casi junto a éste, otro más pequeño aún…
“Lo llevé a la
Facultad de Ciencias Naturales de la
Universidad de Guayaquil, donde no
pudieron concretarme nada al respecto
(3)”.
Pero
ahí no quedaría la cosa. Poco tiempo
después, el 15 de octubre de ese mismo
año, y en el mismo Ecuador, dos jóvenes
llamados Ecuador Consuegra Floril
y Franklin Asensio Matías,
relataron al periodista Jorge
Fernando Armanza, de “El
Telégrafo” de Guayaquil, haber
encontrado en Playa Posorja, “colgando
de una pequeña rama de árbol”, otros dos
pequeños esqueletos, que se hallaban
“como tomados de las manos”. El
más grande medía 17 centímetros,
mientras que el otro sólo llegaba a los
12 centímetros.
El corresponsal de la
revista ufológica argentina “Cuarta
Dimensión”, Jorge E. Blonkhorn,
quien también trabajaba para el diario
“El Telégrafo”, entrevistó a los
lugareños, quienes afirmaron que esas
“cosas” son comunes en el lugar, en
donde son conocidas como “licoteas”. Se
dice que abundan en los ríos y en las
playas contiguas a los manglares.
La historia de
Juventino era muy similar a la de Playa
Eréndira: el testigo encuentra los
restos en una playa desierta y luego los
envía a la Universidad, en donde no
pueden identificarlos. Esta misma
historia sería plagiada por un ufólogo y
parapsicólogo español residente en
Panamá.
EL ESQUELETO
PANAMEÑO
En marzo de 1979, tan
solo un año después de los sucesos de
Ecuador y a dos años de que “Contactos
Extraterrestres” diera a conocer el
descubrimiento mexicano que desataría
esta oleada de “esqueletos
extraterrestres”, se encontraron otros
de estos restos. Esta vez fue en una
playa de Panamá. Nuevamente fue la
agencia EFE la encargada de dar la
noticia.
“ESQUELETO
EXTRATERRESTRE HALLADO EN PLAYA
SOLITARIA
“Panamá, 2 de abril.-
Un extraño esqueleto, que podría ser el
de un niño extraterrestre, según los
primeros informes científicos, fue
descubierto en una playa panameña a
principios del pasado mes de marzo, se
supo aquí.
“La extraña osamenta,
de unos 30 centímetros de largo, es
similar al famoso esqueleto de Playa
Eréndira, encontrado en 1972 en el
territorio mexicano de Baja California.
El doctor Francisco Ramón de Aguilar,
psicólogo y psiquiatra español afincado
en Panamá, tiene bien guardado el
esqueleto, al que considera uno de los
descubrimientos más grandes para la
humanidad. El doctor Aguilar es
presidente del Centro de Investigaciones
Panameñas Extraterrestres (CIPE) y ha
pagado mil dólares al joven mensajero de
otro doctor panameño, que fue quien
encontró el esqueleto, para que se lo
cediera.
“El esqueleto fue
encontrado en la playa de San Carlos, a
unos 100 kilómetros al sudoeste de la
capital panameña, cuando era empujado
por las olas.
“Su descubridor
afirma que cuando lo vio estaba vestido
‘con unos extraños trapos’ y que después
lo desvistió y se lo llevó a su casa,
porque le intrigó su forma casi humana.
“Ahora sigue buscando
en la playa aquellos trapos y otros
objetos que estaban en las ropas del
esqueleto, ya que el doctor De Aguilar
le ha prometido otros mil dólares por
cada objeto extraterrestre que
encuentre.
“El doctor De Aguilar
declaró a EFE que está plenamente
convencido de que se trata del esqueleto
de un niño extraterrestre, tal vez
desprendido de un OVNI que fue visto por
la playa de San Carlos algunos días
antes, precisamente durante los
carnavales, por cientos de personas.
“‘Mi esqueleto es muy
superior en conservación y claridad al
de Playa Eréndira’, afirma el presidente
del CIPE, quien se siente eufórico y ha
comunicado a numerosos organismos
internacionales y expertos, entre ellos
al personal de la NASA (Agencia
Norteamericana para la Aeronáutica y
Espacio (sic), el descubrimiento.
“El esqueleto de San
Carlos tiene sólo dos vértebras
cervicales, mientras que el de Playa
Eréndira tiene cinco, pero está completo
y posee incluso parte de los brazos y
piernas, precisamente la parte ósea, ya
que el resto de las extremidades eran
todavía cartilaginosas y se perdieron.
“El esqueleto de
playa Eréndira fue en su día
inspeccionado por numerosos científicos,
entre ellos los especialistas del
Instituto Nacional de Antropología e
Historia, de México, quienes
dictaminaron que ‘no era terrestre’. No
encajaba dentro de la taxonomía, ciencia
que estudia la clasificación de los
seres. Nunca antes se había visto nada
parecido. Según el doctor De Aguilar, el
esqueleto del niño extraterrestre
permite deducir que los adultos de esa
raza deben de medir unos 90 centímetros,
aproximadamente, y que
poseen una enorme cabeza y un cuerpo
atlético, enormemente fortalecido en el
tórax”.
Este
caso tuvo gran resonancia; conozco por
lo menos otras dos referencias que lo
mencionan y de las cuales extraeré otros
datos.
HISTORIA DE UN
DESCUBRIMIENTO
El siguiente es el
relato completo de cómo el esqueleto
llegó a manos del doctor De Aguilar.
El doctor Víctor
García Mora, eminente cardiólogo
panameño, fue el primero en tener en sus
manos el esqueleto.
“Me quedé muy
impresionado cuando vi el esqueleto por
primera vez. En todos mis años de
ejercicio de la medicina, nunca había
tropezado con nada semejante”.
El doctor García dijo
que el extraño esqueleto se lo trajo un
sobrino suyo quien, a su vez, lo recibió
de un amigo. Éste, un muchacho
mandadero, se lo encontró en la playa,
cerca de San Carlos, a unos 120
kilómetros de la ciudad de Panamá. Según
el doctor García, cuando el muchacho
halló el esqueleto, éste estaba envuelto
en una especie de paño o material
indefinido.
“Al
principio –dijo García–, le pareció que
se trataba de una muñeca, pero, más
tarde, consideró que se asemejaba a un
diminuto ser humano que había muerto
ahogado.
“Según el muchacho,
las extremidades del esqueleto eran
suaves y flexibles, pero pronto se
endurecieron. Dice que perdió el
material que lo envolvía. Cuando tuve el
esqueleto en mis manos comprendí que se
trataba de algo nunca visto. Al
examinarlo reparé rápidamente en el
tamaño y la fortaleza de las vértebras
del cuello y el ancho diámetro de la
médula espinal. Esto podría indicar un
sistema nervioso altamente desarrollado.
La cabeza de la criatura debió ser
enorme, en comparación con el resto del
cuerpo. Extrañamente el esqueleto no
tiene costillas; sólo un hueso en forma
de peto, en la parte superior del torso.
El esqueleto entero, que tiene
antebrazos y piernas, pero no pies, ni
tampoco cabeza, pesa menos de seis
onzas. Por estos restos podemos deducir
que un extraterrestre adulto debe medir
de 80 a 90 centímetros de altura, con
talle atlético y piernas muy delgadas,
aunque tal vez los extraterrestres
adultos sean mayores, pero el contacto
con la atmósfera de la Tierra quizá los
endurezca, osificándolos y, por lo
tanto, reduciendo sus cuerpos”.
Es
curioso notar que en esta otra versión
se adjudica una estatura de 16
centímetros al “esqueleto
extraterrestre”. El Doctor De Aguilar
afirmó en su momento que el esqueleto
medía seis centímetros de ancho y que
para él no existía duda de que se
trataba de un niño extraterrestre recién
nacido o de muy corta edad.
“Tal vez descendió
de un OVNI que centenares de campesinos
pudieron ver durante los días de
carnaval en las proximidades de la playa
de San Carlos.
“No me cabe duda de
que el esqueleto es un ser altamente
desarrollado, no perteneciente a este
planeta. Son tal vez los restos mortales
de un bebé de otros mundos que, quizá,
se cayó de un platillo volante”.
Por su parte, el niño
que descubrió los restos declaró
que“cuando lo vi creía que se trataba de
un muñeco. Estaba vestido y tenía
cabeza. Pronto comprobé que sus brazos y
piernas se movían y parecía un diminuto
muñeco humano. Luego perdí la ropa y
otros objetos y sólo conservé el
esqueleto.
El doctor De Aguilar
pagó mil dólares al doctor García, que a
su vez le dio unos cuantos pesos al
niño, y ofreció otro tanto por cualquier
otro objeto “extraterrestre” que se
descubriera en la playa. Su interés por
esos objetos se debía a que no sólo era
el presidente del CIPE, sino también de
la “Sociedad de Parapsicología y
Cosmología” (SPAC), es decir, todo un
personaje.
Mientras el joven
mensajero seguía buscando en las arenas
de la playa las ropas del “muñeco” que
dejó abandonadas, el doctor De Aguilar
envió fotos, descripciones y estudios
comparativos a expertos de numerosos
países, entre ellos los españoles
Enrique López Guerrero, sacerdote
ummólogo; Antonio Ribera, decano
de los ufólogos españoles; Salvador
Freixedo, conocido conspiranoico; y
al argentino Livio Vinardi,
presidente del “Instituto de Energía
Biopsíquica”. No sabemos lo que dijeron
los españoles, aunque hubiera sido
interesante conocer sus comentarios,
pero el argentino, que se presentaba
como doctor en filosofía, y que luego
tuvo problemas con la justicia de su
país, sí hizo algunas declaraciones.
“Según
todas las probabilidades, esa criatura
es de origen extraterrestre. Por las
fotografías que he visto, el esqueleto
parece, ciertamente, ser el de una
criatura extraterrestre, se trata de un
fenómeno muy interesante que debe ser
investigado detenidamente”.
MIENTRAS TANTO EN
MÉXICO
Así estaban las cosas
cuando en la redacción de “Contactos
Extraterrestres” se recibieron varias
cartas informando del hallazgo de otros
esqueletos del
mismo tipo. La dirección de la revista
publicó sólo una de ellas: la única que
venía acompañada de fotografías.
“Nos permitimos
comunicarles que tenemos en nuestro
poder un esqueleto semejante al que
presentan en su reportaje ‘El extraño
esqueleto de Playa Eréndira’ (‘Contactos
Extraterrestre’s No. 8), pero aún
conserva el olor característico de
muerte reciente. Les enviamos varias
fotografías para que las comparen con
las que ustedes poseen.
“El joven Arturo
Salinas encontró el esqueleto en un
lugar conocido como Barra de San
Vicente, Jurisdicción de Soto La Marina,
Tamaulipas, mientras paseaba por la
playa. Al ver sus características lo
llevó a su casa y se lo enseñó a su
hermano Óscar Salinas, estudiante
de medicina, para averiguar qué tipo de
esqueleto era. Óscar no pudo reconocerlo
pero se dio la coincidencia de que llegó
a otro de los hermanos, el señor
Benito Salinas, quien es partidario
de las teorías extraterrestres y les
mostró la revista con el reportaje en
cuestión. Al ver la similitud entre los
esqueletos decidimos comunicarnos con
ustedes para intercambiar informaciones
y experiencias al respecto.
“Una
observación: según su información la
osamenta descubierta por el Lic. Romero
no encaja dentro de la taxonomía actual,
y en verdad la estructura ósea tiene
formas muy diferentes a las conocidas;
observamos que las vértebras cervicales
no continúan en columna dorsal”.
La carta venía
firmada por todos los hermanos
Salinas Cantú, de Reynosa,
Tamaulipas: Ing. Mario, Benito, Óscar y
Arturo. La respuesta de los editores de
la revista indicaba que ellos de alguna
manera ya sospechaban el origen de tales
osamentas.
“A partir de que
publicamos nuestro artículo sobre el
posible esqueleto extraterrestre hemos
recibido numerosas cartas de lectores
del interior de la República que nos
informan haber visto, o poseer en el
caso de ustedes, una osamenta similar.
Casi todos coinciden en que lo han visto
o encontrado en una playa, o cerca del
mar. Esto puede inducir a pensar que se
trata de una especie de pez todavía
desconocida, y por lo tanto no
clasificada por los biólogos marinos. Un
viejo pescador asegura que es un animal
muy raro de encontrar al que le dicen
‘pez mono’. Sin embargo, mientras no se
averigüen más datos difícilmente
podremos saber de qué se trata. La
investigación está abierta, por eso nos
da gusto enterarnos de su interés por
intercambiar información. Agradecemos el
envío de las fotografías”.
Por lo que se verá
más tarde, todo se trató de un burdo
fraude montado, no por Fernando Téllez,
que en ese entonces era un joven e
inexperto investigador, que carecía de
bases para realizar una investigación
científica, por lo que no tenía por qué
saber a qué animal pertenecían los
restos (4); tampoco lo planearon los
directores de la revista ufológica,
aunque sí lo manipularon,
capitalizándolo en beneficio propio. El
verdadero responsable lo fue el
licenciado Humberto Romero y Valencia,
periodista, escritor, abogado y dueño de
un pequeño balneario, ubicado
¡precisamente en playa Eréndira!, en
donde, durante años, expuso su
“esqueleto extraterrestre” como una
atracción turística.
Todo lo planeó de tal
manera que su balneario tuviera una
mayor afluencia de visitantes. Para
hacer el sensacional descubrimiento
invitó a su “caguamada” a los
representantes de los principales medios
de comunicación del estado: Don
Arturo B. Cannett, dueño del
periódico “Últimas Noticias” de
La Paz; y Don Carlos Morgan,
propietario del diario “El Sud
Californiano”.
¿PRUEBA DEL
CARBONO 14?
Lo del cráneo en
forma de “pelotilla de ping-pong”
también fue otra mentira. Como Romero y
Valencia no tenía forma de demostrarlo,
dijo que se perdió: “El hijo de la
persona que cuidaba la casa, pensando
que era un juguete, se puso a jugar con
ella y la extravió”.
El doctor español
Francisco Ramón De Aguilar, más enterado
del fenómeno OVNI, optó por una cabeza
más cónica, de tipo reptiloide, y de
hecho le construyó una de plastilina al
esqueleto de su propiedad, tal y como lo
muestran las fotos.
Lo
que sí es responsabilidad de Fernando
Téllez es el comentario poco crítico que
demuestra su acentuado sentido del
antropomorfismo, que seguramente le hace
ver figuras humanas aún en las nubes más
disparejas. Fernando escribió:
“Aún cuando el
diminuto esqueleto pertenece a un ser
vertebrado, carece de omóplatos, las
caderas, la fosa ilíaca y las vértebras
del cuello (semejantes a las de un ser
humano)… El tórax (que en nosotros está
formado por las costillas), se encuentra
sustituido en el esqueleto por una
coraza ósea”.
Lo más risible de la
ingenuidad de Téllez fue que enviara una
muestra ósea al “Centro de Estudios
Interplanetarios” (CEI), de Barcelona,
para que ahí realizaran ¡una prueba de
carbono 14!
En
primer lugar, ¿qué importancia podría
tener la antigüedad de estos restos para
el esclarecimiento del caso?, y aún
cuando esto fuera importante, lo más
lógico era haberlo enviado al Instituto
de Ciencias del Mar y Limnología, de la
UNAM, o al mismo Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH), en donde
el mismo Romero afirmó haberlo enviado,
para que ellos determinaran su
antigüedad y procedencia. El CEI no
tenía los medios, el equipo y el
conocimiento para hacer un C-14.
Si Téllez hubiera
enviado su muestra al INAH se hubiera
enterado de otra mentira de Romero: su
“esqueleto extraterrestre” nunca fue
analizado en ese lugar y por lo tanto
“los zootecnistas (que por otro lado no
hay ninguno en el INAH) y antropólogos
que lo analizaron” nunca pudieron haber
afirmado que “no era terrestre” y, por
supuesto, nunca pudieron haber
proporcionado un documento oficial que
avalara tal disparate. A Téllez le faltó
colmillo y espíritu crítico.
Tiempo después supe
que Téllez sí había llegado a conocer el
origen de la osamenta, y una de mis
principales críticas fue el porqué no lo
dio a conocer al público. Héctor
Chavarría, que posteriormente
llegaría a ser el director de “Contactos
Extraterrestres”, afirma que sí lo hizo
en el Encuentro OVNI México-España, en
1979. Sin embargo lo correcto hubiera
sido que el mismo Téllez desmintiera el
caso en el mismo medio en donde lo dio a
conocer. No lo hizo. El que dio la cara
fue Pablo Latapí, en un artículo
en donde reseñaba dicho encuentro. La
pequeña parte que le dedicó al
“esqueleto extraterrestre” dice así:
“La ‘Calavera
Extraterrestre’.
“Uno de los temas que
atrajo mayor cantidad de público y
periodistas al Encuentro OVNI, fue la
información sobre el esqueleto de un
supuesto ser extraterrestre hallado en
Playa Eréndira, Baja California, hace
algunos años. El equipo de ‘CONTACTOS
EXTRATERRESTRES’ dio a conocer este tema
y fue nuestro colaborador Fernando J.
Téllez quien expuso los pormenores del
caso.
“De acuerdo a lo
expuesto por Téllez, el esqueleto, de
apenas unos centímetros de alto, fue
encontrado en la playa e inicialmente
estaba completo, es decir, tenía
supuestamente la cabeza y el cuerpo.
Desgraciadamente, según el anciano que
lo encontró, el cráneo se extravió y
hubo que ‘rehacerlo’ con masa. La
persona que encontró el esqueleto
afirmaba que realmente ese cráneo
reconstituido, que daba al esqueleto
apariencia humanoide, era idéntico al
que había estado unido a éste antes de
que se perdiera.
“‘CONTACTOS’ solicitó
un análisis de esta osamenta a la
Universidad de San Diego y ésta
determinó que se trataba del cráneo de
un tiburón. El dictamen de los
científicos decía: ‘Ignoramos con qué
han querido confundir este hueso de
tiburón tan común’.
“El
informe de la Universidad de San Diego
fue corroborado por un grupo de
estudiantes de Biología Marina que
acudieron al Encuentro OVNI con más de
cinco ‘calaveras de tiburón’ similares.
El dictamen de la Universidad de San
Diego fue un balde de agua fría para un
amplio sector del público que esperaba
ver la prueba definitiva de que los
OVNIs vienen tripulados por diminutos
seres provistos de esqueleto”.
CATÁLOGO DE “EVIDENCIAS DESAPARECIDAS”
Debo aclarar que a
este encuentro asistió Juan José
Benítez y allí se enteró del caso y
de que todo se trataba de una
“confusión” o un fraude. No obstante,
como es típico en él, aprovechó los
datos y se fusiló íntegramente el
artículo de Téllez, presentándolo como
un caso sensacional en su libros “OVNI:
Los tripulantes no identificados”. Otra
muestra de la seriedad de Juanjo.
En el caso de los
“esqueletos extraterrestres” tenemos dos
items para el catálogo de Óscar
García de “evidencias desaparecidas”
(5). En Playa Eréndira desapareció el
“cráneo en forma de pelota de
ping-pong”, y en la playa de San Carlos
desaparecieron, además del cráneo, las
vestimentas del extraterrestre. El caso
panameño es de los más delirantes y eso
se debe a la intervención de un ufólogo
como principal protagonista: el doctor
De Aguilar.
Trato de imaginarme
la escena, de acuerdo con lo relatado
por De Aguilar. Se supone que el “bebé
extraterrestre” se desprendió del OVNI
durante los carnavales. ¡Seguro! Todos
sabemos que cuando los OVNIS hacen sus
espectaculares giros de 90 grados, los
“bebés extraterrestres” tienen la mala
costumbre de salir volando por las
escotillas que se dejan abiertas. Se les
ha dicho que se pongan el cinturón de
seguridad, pero no hacen caso.
Pero luego de darse
cuenta de que, literalmente, “se les
salió el chamaco”, ¿se regresan por él?
¡No, qué va! Sale más económico y
gratificante dirigirse a Brasil y buscar
a Villas Boas para fabricar otro bebé.
¿Que esto es risible
y poco serio? Qué me dicen ustedes del
concepto del doctor De Aguilar de
expertos científicos: López Guerrero,
Antonio Ribera y ¡Salvador Freixedo!
Aunque siempre
habíamos sospechado que esto era un
fraude, no teníamos argumentos para
exponerlo como tal. Pero pronto
sabríamos la verdad. Un poco antes de
conocer la respuesta formulada en el
Encuentro OVNI, confirmaríamos nuestra
sospecha al leer el número 5 de la
revista ufológica brasileña “OVNI
Documento”. En esta revista aparecía
una entrevista con el biólogo
ecuatoriano Fernando Ortiz Crespo,
director del Instituto de Ciencias de la
Universidad Católica de Quito, y asesor
del Museo de Ciencias Naturales de
Ecuador.
En dicha entrevista
el doctor Ortiz Crespo aseguraba que los
restos pertenecían al condrocráneo ¡de
un tiburón!, opinión compartida por el
padre jesuita nicaragüense Ignacio
Astorqui, especialista en escualos.
La revista americana
“¡Entérese!” no pudo conseguir
las fotografías del doctor De Aguilar
para ilustrar su artículo del esqueleto
de Panamá, y en su lugar publicó un
dibujo de lo que supuestamente ocurrió
en playa San Carlos. El dibujo presenta
un extraño esqueleto macrocéfalo que
recordaba, de manera extraordinaria, la
fotografía del “esqueleto
extraterrestre” presentada por el
periódico “El Mundo” de Caracas y
difundida por la revista italiana “Il
Giornale dei Misteri”. En esta
última los reporteros Sergio Conti
y Giulio Grilletta escribieron:
“En el número del 1
de octubre de 1970 del periódico ‘El
Mundo’, de Caracas (Venezuela), se
publicó una extraña fotografía. Se trata
de un esqueleto humanoide de apenas un
metro, de osamenta frágil y cráneo
hipertrofiado, que no puede relacionarse
con ninguna forma de vida terrestre
conocida.
“De ahí a atribuirle
un origen de tipo extraterrestre no
había más que un paso, tanto más como
que habría sido descubierto entre los
restos antiguos de un extraño vehículo
cuyas características diferían
totalmente de las de los medios de
transporte terrestre. El profesor
Pedro Neil Piedrahíta estudió el
esqueleto, y la capacidad craneana le
hizo suponer a la criatura una actividad
intelectual intensa.
“(…)
Pero hay que abstenerse de sacar
conclusiones prematuras, pues algún
tiempo más tarde se supo que existía en
el Museo de Arte Sanitario de Roma un
esqueleto extraordinariamente parecido,
por no decir idéntico.
“Se trata, en
realidad, de un niño sifilítico y
macrocéfalo. Así pues, hay dos
soluciones posibles: o bien el profesor
Priedrahíta, con toda su buena fe, tomó
por extraterrestre el esqueleto de un
niño anormal como el del museo, lo cual
no deja de ser extraño, o bien el
parecido entre los dos esqueletos es
enteramente fortuito. La primera
hipótesis es la más probable, pues
surgen muchas preguntas. ¿En qué lugar
exacto fue descubierto el extraño
vehículo y el presunto piloto? ¿Quiénes
son los autores del descubrimiento?
¿Cómo no se le ocurrió al profesor
Piedrahíta que podría tratarse de un
niño macrocéfalo? Por último, y
principalmente, ¿qué se hizo del
vehículo?
“Mientras no se
aporten las respuestas, se impone la
mayor prudencia”.
Es de elogiar la
actitud crítica de estos reporteros, aún
más si sabemos que trabajan para uno de
los medios más sensacionalistas de
Europa. Esta falta de sensatez fue
evidente en todos los involucrados con
las osamentas de los presuntos
esqueletos extraterrestres, que no
fueron más que simples y puros escualos.
UN NUEVO ESQUELETO
La que no fue sensata
fue la antigua directora de la
desaparecida revista “Reporte OVNI”,
quien publicó un artículo de un nuevo
“cráneo de extraterrestre”.
En términos generales
el asunto es el siguiente. El número 23
de “Reporte OVNI” publicaba en portada
la fotografía de algo que se quería
hacer pasar como el cráneo de un
alienígena, pero que fácilmente se veía
era de manufactura humana. Se trataba de
una pieza fabricada con diversos pedazos
de huesos, acoplándolos de tal forma que
diera la apariencia de un cráneo.
La pieza llegó a la
redacción de la citada revista por medio
del señor Noé Barradas, quien
además afirmaba haber estado secuestrado
por los extraterrestres durante, nada
más ni nada menos, que ¡doce años!
Los
ET, que por cierto eran ¡olmecas!,
provenían de un planeta llamado Mictla.
En
ese planeta, los olmecas-extraterrestres
le habían enseñado diversas artes y
técnicas “desconocidas para nuestra
ciencia”. También había aprendido a
interpretar las profecías contenidas en
el calendario azteca.
Entre sus múltiples
delirios, el señor Barradas informaba
que cuando logró regresar a la Tierra no
había envejecido y por lo mismo nadie lo
conocía.
Trajo consigo el
cráneo de un animal llamado “tzumpul”,
una especie de mascota de los
extraterrestres.
Era
claro que la historia era un burdo
fraude, producto del delirio de Barradas
(evidentemente afectado de sus
facultades mentales), y de su afición
por las culturas precolombinas. Mictla
es una clara referencia al Mictlán, el
reino del más allá o de los muertos.
Pero
no era el único. En otras partes del
mundo se han presentado como prueba de
la existencia de los extraterrestres
esqueletos que han sido confeccionados
pegando aquí y allá huesos de diversos
animales.
Así tenemos que en la
página de Jimmy Holman (el mismo
del extraterrestre de la MUFON, del que
hablamos en otra parte), se muestra el
cráneo de una “criatura”. Se trata de
una pieza con cuernos y dos enormes
colmillos.
Está también el
“hombre pez”, hecho con huesos de
animales marinos, y que se muestra en
algunos sitios ufológicos japoneses.
EL CÍCLOPE MIOPE
En el número 49 de
“Reporte OVNI” se mostraba la fotografía
de un cráneo con una sola cavidad en la
frente. Se suponía que tal cráneo había
sido encontrado en Texas, al sur del
poblado Del Río, en un lugar llamado Big
Badend Country (más adelante escriben el
nombre como Big Bend). Los autores del
hallazgo habrían sido el doctor
Víctor Pacheco y el paleontólogo
Martin Freed.
Según la nota “el
cráneo mide aproximadamente el doble de
uno normal, tiene solamente un ojo (6) a
mitad de la frente y cerca de una
pulgada más arriba del hueco del
apéndice nasal”.
El
doctor Pacheco declaró que “por la
longitud de los huesos creemos que medía
por lo menos ocho pies (2.40 metros) de
altura y que podía pesar entre 160 y 180
kilogramos (…) Al principio el compañero
Freed no estaba seguro de la
autenticidad; sin embargo, después de
haber pasado la prueba del carbono 14,
la calavera fue considerada como algo
muy especial en la vida de ambos
investigadores” (7).
Por su parte el
doctor Raymond Frost,
paleontólogo de la Universidad
Canadiense (sic), informó que “si han
encontrado el esqueleto auténtico de un
cíclope, es probable que haya más en el
interior de las cuevas localizadas en la
región montañosa comprendida entre Del
Río y Tagle Pass”.
La historia suena a
fantasía. Hay demasiados cabos sueltos.
Por ejemplo, no se menciona a qué centro
de investigación o universidad
pertenecen Pacheco y Freed, y aunque se
dice que Frost proviene de la
Universidad Canadiense, no existe
ninguna con ese nombre. La zona en donde
fue encontrada la calavera es escrita
como Big Badend o Big Bend. Las
sospechas de que todo se trata de un
fraude se confirman al saber que la
fuente de la nota es el diario
sensacionalista “Sun”.
Chita Rodríguez
mencionaba, orgullosamente, que la
fuente de sus artículos eran los
tabloides amarillistas “Sun” y “Weekly
World News”. Como si no
existiera la nota aclaratoria de estos
pasquines que dice:
“Las historias del
‘Sun’ buscan el entretenimiento y son
sobre lo fantástico, lo extraño y lo
paranormal. Los artículos son escritos y
obtenidos por el equipo del ‘Sun’, la
prensa mundial, corresponsales
freelance y el público en general.
Los lectores deben suspender el juicio
crítico para disfrutar de la diversión”.
TIBURÓN II
El segundo reportaje
de “Reporte OVNI” se publicó tan sólo
tres números después. En este caso se
volvió a tocar el cuento de Playa
Eréndira.
La historia comienza
mal. El protagonista es un ufólogo,
Jerónimo Flores Cavazos, director
del OVNI Club de Nuevo León.
Según
Flores, en 1969, durante un viaje a una
zona arqueológica de la República
Mexicana (8), conoció a un individuo
natural de esa región, quien le confió
que guardaba los restos de dos pequeños
seres a los que él llamaba “hombrecitos”
y que habían sido encontrados en una
cueva.
Luego de mucho
insistir, Flores, el mismo día de su
partida, logró que el indio le enseñara
los restos de uno de los “hombrecitos”.
Se trataba de “un pequeño esqueleto que
carecía de cabeza y extremidades, era
tan pequeño que cabía en la palma de la
mano, debo reconocer que al examinar
detenidamente el esqueleto me
impresioné, porque no pude relacionarlo
con ningún animal conocido por mí, y al
preguntarle por el cráneo me respondió
que se le había extraviado y que tenía
la forma y el tamaño de una pequeña
pelota.
Continúa: “Después de
varias horas ante una botella de mezcal,
su resistencia se quebró y accedió a
vendérmelo por un precio que pactamos”.
No es lógico que una
persona que está a punto de partir se
detenga durante horas a emborracharse y
luego, tan campante, aborde el avión,
autobús o el coche, que obviamente no lo
va a estar esperando todo el tiempo del
mundo, y que mucho menos se le permitirá
el acceso a esos transportes en ese
estado alcoholizado. La historia parece
más bien inventada y además copiada del
relato de Playa Eréndira (la pérdida de
la cabeza, su forma de pelota…). Pero
continuemos con el relato de Flores:
“Al regresar a mi
hogar guardé el diminuto esqueleto en un
alhajero, el cual deposité bajo mi cama,
donde ha permanecido por espacio de 25
años”.
Para
cualquier aficionado a los OVNIS, y más
para un director de un grupo ufológico,
esa actitud es como un sacrilegio.
Después de tantos años de luchar
tratando de demostrar la existencia de
los OVNIS y los extraterrestres, una vez
que se tiene en manos la tan ansiada
prueba, ¡se le guarda en una caja debajo
de la cama! Mira quién habla de
cover-ups.
La descripción del
“esqueleto extraterrestre” que hace
Flores, es la siguiente:
“1. El esqueleto mide
11 cm. de largo.
2. El tórax está
formado por una coraza ósea (en los
humanos está formado por las costillas).
3. Carece de espina
dorsal.
4.
Las vértebras del cuello (cervicales)
son siete, al igual que en el ser
humano.
5. Son visibles a
simple vista el plexo solar, los
omóplatos y las caderas.
6. En el esqueleto se
aprecia una especie de muñones donde los
brazos se unen al tronco.
7. Es posible que los
miembros inferiores se encontraran
situados bajo la cavidad pélvica.
8. Los restos óseos
aparentan una antigüedad entre los 25 y
los 30 años.
9. Los médicos,
biólogos y veterinarios que hasta el
momento observaron el esqueleto,
coinciden en que por sus
características, éste no pertenece a
ningún animal actual o prehistórico”.
La historia, como
dijimos más arriba, es copia fiel del
relato de Playa Eréndira. Los datos de
la cabeza en forma de pelota, de las
siete vértebras cervicales, de la
carencia de espina dorsal, etcétera, son
los mismos en ambos casos. Es muy
probable que Flores, siendo aficionado a
los OVNIS, haya leído el artículo de
Téllez y confeccionara su propia
versión. Si esto no es así, es decir, si
Flores no conoce la literatura
ufológica, por lo menos la mexicana,
entonces ¿qué hace dirigiendo un grupo
ufológico? Por otro lado, si conocía la
historieta de Téllez, entonces está
tratando de engañar a sus lectores.
Cualquiera que sea la respuesta, su
credibilidad queda muy mal parada.
RAYOS X
Otra foto aparecida
en los tabloides americanos. Esta vez se
trata de la calavera del mismísimo
diablo, aparecida en “Weekly World
News”. Esta nueva historia dice que
un tal doctor Ervin Veres,
arqueólogo húngaro, encontró un cráneo
en las faldas de las montañas Sangre de
Cristo, al norte de Santa Fe, Nuevo
México.
Veres
presentó su calavera en una conferencia
en París, en octubre de 1993. Afirmó que
el demonio murió en los tiempos de
Cristo, aunque no supo decir de qué
murió. Según el citado tabloide, las
declaraciones de Veres fueron las
siguientes:
“Ahora tenemos la
evidencia más sólida de que Satán es más
que un ser sobrenatural”.
Obviamente nada de lo
anterior es cierto. La estructura de
este tipo de artículos está redactada de
tal manera que no hay datos que se
puedan comprobar: descripción del lugar
en forma muy ambigua; una conferencia en
París, pero ¿en dónde? ¿En qué
universidad? ¿Por qué los únicos
periodistas que cubrieron la nota fueron
los del “Weekly”?, etcétera.
Esta historia, de ser
cierta, sería una de las más
sensacionales de nuestros tiempos. Pero
nosotros sabemos que este tipo de
tabloides publica historias falsas, como
ellos mismos lo reconocen y advierten.
Los que no advierten
que sus historias son falsas son los
ufólogos. En la mítica “Flying
Saucers Review” se publicó un
artículo en donde se afirmaba que un tal
doctor Sanfred Blackstone examinó
una cabeza supuestamente extraterrestre
que se había encontrado en una bóveda de
concreto, sin marca alguna, en
Southbank, Nuevo México, el 13 de julio
de 1969. El médico sacó varias placas de
rayos X para poder analizar la
estructura de esa cabeza. Su conclusión
fue que “no existe ningún humano sobre
la Tierra cuya estructura craneal sea
igual a estas radiografías”.
Lo curioso es que el
artículo de la revista ufológica habla
de una cabeza y no de una calavera. ¿La
tenían en algún líquido, como el formol,
para evitar su descomposición? ¿Por qué
no publicaron fotografías de la misma?
No soy ningún experto radiólogo, pero
las fotografías muestran un cráneo muy
similar al de un ser humano, o en todo
caso tal vez con alguna malformación que
para el profano pase inadvertida, pero
que tenga una explicación en términos
médicos.
Algo similar ocurrió
con un cráneo hallado cerca de las
ruinas de Tiahuanaco y que varios
ufólogos han afirmado se trata de un
extraterrestre. En realidad es una
malformación craneana de un simio del
zoológico de Bogotá.
CRÁNEOS DE
ANIMALES
Esto nos lleva a un
caso falsificado, en el que se vieron
involucrados los cráneos de unos
roedores.
Nicole Fisien,
granjero francés del pueblo de Barnay,
informó a la policía que “una cosa
ovalada, brillante y silenciosa había
aterrizado en su campo de maíz”, según
publicaron algunas revistas
sensacionalistas. Cuando llegó la
policía a la finca de Nicole, el OVNI ya
se había ido.
En el lugar en donde
se había posado el extraño aparato, la
tierra estaba removida y se habían
extraído algunas rocas que estaban
enterradas en las profundidades del
terreno. De pronto un policía gritó
“¿qué es esto?”. Inmediatamente todos
los presentes voltearon a donde señalaba
el oficial y vieron un OVNI que se
alejaba rumbo a las colinas cercanas. En
el momento en que el aparato las
sobrepasó, se escuchó una fuerte
explosión y se vio una fuerte
luminosidad detrás de los montes. Al
parecer el OVNI se había estrellado.
De inmediato todos se
dirigieron al lugar de la explosión y
encontraron un cráter de unos 30 metros
de diámetro. Se informó al ejército y en
pocos minutos la zona estaba acordonada
por los militares. Tiempo después
llegaron varios técnicos de la NASA.
Los escritores del
periódico amarillista en donde salió
publicada esta información, afirmaron
que el cráter era similar a uno que se
localiza sobre la superficie de Venus.
Se dijo que el único
periodista que tuvo acceso al lugar del
siniestro fue el joven Henri Jaures,
quien logró sacar dos insólitas fotos.
En una de ellas se ven dos extraños
cráneos, presuntamente de los
extraterrestres que murieron calcinados.
En otra aparecen los huesos de los
extraterrestres, tripulantes de la nave.
Las fotografías que
se presentan como evidencia muestran a
varios curiosos y periodistas con
cámaras de video y fotográficas. Hay un
niño y un gendarme caminando sobre el
“nido OVNI”, pero no se ve ningún
militar. Si ésa es la forma en que
acordonan los soldados franceses, tienen
mucho que aprender de sus colegas
estadounidenses.
El
campo no parece ser de maíz sino de otro
tipo de cereal. En ninguna parte se ven
los restos del OVNI, a menos que se
hayan guardado en esa especie de
canastillas de basura que aparecen en
primer plano en una de las fotografías
(es impresionante la tecnología y los
aparatos que utiliza la NASA para
recuperar OVNIS estrellados).
Los
cráneos de los supuestos extraterrestres
son diferentes entre sí, no sólo en el
color. El tamaño y los huecos para
contener los globos oculares son
completamente distintos. Uno de ellos
parece tener dos orificios en lo que
correspondería a la nariz y dos dientes
como de roedor. El otro está bastante
deteriorado como para poder apreciar
estos detalles. Probablemente se trate
de cráneos de pequeños mamíferos, aunque
desconozco de qué tipo de animal pueda
tratarse.
La foto que muestra
los huesos de los extraterrestres es
otro fraude. En realidad parecen
quijadas y fragmentos de diversos
huesos. Algunos han dicho que se trata
de los restos de un “hombre de las
cavernas” encontrados en Atapuerca,
Burgos, España.
Todo
el caso parece una enorme impostura
construida con diversas piezas
entremezcladas: un caso de crop
circle, unos cráneos de mamíferos
pequeños, restos de un homínido español
y una supuesta fotografía de un cráter
venusino. No creo que nadie pueda darle
crédito a esta superchería.
Una vez nos
preguntamos, como lo hicimos en nuestro
artículo de “Perspectivas Ufológicas”,
¿es éste el fin de los esqueletos
extraterrestres? Todo parece indicar que
habrá más secuelas, y como sucedió con
el tiburón del cine, pronto veremos un
Tiburón III, Tiburón IV, etc.
OCHO
AÑOS DESPUÉS
Y no nos equivocamos.
Ocho años después de haberse publicado
esas líneas, encontramos nuevas
“pruebas” de la realidad de los OVNIS en
la forma de huesos y “esqueletos de
extraterrestres”. Daremos repaso a estas
nuevas “evidencias”.
La corresponsal de “UFO
Roundop” en los Balcanes, Leyla
Degirmen, envió un artículo
aparecido en el diario “Milliyet”
del 4 de enero del 2002, en el que se
informaba del descubrimiento de un
cráneo en Asenovgrad, un pueblo a 100
kilómetros al sureste de Sofía.
El 21 de mayo de
2001, un vecino de la villa de Plovdiv,
a 150 kilómetros al sureste de Sofía,
encontró un curioso cráneo al lado de
fragmentos metálicos enterrados en la
montaña Rhodopes (Rodolfo), al sur de
Bulgaria. Además de las vestimentas
metálicas se encontró un pequeño objeto
metálico de forma elíptica. El
campesino, de 38 años, pidió mantenerse
en el anonimato. Dijo que había mostrado
su hallazgo a un pequeño círculo de
amigos, científicos y de personas
interesadas en lo paranormal. Afirmó que
en sueños vio a cinco extraterrestres,
vestidos en uniformes amarillos de una
sola pieza, que lo guiaron hasta el
monte Rhodopes, cercano a la frontera
con Grecia.
El
periodista Iassen Kopbarelov dijo
que “la misteriosa calavera de origen
desconocido ha confundido a los
científicos búlgaros y ha acrecentado la
emoción de los fanáticos de las
civilizaciones extraterrestres. El 21 de
mayo del 2001, un campesino encontró un
cráneo poco común al sur de la montaña
Rhodopes, en Bulgaria, que es parte de
d’Ardino y de Madan, a unos 200
kilómetros al Sur de Sofía, la capital
de Bulgaria”.
Luego agregó que “la
extraña calavera es tan grande como la
de un bebé. Tiene seis cavidades
(orificios), pero ninguna de ellas
parece ser una boca.
El cráneo pesa 250
gramos y sus huesos son ligeros”.
En
el periódico turco “Milliyet” se afirmó
que la arqueóloga Katya Malamet,
miembro de la Academia Búlgara de
Ciencias, había estudiado los restos.
Ella dijo no haber visto nunca algo como
eso.
“El director del
Museo de Paleontología en Asenovgrad,
Dimiter Kovachev, asegura que el
hallazgo no es ningún fósil y no hay
ninguna analogía o semejanza con ningún
cráneo de homínido conocido por la
ciencia.
“El
antropólogo profesor Yordan Yordanov
cree que la calavera no se parece a
ningún cráneo de ser humano de por lo
menos 30 millones de años.
“En opinión del
afamado psíquico búlgaro Koubrat
Tomov, la criatura puede ser el
producto de los atlantes, que fue creada
para servir al hombre. Él cree que fue
un experimento científico que, al
parecer, fue un fracaso, pero que puede
modificar las nociones de nuestra
existencia en la Tierra.
“Se
informó que los científicos harán
estudios de carbono 14 y ADN antes de
emitir sus conclusiones. También se dijo
que se estudiará el metal encontrado
junto a los restos.
“Nos arriesgamos a
perder un descubrimiento que pueda
cambiar las nociones de nuestra
existencia y orígenes”, dijo Marin
Maidenov, presidente de la Sociedad
Búlgara para el Contacto Astral y
Paleontológico.
La historia suena muy
al estilo de los tabloides americanos,
pero en este caso proviene de la Europa
oriental, de uno de los periódicos más
conocidos de Turquía, el “Milliyet”.
Además, incluso el “UFO Roundup” se
interesó en ella. No es que Joseph
Trainor sea un escéptico, pero supongo
que no se cree lo que publican los
tabloides.
Lo que sí da mucho
qué pensar es que en el estudio del
hueso estén involucrados supuestos
científicos de diversas academias
búlgaras, mezclados con psíquicos y
contactados como Koubrat Tomov y Marin
Maidenov. ¿Qué tiene que hacer una
Sociedad Búlgara para el Contacto Astral
y Paleontológico mezcladsa con la
Academia Búlgara de Ciencias?
Mientras no se
deslinden y aclaren estos datos, queda
en tela de juicio la existencia y/o
credenciales de los científicos búlgaros
involucrados, y con ello la identidad
del hueso.
EL
NIÑO DE LAS ESTRELLAS
Uno de los casos que
ha tenido mayor impulso es el del famoso
Starchild promovido por Lloyd Pye,
un escritor de temas paranormales.
La historia comienza hace 60 o 70 años,
cuando los padres de una joven mujer de
ascendencia mexicana visitaron sus
parientes en una pequeña villa rural en
las montañas al suroeste de Chihuahua,
México.
Los
ancianos del lugar lo primero que
prohibieron a los recién llegados fue
visitar las montañas en donde se
encuentran unas cuevas. La niña, de unos
15 a 18 años, desobedeció el tabú local
y subió hasta las cavernas. En una de
ellas, la chica hizo un descubrimiento
sensacional: el esqueleto completo de un
ser humano. Estaba tendido sobre su
espalda, con las cuencas de los ojos
vacías, “mirando” hacia el techo de la
cueva. Al lado del esqueleto estaba una
mano deforme que agarraba uno de los
huesos del brazo.
Armándose de valor, la niña comenzó a
desenterrar la mano. Encontró el
esqueleto completo, de un ser mucho más
pequeño, que tenía un cráneo tan extraño
como la mano.
En
esa área, dice Pye, son comunes las
leyendas que hablan de los seres
estelares que impregnaron a las mujeres
de la Tierra para producir híbridos. Los
miembros de las comunidades permitían
que las madres cuidaran de sus niños
hasta los seis u ocho años de edad.
Ellos creían que esos niños eran una
bendición del cielo.
Al cumplir esa edad, los seres estelares
regresaban por los pequeños híbridos
para llevarlos consigo. Bueno, esto es
lo que dice Pye, pero desconozco que los
raramuri (tarahumaras), los habitantes
de esta región, tengan leyendas sobre
seres de las estrellas que hayan
cohabitado con sus mujeres para mejorar
la raza. Pero Lloyd Pye continúa con su
relato:
“Entonces
es fácil imaginar lo que pudo haber
pasado por la mente de esta mujer, que
pensó que pronto iba a perder a su hijo.
En lugar de rendirse, tomó al niño, lo
llevó a la cueva y lo mató, lo enterró,
dejando sólo una mano visible, para
luego suicidarse”.
“No es necesario decir que la niña
amerindia no sabía nada de estas
leyendas, por lo que se llevó el cráneo
a los Estados Unidos, manteniéndolo
hasta su muerte a edad muy avanzada”.
El
cráneo llegó a las manos de un
americano, quien lo tuvo por cinco años,
sin saber qué hacer con él. Lo cedió a
un joven matrimonio interesado en los
OVNIS. Estos contactaron a Pye, ya que
habían leído su libro sobre el origen de
la raza humana. En febrero de 1999 los
dueños de la calavera se la mostraron
por primera vez.
El proyecto de Pye, llamado “Starchild
Project”, comenzó formalmente
en marzo de 1999. A partir de entonces
se las ha ingeniado para conseguir
fondos para estudiar al niño de las
estrellas. Las investigaciones han
comprendido, supuestamente, análisis
realizados por antropólogos, médicos,
veterinarios, arqueólogos y otros
científicos, además de diversas placas
de rayos X y análisis de ADN.
Las donaciones han provenido de todo el
mundo, aunque principalmente de miembros
de la comunidad ufológica de los Estados
Unidos, Inglaterra y Japón.
Los primeros análisis de ADN se hicieron
gracias a los dineros provenientes de
Inglaterra, pero sus resultados no
fueron concluyentes debido a que fue muy
difícil conseguir y extraer el ADN
mitocondrial.
Pye dijo que después de nueve meses de
estar expuesto en un baño químico, los
huesos del Starchild no habían
sufrido ninguna alteración.
“Entonces
se decidió que en lugar de tratarlo como
hueso, el análisis se haría como si
fuese una piedra. Sólo así se pudo
recuperar su ADN mitocondrial. Este ADN
es el que está fuera del núcleo y se
hereda sólo a través de las mujeres. El
ADN mitocondrial del Starchild es
típico de las mujeres amerindias, lo que
concuerda con la teoría de que era un
ser estelar diseñado para impregnar las
mujeres nativas con la semilla de los
seres estelares.
“Se hicieron otros análisis químicos
para determinar por qué los huesos del
Starchild no se disolvían tan
fácilmente, y por qué son tan duros, aún
cuando son menos pesados y gruesos que
los huesos normales”.
A
través de diversas actividades hechas
por la ufóloga Marie Ueda, se
trató de que los restos fueran
analizados en el Laboratorio Especial de
Kureha, en la
Prefectura de Iwaki, Fukushima, a unos
200 kilómetros al noreste de Tokio.
Pye
quería probar con el análisis de ADN si
el cráneo pertenecía a: a) un gris puro;
b) un híbrido entre gris y humano; c) un
ser humano deforme.
Muchos han sugerido que sólo se trata de
una deformación craneal natural o
artificial. En el primer caso se
trataría de algún tipo de patología como
la hidrocefalia; en el segundo ponían
como ejemplo las deformaciones a las que
eran sometidos los sacerdotes y reyes en
culturas tan distantes como la egipcia,
maya y peruana.
En el Museo Regional de Ica se exhibe
una serie de cráneos deformados. También
en el Museo Nacional de Arqueología,
Antropología e Historia de Perú. Son
cráneos encontrados en varias partes de
ese país, principalmente en Paracas.
También
en México se tenía la costumbre de
colocar dos tablas sobre el cráneo de
los bebés recién nacidos, para que al
crecer fueran deformando los huesos
hasta formar un cráneo cónico. Era,
además una forma de producir la belleza
a la que ellos aspiraban, un símbolo de
realeza.
Estos cráneos fueron fotografiados por
Robert Connolly.
“Los resultados de la primera prueba del
ADN mitocondrial (ADNmt) y nuclear
(ADNn) del cráneo de adulto encontrado
en la cueva muestran que el individuo
pertenece a lo que los genetistas llaman
Haplogrupo A, un tipo común en
Mesoamérica. Era una mujer humana
normal.
“Los resultados del ADNmt del
Starchild indican que tiene un
origen europeo. Esto puede provenir de
algún tipo de contaminación, por lo que
se autorizó una segunda prueba”.
Yo
no sé nada sobre este tipo de análisis,
y al parecer Pye tampoco. En su página
de Internet trata de explicar los
resultados llegando a contradicciones
como que la prueba 2 del cráneo de
adulto dio como resultado que la madre
del Starchild pertenecía al
Haplogrupo C, otro tipo común en
Mesoamérica. Entonces, ¿la madre de
Starchild era Haplogrupo A o C?
Otro de los resultados de los diversos
análisis practicados a los cráneos dio
como resultado que la madre del
Starchild tenía unos 25 años al
morir. El niño tenía unos cinco.
El asunto del Starchild parece
que sólo ha beneficiado a Pye, quien no
ha demostrado que los restos pertenezcan
al cráneo de un ser extraterrestre o
híbrido. Con toda seguridad son los de
un niño con deformaciones patológicas.
Existen, además, varios puntos (si no
todos) en contra de las hipótesis e
historias de Pye. Los tarahumaras no
tienen leyendas sobre seres del espacio
exterior que violan a sus mujeres. Sólo
se han publicado las fotos del
Starchild, no conozco el cráneo de
su mamá. Nunca se han mencionado los
nombres de los científicos que han
analizados los restos. Tampoco se han
mostrado los reportes de esos análisis.
Creo
que esta historia está llegando a su fin
y no veo la forma en que Pye pueda
estirarla más para que pueda seguir
viviendo de ella. Tarde o temprano sus
mecenas se cansarán de no conseguir
resultados.
THE END (POR EL MOMENTO)
Las fotos más recientes provienen de
Vietnam. O por lo menos es lo que nos
quieren hacer creer. En esta foto
aparece un soldado americano que, muy
ufano, muestra una calavera que,
indudablemente, tiene las
características de un ser
extraterrestre, en particular las de un
gris.
Se dice que la foto fue tomada durante
la guerra de Vietnam, pero no se da la
fecha, el lugar donde fue tomada, el
nombre del soldado que aparece en ella,
ni el del fotógrafo, y mucho menos los
datos técnicos de la cámara, el rollo,
tipo de exposición, foco, etcétera.
En realidad se trata de un moderno
fraude digital de una auténtica
fotografía de la guerra de Vietnam. En
la foto original aparece el soldado con
una calavera, pero no de un
extraterrestre, sino de un soldado del
vietcong.
Hemos dicho ya en dos o tres ocasiones
que el asunto de los “esqueletos
extraterrestres” es un capítulo cerrado
en la historia de la ufología, pero esas
dos o tres veces nos hemos equivocado.
Con el transcurso del tiempo vuelven a
aparecer, aquí o allá, nuevas
fotografías de restos de supuestos
extraterrestres, algunas de ellas muy
buenas, pero otras francamente muy mal
hechas. Por eso no podemos decir que
éste sea el fin. Ahora apostaríamos a
que, en alguna parte del mundo,
aparecerá una nueva fotografía.
NOTAS
(1)
Un artículo que informa del caso de
Playa Eréndira.
(2)
Como más adelante veremos, en esta parte
del relato miente Juventino, ya que los
restos son de tipo cartilaginoso, como
él mismo lo dice, y estos no son tan
duros.
(3)
Aquí vuelve a mentir Juventino, porque
fue precisamente un científico
ecuatoriano quien descubrió la verdad.
(4)
En mayor descargo de Fernando,
subrayemos que incluso supuestos médicos
de diversas nacionalidades no fueron
capaces de identificar los restos.
(5)
Óscar tiene la teoría de que, según la
historia de la ufología, las mejores
evidencias del fenómeno OVNI
(fotografías, fragmentos, películas,
cráneos), siempre desaparecen cuando se
les pide para ser analizadas. A este
curioso fenómeno le ha dado el nombre de
“La evidencia desaparecida”.
(6)
El cráneo no tiene ojo alguno, sólo
aparece un orificio en la parte frontal.
(7)
La prueba del carbono 14 la pasó con 10,
quedando exento en las siguientes
materias.
(8)
Lo más maravilloso es la exactitud en la
descripción del lugar.
REFERENCIAS
-Anónimo. “¿Otro esqueleto
extraterrestre?”. “Contactos
Extraterrestres”. No. 13. México. 1977.
Pág. 5.
-Anónimo. “¿Restos de un
extraterrestre?”. “Duda. Lo Increíble es
la verdad”. No. 1034. México. 24 de
abril de 1991. Pág. 30.
-Anónimo. “¿Y si su vecino fuese un
extraterrestre?”. “Lo Insólito”. No. 15.
Lima. Marzo de 1978. Págs. 6-8.
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extraterrestre’”. “OVNI Documento”. No.
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Ver también:
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http://www.alieninsider.com/article118.html;
http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=578;
http://degufo.alien.de/news/2002/020507_2018.php
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aparecido en “Sun”. Vol. 12. No. 49.
Montreal. 6 de diciembre de 1994). |