Carlos Eduardo
Jerez es
el nombre de un supuesto médico
argentino que fuera director de una
clínica de investigaciones sobre
enfermedades terminales en Cañuelas,
Buenos Aires.
La clínica de
Cañuelas, como se le conocía, recibía a
todo tipo de pacientes con enfermedades
terminales. Jerez aseguraba poseer una
“tecnología médica extraterrestre”,
heredada de su padre, pues él, Carlos
Eduardo, era nada más ni nada menos que
un híbrido de extraterrestre. Por sus
venas corría sangre ummita. Seguro que
sus cromosomas no eran X e Y, sino )+( e
Y.
El caso es que ganó
mucho dinero estafando a los enfermos.
Jerez no era doctor. Al no presentar los
papeles de sanidad, ni su título
profesional, su clínica fue clausurada
en junio de 1976. De nada le valió que
enseñara el símbolo de Ummo que pendía
en una placa de granito, justo a la
entrada de la clínica, en una bandera y
en toda la papelería del centro médico.
Las autoridades tampoco hicieron caso de
la reproducción a escala de un platillo
volador que estaba justo frente a la
clínica. Los monitores, osciloscopios y
botones de colores que llenaban la
consola del platillo, no pudieron
demostrar que Jerez, efectivamente,
contaba con esa tecnología
extraterrestre de la que tanto hablaba.
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REFERENCIAS
- Kosada, Óscar. “El misterio de los
ummitas”. En “Conozca Más”. Año 7. No.
9. México. 1996. Páginas 10-17. |