Las posibilidades de
recreación que hay en los números son
ilimitadas. Esa diversión la puede
encontrar desde un lego hasta un doctor
en matemáticas. El área en donde es más
evidente la parte lúdica de las
matemáticas es en la Teoría de los
Números. Aquí aún los no especialistas
han hecho contribuciones importantes a
las matemáticas. Ya veremos cómo
personajes como Paganini han encontrado
algunos resultados importantes. Ya lo
decía Francois Le Lionnais: “No
hay otro ámbito del pensamiento humano
en el que la inteligencia opere con tan
frenética intrepidez”.
Por otra parte, los
números han demostrado tener un enorme
valor terapéutico para la gente que se
encuentra confinada en una cama o
recluida en una celda. Los acertijos
numéricos o matemáticos son muy
populares, y personas que uno podría
pensar no tienen nada que ver con esta
ciencia, tienen una relación directa con
ella. Así los escritores, pintores,
escultores y otros artistas trabajan las
matemáticas en cada una de sus obras.
Andreas Speizer decía: “Allí donde
hay número hay belleza y estamos en la
vecindad inmediata del arte”. Y
Bertrand Russell concordaba: “El
verdadero espíritu de alegría, de
exaltación, el sentimiento de ser más
que un hombre, que son la piedra de
toque de la excelencia más elevada, se
hallan en las Matemáticas como en la
Poesía”.
Estas características
de las matemáticas ya habían sido
descubiertas por los pitagóricos,
quienes llegaron incluso a hacer una
rara mezcla de misticismo y matemáticas
muy cercana a una religión. Y no era
para menos. Ellos encontraron muchas de
las propiedades de los números.
Propiedades casi mágicas que los
asombraron y nos siguen asombrando. Ya
hablaremos de algunas de ellas, pero
iniciemos nuestro recorrido relacionando
los números con las letras.
Al igual que las
letras, los símbolos de numeración
pueden formar palíndromos; en este caso
se les conoce con el nombre de
capicúas. En los países anglosajones
se utiliza el mismo término (palíndromo)
para series de números y letras que son
“invertibles” en el eje
izquierda-derecha.
Desechando los casos
triviales, los numerales del 0 al 9, el
primer capicúa es el número 11. Este
número tiene una curiosa propiedad:
puede generar palíndromos a partir de
sus potencias:
111 =
11
112 = 121
113 = 1331
114 = 14641
Encontramos, además,
que estos capicúas están formados con
los dígitos de las filas sucesivas del
Triángulo de Pascal. Uno podría suponer
que la quinta potencia de 11 también
sería palíndromo, pero no lo es. No
obstante sí son capicúas los cuadrados
de 1, 11, 111, 1111, 11111, etcétera.
12 = 1
112 = 121
1112 = 12321
11112 = 1234321
111112 = 123454321
Otra manera de
obtener capicúas es tomando un número,
invirtiéndolo y sumando las dos
cantidades. Repetir esta operación hasta
conseguir el capicúa. Este truco siempre
funciona si todos los dígitos del número
escogido son menores que 5, o si la suma
del primero y el último, del segundo y
el penúltimo, etc., no es mayor que 9.
Por ejemplo:
3412
2143
5555
4413
3144
7557
3802
2083
5885
1373
5104
3731
invirtiendo 5104 y sumando
4015
5104
9119
Estos son casos
particulares de la Conjetura del
Capicúa, que dice que si sumamos un
número cualquiera con su inverso y
repetimos esta operación varias veces,
tarde o temprano obtendremos un
capicúa.
Un ejemplo con un
número de dos dígitos:
95
__59
154
154
_451
605
605
_506
1111
Para el caso
particular de los números de dos dígitos
cuya suma es menor de 100, se obtiene el
capicúa en tan sólo un paso.
En el siglo pasado se
pensaba que la conjetura resultaría
cierta, pero nadie había logrado
demostrarla, hasta que en 1967
Charles W Trigg encontró 249 números
menores a 10 mil que no daban capicúas
después de 100 iteraciones. Fred
Gruenberger extendió la lista a 5
mil 996 enteros menores a 100 mil. Diez
años después Heiko Harborth
demostró que la conjetura es falsa en
todas las anotaciones numéricas con
bases en potencias de 2.
ALGUNOS FAMILIARES
CERCANOS: LOS PRIMOS
Un número primo
es cualquier entero que sólo es
divisible entre 1 y sí mismo. Existen
otros números más “raros”: los primos
capicúas, que son capicúas
divisibles entre 1 y sí mismos. Se cree
que existen infinitos primos capicúas.
Los primos invertibles no son
capicúas, pero sí son primos al
invertirlos. También hay pares de
primos capicúas, que son parejas de
primos capicúas sólo diferentes por el
dígito central:
2
3
181
191
373
383
787
797
919
929
10501
10601
11311
11411
12721
12821
13831
13931
15451
15551
16561
16661
30103
30203
El número 836 forma
un extraño y hermoso capicúa si es
elevado al cuadrado, cuyo resultado da
698896, que es el mínimo de los
cuadrados capicúas formado por un número
par de cifras y que además –¡atención!–
sigue siendo palindrómico al volverlo
boca abajo.
Los pitagóricos
descubrieron los números perfectos
y los cordiales. Los primeros son
los que resultan de la suma de sus
divisores exactos, incluyendo el 1, pero
excluyendo al número. El 6 es el primer
número perfecto; sus divisores exactos
son 1, 2 y 3 y su suma da 6. El
siguiente número perfecto es el 28; sus
divisores exactos son, 1, 2, 4, 7 y 14.
Nicomaco encontró que, además del
6 y el 28, el 496 y el 8 mil 128 son
perfectos
Euclides
se ocupó de estos números en un capítulo
de los Elementos. Ahí incluye una prueba
del teorema “si 2n-1 es un
número primo, entonces 2n-1
(2n – 1) es perfecto”.
Todos los números dados por esta formula
deben ser pares. El siguiente después de
8 mil 128 es el 33 millones 550 mil 336.
Hasta el momento no se sabe si existen
números perfectos impares.
Los números cordiales
o amigables provienen de una anécdota de
Pitágoras. Se dice que cuando le
pidieron que describiera las
características de un amigo lo hizo en
estos términos: “es el otro yo, como 220
y el 284”. ¿Qué tienen de particular
estos números? Cada uno de ellos es la
suma de los divisores exactos del otro.
Los divisores exactos del 220 son 1, 2,
4, 5, 10, 11, 20, 22, 44, 55 y 110. La
suma de estos es 284. De igual manera,
los divisores exactos del 284 son 1, 2,
4, 71 y 142, y su suma es 220. En la
Edad Media se les atribuyeron
propiedades mágicas. Se fabricaban
talismanes que eran intercambiados entre
los amigos.
Ni los griegos ni los
matemáticos de la Edad Media fueron
capaces de descubrir otro par amigable.
Fue hasta 1636 que Fermat,
después de estudiar los tratados de
Tabit ibn-Qorra (siglo IX), calculó
el segundo par: 17 mil 296 y 18 mil 416.
Dos años después Descartes
encontró el tercero: 9 millones 363 mil
584 y 9 millones 437 mil 056. Euler
no podía ser menos y él solo amplió la
lista hasta 60 pares. Curiosamente no
fue un matemático, sino un músico,
Nicolo Paganini, a la edad de 16
años, quien encontró un nuevo par: mil
184 y mil 210, por el método duro de
ensayo y error.
PIRÁMIDES
NUMÉRICAS
Ya hemos visto aquí
una pirámide formada por las potencias
de dos de repetunos. Pero existen
muchas otras. Los números que anteceden
y preceden al 10 son muy interesantes.
El 9 en particular presenta estas
características:
92
= 81
992
= 9801
9992 =
998001
99992 = 99980001
Sin hacer el cálculo
podemos inferir que:
999992
= 9999800001
Es decir, sólo
añadimos otro 9 al comienzo del número e
insertamos otro 0 antes del 1 final.
Algo similar ocurre con los cubos de
números consistentes de nueves:
93
= 729
993
= 970299
9993 =
997002999
99993 = 999700029999
De aquí concluimos
que:
999993
= 999970000299999
Siguiendo con el 9
podemos construir otra pirámide:
1 X 9 + 2 = 11
12 X 9 + 3 = 111
123 X 9 + 4 = 1111
1234 X 9 + 5 = 11111
12345
X 9 + 6 = 111111
123456 X 9 + 7 =
1111111
1234567 X 9 + 8 = 11111111
12345678 X 9 + 9 = 111111111
Para comprender estar
“rara” singularidad, tomemos como
ejemplo cualquiera de las filas
intermedias de nuestra pirámide
numérica: 123456 X 9 + 7. En lugar de la
multiplicación por 9 se puede
multiplicar por (10 – 1), es decir,
agregar el cero y restar el
multiplicando: 123456 X 9 + 7 = 1234560
+ 7 -123456 = 1111111. De una forma
similar podemos explicar las siguientes
pirámides:
1 X 8 + 1 = 9
12 X 8 + 2 = 98
123 X 8 + 3 = 987
1234 X 8 + 4 = 9876
12345 X 8 + 5 = 98765
123456 X 8 + 6 = 987654
1234567 X 8 + 7 =
9876543
12345678 X 8 + 8 = 98765432
123456789 X 8 + 9 = 987654321
9 X 9 + 7 = 88
98 X 9 + 6 = 888
987 X 9 + 5 = 8888
9876 X 9 + 4 = 88888
98765
X 9 + 3 = 888888
987654 X 9 + 2 =
8888888
9876543 X 9 + 1 = 88888888
98765432 X 9 + 0 = 888888888
LOS CICLOS
Un número cíclico
es un entero de n cifras que presenta la
insólita característica de que al
multiplicarlo por cualquiera de los
números comprendidos entre 1 y n, ambos
inclusive, el producto tiene n cifras,
las mismas que el multiplicando
primitivo, y en el mismo orden cíclico.
El menor número
cíclico conocido es el 142857. Veamos
sus primeros 6 productos:
1 X 142857 =
142857
2 X 142857 = 285714
3 X 142857 = 428571
4 X 142857 = 571428
5 X 142857 = 714285
6 X 142857 = 857142
El número 142857
proviene de la fracción recíproca de 7,
o 1/7, cuyo resultado es 0.142857142857…
Aquí encontramos que las cifras
decimales que se van repitiendo
sistemática e indefinidamente, llamadas
repetendos, son una menos de 7.
De aquí podemos deducir un algoritmo
para descubrir otros números cíclicos
mayores: estos números pueden generarse
tomando el recíproco de un número primo
p, si el decimal producido se repite, su
período p – 1 será un número cíclico.
El siguiente número
primo que genera un número cíclico es el
17. Su periodo cíclico es
0.0588235294117647, que consta de 16
cifras (una menos que 17, denominador).
Si multiplicamos este número por
cualquier otro comprendido entre 1 y 16,
ambos inclusive, se reproducen en el
producto los 16 dígitos anteriores, y en
el mismo orden cíclico. Entre los
números primos menores que 100 hay
exactamente nueve que generan números
cíclicos: 7, 17, 19, 23, 29, 47, 59, 61
y 97. Durante el siglo XIX se
descubrieron otros muchos números
cíclicos.
Al multiplicar un
número cíclico por el primo que lo
engendró, el producto es siempre una
hilera de nueves. Esto se puede
comprender si analizamos la siguiente
secuencia:
1/9 = 0.111111… o 0.1
2/9 = 0.222222… o 0.2
3/9 = 0.333333… o 0.3
4/9 = 0.444444… o 0.4
5/9 = 0.555555… o 0.5
6/9 = 0.666666… o 0.6
7/9 = 0.777777… o 0.7
8/9 = 0.888888… o 0.8
9/9 = 0.999999… o 0.9 o
1.0
La rayita debajo de
los números indica que estos se repiten
hasta el infinito. De aquí que 0.9
es el mismo número que 1. Ahora
regresemos al cíclico 142857, que ya
dijimos que proviene de 1/7 =
0.142857142857… Al multiplicar
0.142857142857 por 7 obtenemos:
0.9999999999…
Que es prácticamente
1, o 1/7 X 7 = 1.
Todavía más curiosa
es la propiedad de que al partir por la
mitad el bloque de cifras que componen
el número cíclico, los dos números
resultantes dan al sumarlos una hilera
de nueves. Por ejemplo, 142 + 857 = 999.
Tan sorprendente propiedad es un caso
particular del Teorema de Midy (Dickson
E. Midy, quien lo dio a conocer en
Francia, en 1836) que dice: “Si el
período de la expresión decimal de a/p
(siendo p un primo) consta de un número
par de dígitos, entonces, la suma de los
números obtenidos al escindir el período
en dos bloques iguales será una hilera
de nueves”.
La secuencia cíclica
del número 142857 la podemos obtener si
sumamos este número en diferentes
órdenes:
142857
428571
571428
142857
714285
857142
285714
571428
857142
Además, esa misma
serie de cifras, en idéntica secuencia,
la obtenemos también en la sustracción:
428571
-142857
285714
571428
-285714
285714
714285
-142857
571428
Martin Gardner
se pregunta “¿qué ocurre al multiplicar
el número 142857 por números mayores que
7?”. Y él mismo responde: “El resultado
es, extrañamente, la misma secuencia un
poco modificada:
142857 X 8 = 1142856
“En este resultado
únicamente hay antepuesta una unidad, y
la última cifra está disminuida por una
unidad. Si sumáramos el 1 que está al
principio con el 6 del final
obtendríamos el 7 faltante de la
secuencia 142857. Podemos seguir este
mismo procedimiento para los siguientes
productos:
142857 X 9
= 1285713
142857 X 10 = 1428570
142857 X 11 = 1571427
“Si el multiplicador
es múltiplo de 7, el resultado es igual
al número 999999 o a alguna variante de
él, tal como en el caso de:
142857 X 28 =
3999996
“Y en este caso
también podemos sumar el 3 del inicio
con el 6 final para obtener 9.
“Los números cíclicos
tienen otras muchas extrañas
propiedades. Tan solo mencionaré otra
más. Todo número cíclico puede ser
engendrado de multitud de formas como
suma de una progresión geométrica
infinita, escrita en diagonal. Por
ejemplo, si tomamos el número primo 7 y
lo vamos duplicando en cada paso,
escribiendo los números resultantes de
forma que sobresalgan cada vez dos
cifras hacia la derecha, y finalmente
sumamos de izquierda a derecha, el
resultado es la secuencia infinita del
142857. Veamos:”
7
14
28
56
112
224
448
896
.
.
________________________.
7142857142857 …
Dos reflexiones para
finalizar. Viendo las verdaderas
maravillas de la naturaleza, no
entendemos cómo hay personas que se
engañan con las falsas maravillas de lo
paranormal.
Sugerimos al lector
que se atreva a jugar con las
matemáticas. Ya lo decía Novalis:
“El verdadero matemático es entusiasta
per se. Sin entusiasmo no hay
Matemáticas”. ¿Quién sabe? Tal vez
usted, como Paganini, pueda encontrar
alguna particularidad en los números que
constituya una contribución notable a
las Matemáticas.
- - -
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