Gerald Stanley
Hawkins
falleció el 26 de mayo de 2003 mientras
pilotaba aeromodelos radiocontrolados en
su hacienda de Massachusetts, Estados
Unidos, a los 75 años de edad.
Ciertamente no fue un científico
cualquiera. Nacido en Inglaterra,
formado en matemáticas y física, se
doctoró en radioastronomía bajo la
tutela de Sir Bernard Lowell. En
1954 se mudó a los Estados Unidos, en
donde realizó investigaciones en los
observatorios Harvard-Smithsonian, fue
jefe del departamento de astronomía de
la Universidad de Boston y fue director
de la Dickson College en Pensilvania,
hasta su retiro en 1989 (1).
Hawkins se hizo
famoso en los años 60 cuando estudió la
formación neolítica de Stonehenge, en
Inglaterra. Pionero. Utilizó
computadoras para el cálculo de los
alineamientos y defendió que Stonehenge
era un calendario astronómico neolítico,
desbancando las vagas y dudosas ideas
existentes por aquel entonces sobre la
supuesta relación con los druidas o con
el mago Merlín (!). Su trabajo, “Stonehenge
decoded” (Stonehenge decodificado),
fue publicado por la revista “Nature”
en 1963 y luego en un libro del mismo
nombre en 1965. Hoy, más de tres décadas
después, gran parte de él fue revisado,
pero Hawkins es considerado como uno de
los principales impulsores de la ciencia
entonces naciente de la
“arqueoastronomía”.
En los años
siguientes, el doctor investigaría las
líneas de Nazca, pero sin obtener
grandes resultados. Al final de los 80
se involucraría en el estudio de los
círculos en las plantaciones de
Inglaterra, y sus descubrimientos sobre
eso serán el tema de este artículo. En
conjunto, son probablemente lo más
cercano que se ha llegado de evidenciar
algo científicamente intrigante detrás
del fenómeno de los círculos ingleses.
EVIDENCIA CIRCULAR
El trabajo de Gerald
Hawkins con los círculos ingleses
comenzó a través del libro “Circular
evidence” (Phanes Press,
1989) de Colin Andrews y
Patrick Delgado, dos de los primeros
y principales investigadores del
tema. Hawkins realizó sus estudios en
una época en que los círculos ingleses
todavía eran círculos e ingleses, pues
hoy ya incluyen diseños de rostros
humanos y de extraterrestres y se han
presentado en diversas partes del mundo
(2).
El tema le llamó la
atención, y a través del libro pasó a
analizar “estadísticamente” las medidas
de los círculos, esto es, analizar
razones y relaciones entre las
longitudes, diámetros, anchuras o áreas
de ciertas partes de formaciones en
cereales. Para su sorpresa, descubrió en
repetidas ocasiones, entre tales
medidas, números enteros y razones como
1, 9/8, 5/4, 4/3, 3/2... Pueden parecer
razones aleatorias, pero son nada menos
que razones que constituyen justamente
la escala diatónica. Ésta es la escala
para las notas musicales que conocemos
(Do, Re, Mi, Fa, Sol...), y según
Hawkins indicaba algo sobre la
inteligencia de sus autores. La
probabilidad de que tales razones
surgiesen fortuitamente, siempre según
él, era de 1 en 25 mil (3).
Como si no bastase,
tiempo después descubrió que algunos
círculos serían demostraciones
geométricas de teoremas matemáticos. Los
teoremas son proposiciones a ser
demostradas, y el más famoso es el
teorema de Pitágoras (“la suma de los
cuadrados de los catetos es igual al
cuadrado de la hipotenusa”). El teorema
de Pitágoras es conocido desde hace
miles de años y se enseña prácticamente
a toda persona alfabetizada, no obstante
los teoremas indicados en algunos
círculos serían teoremas euclidianos que
no son tan conocidos por el ciudadano
común.
Todo esto culminaría
cuando Hawkins notó que los cuatro
teoremas indicados geométricamente en
los círculos eran casos especiales de un
quinto teorema general, desconocido
hasta entonces. En 1992 el problema fue
expuesto en la revista “Science
News” como un desafío a los 267
mil lectores (4), pero nadie dedujo el
quinto teorema y su demostración.
Gerald Hawkins había
encontrado un “perfil intelectual” de
los autores de los círculos, y no
parecía muy compatible con el de simples
bromistas como Douglas Bower y
David Chorley, que poco antes habían
sido anunciados como autores de buena
parte de los círculos (5). Hawkins les
escribió preguntando por qué habían
utilizado la escala diatónica, sin
recibir contestación alguna. La pregunta
que se hizo fue: el “perfil intelectual”
de los autores de círculos indicaba un
conocimiento de la escala diatónica,
teoremas euclidianos e indicación de
teoremas desconocidos, ¿serían Doug y
Dave quienes realmente estaban detrás de
todo esto?
ALEATORIEDAD
El valor de 1/25000
para la probabilidad de que razones
diatónicas surgiesen aleatoriamente, es
impresionante. Lo cierto es que los
círculos ingleses no son tan aleatorios
en su diseño: en la época en que el
profesor hizo su estudio, siempre
involucraban círculos y semicírculos
intercalados, generalmente en
disposición de triángulos equiláteros y
hexágonos, con alguna variación
ocasional incluyendo cuadrados,
pentágonos y otros polígonos regulares.
El reaprovechamiento de medidas como el
radio del círculo principal es algo muy
común, lo que genera justamente la
profusión de triángulos equiláteros y
hexágonos como base de diseños, y hay
una explicación mucho más simple para
eso. Es el reaprovechamiento de una
cuerda usada para trazar el círculo
principal. Déle un compás a un niño y él
terminará reaprovechando una misma
abertura varias veces, generando diseños
muy similares.
Aparte de eso, es
importante notar que Hawkins no encontró
sólo razones diatónicas. Según él,
encontró repetidas veces tales razones
en doce de 19 círculos con “medidas
perfeccionadas” del libro “Circular
evidence”. Pero entre estos doce
círculos con razones diatónicas,
diversas proporciones entre otras
medidas equivalían a razones no
diatónicas. O sea, el hecho es que en
lugar de que todos los círculos
presentasen sólo razones diatónicas
entre algunas de sus medidas, ¡todos
ellos sí contenían razones no
diatónicas!
Puede parecer una
cuestión de punto de vista, y de cierta
forma lo es. Pero evaluarla refuerza, de
manera evidente, que los círculos
ingleses no son completamente
aleatorios, y el encuentro de razones
diatónicas entre algunas de sus medidas,
y no en otras, no debe ser
extraordinario por sí mismo.
Curiosamente, el propio profesor Hawkins
proveería otra evidencia de esto en los
propios teoremas que encontró en los
círculos.
TEOREMAS
Cuatro de los
teoremas identificados son teoremas
euclidianos. El quinto –un teorema
general del cual se pueden derivar los
cuatro primeros– fue deducido por
Hawkins, siendo desconocido hasta
entonces. Los teoremas son: (6)
Teorema I
Sean tres círculos
iguales que comparten una tangente común
y forman un triángulo equilátero. Si un
círculo es trazado a través del centro
de los tres círculos, la razón entre el
diámetro de este círculo y el diámetro
de cada círculo menor original es
diatónica: 4/3.
Teorema II
Para un triángulo
equilátero, la razón entre las áreas del
círculo circunscrito (externo) e
inscrito (interno) es de 4:1, que
también puede considerarse parte de la
escala diatónica. El área del anillo
entre los círculos es tres veces la del
círculo inscrito.
Teorema III
Para un cuadrado, la
razón de áreas de los círculos
circunscrito e inscrito es de 2:1,
diatónica.
Teorema IV
Para un hexágono
regular, la razón entre las áreas entre
los círculos circunscrito e inscrito es
de 4:3, diatónica.
Teorema V
Los teoremas I a IV
son casos especiales de un teorema
general que involucra triángulos y
varios círculos concéntricos que tocan
sus lados y vértices. Triángulos
diferentes generan teoremas diferentes.
Un corolario curioso:
lo que los cuatro primeros teoremas
demuestran es justamente que
determinadas construcciones simples que
involucran triángulos equiláteros,
cuadrados y hexágonos ¡inevitablemente
deben contener razones diatónicas!
Si parece extraño,
esto probablemente ocurre porque aquí
subyace otra cuestión de punto de vista.
Para Hawkins las razones diatónicas no
son solamente consecuencia de
formas geométricas simples, como
demuestran los teoremas. Hawkins vio la
cuestión de forma inversa: los teoremas
euclidianos relacionados a las razones
diatónicas eran intencionales desde el
principio. Después de todo, las
demostraciones geométricas de teoremas
euclidianos no surgen al azar y sin
intención. ¿O sí?
LADRILLOS PITAGÓRICOS
Para ilustrar hasta
qué punto diseños geométricos simples
pueden representar de forma no
intencional teoremas matemáticos,
podemos regresar a un teorema más
conocido, el de Pitágoras. Cuenta una
anécdota (7) que Pitágoras habría
deducido su teorema observando la
colocación de azulejos similares a los
que están al lado.
Son sólo losetas
compuestas de triángulos, pero si uno ve
bien todos son triángulos rectos, y los
compuestos se pueden formar de otros
triángulos rectos, como el destacado en
amarillo. Las áreas de los pequeños
cuadrados que pueden ser formados a
partir de los catetos de este triángulo
rectángulo (con ocho triángulos) e igual
al área del cuadrado mayor que puede ser
formado por la hipotenusa. Pitágoras y
sus pies. Aún así, nadie diría que los
que trabajan azulejos deberían conocer
el teorema de Pitágoras.
El azulejo que vimos
puede ser una demostración geométrica
involuntaria del teorema de Pitágoras,
pero a su vez no es el único y ni el más
interesante. Veamos este otro.
Aquí es más difícil
observar el teorema de Pitágoras, pero
se demuestra mejor.
El cuadrado azul es
el cuadrado de la hipotenusa del
triángulo rectángulo rojo. Los cuadrados
verde y púrpura son los cuadrados de los
catetos, y se puede ver que,
reorganizándolos, se puede formar el
cuadrado azul. “La suma del cuadrado de
los catetos es igual al cuadrado de la
hipotenusa”.
Los azulejos pueden
ser bellas pruebas del teorema de
Pitágoras, pero sus autores no tenían la
menor intención de construir pisos
matemáticos. De la misma forma los
autores de los círculos ingleses que
según Hawkins demuestran teoremas
euclidianos muy probablemente no tenían
idea de que tales teoremas podrían ser
encontrados en sus obras. Pero
integraron triángulos, cuadrados y
hexágonos en diseños geométricos
simples. ¿Es realmente preciso saber
quién fue Euclides o conocer sus
“Elementos” para diseñar un círculo
dentro de un triángulo equilátero
inscrito en otro círculo? ¿O un cuadrado
o un hexágono? Nuevamente, cualquier
niño con regla y compás en mano podrá
comprobar que no.
EN LOS OJOS DE QUIEN
VE
A primera vista el
trabajo de Gerald Hawkins sobre los
círculos puede parecer sorprendente.
Teoremas euclidianos, razones
diatónicas, todo apuntando a un “perfil
intelectual” razonablemente sofisticado
para los autores de círculos. Sin
embargo, resulta que el perfil
intelectual que encontró Hawkins al
identificar teoremas en simples
formaciones geométricas de círculos
ingleses fue su propio perfil.
Ni los mismos autores
de tales círculos conocían o pensaban en
integrar dichos teoremas en sus obras,
que nada más eran círculos con polígonos
regulares simples. Fue Hawkins quien, a
semejanza de la anécdota de Pitágoras,
demostró su perspicacia al ver teoremas
insospechados en diseño inocentes y sin
significado intencional, como azulejos
en el suelo. El perfil intelectual de
Hawkins era sofisticado, el de un
profesor que podía descubrir un teorema
euclidiano desconocido para todos. Una
interpretación sobria de la evidencia
disponible sugiere que el quinto teorema
no indica la inteligencia de los autores
de círculos, sino la del propio Gerald
Hawkins quien, sin embargo, no pudo
resistir la tentación de descubrir un
enigma que en verdad él mismo creo.
- - -
NOTAS
(1) Gerald Hawkins,
Telegraph, disponible on-line en
http://www.opinion.telegraph.co.uk.
(2) Entre los
diversos ejemplos de pictogramas
recientes, está la ya famosa cara alien
de 2002 (ver un texto especulativo de
Paul Vigay en
http://www.cropcircleresearch.com/articles/alienface.html).
Para círculos fuera de Inglaterra,
apenas un ejemplo: Canadian Crop
Circle Research Network (http://www.cccrn.ca/intro.htm).
Brasil ya contó con algunas formaciones,
aunque no muy sofisticadas.
(3) Entrevista a
Monte Leach, Share International en
1992, disponible on-line en
http://www.mcn.org/1/Miracles/sphere.html.
(4) “Euclid's
crop circles”. “Science News”
No. 141. 1 de febrero de 1992:76-77.
(5) Para una buena
descripción on-line de la relación de
Douglas Bower y David Chorley con los
círculos, ver Dios! on-line en
http://www.dios.com.ar/notas1/biografias/raras_avis/doug/
doug1.htm
(6) “Crop circles:
Theorems in wheat fields”.
“Science News”
No. 150. 12 de octubre de 1996:239.
Disponible
on-line en
http://www.sciencenews.org/sn_arch/10_12_96/note1.htm
(7) La anécdota es
sólo ilustrativa.
El teorema de
Pitágoras ya era conocido en Babilonia y
Egipto Antiguo, mucho antes de que el
griego Pitágoras pisara sobre un
azulejo. |